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Cultură

Millennials de todo el mundo nos dicen lo que piensan del dinero, el trabajo y la desesperanza

Jóvenes de todo el mundo nos cuentan cómo luchan por encontrar trabajo, pagar la renta y hacerse una vida propia.
17.3.16

Algunas de las cosas que definen a un millennial son la incertidumbre y los problemas financieros. Así es, nuestra generación fue bendecida con la capacidad de volver mascotas famosas en Instagram, pero si se trata de finanzas no nos va tan bien: los préstamos universitarios nos truncan, usamos gran parte de nuestro sueldo para pagar la renta, los buenos empleos son cada vez más escasos y, para muchos, la posibilidad de comprar propiedades no es una opción.

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The Guardian desglosó recientemente las razones por las que a los millennials de todo el mundo les está yendo peor que a las generaciones anteriores. Sin embargo, este fenómeno ha sido muy conocido desde hace tiempo. Los artículos de los periódicos tienden a analizar la situación en una macroescala, en vez de considerar cómo la situación afecta a los individuos día con día. Como eso era lo que queríamos, le pedimos a nuestros colegas en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Europa Occidental que hablaran con jóvenes de sus respectivos países para averiguar cómo están sobrellevando el desempleo y las deudas.

DANIELA, 18 AÑOS, CIUDAD DE MÉXICO

Quiero ser criminalista y trabajar en la morgue, pero estoy estudiando derecho. Yo creo que no es fácil conseguir trabajo si no estás preparado, si no tienes escuela,y la inflación está empeorando. Las cosas están muy caras. No es fácil.

Me habría gustado crecer en la época de mis papás. Las fiestas eran más tranquilas, la música era más padre; siento que todo era más chido. Aunque ahora hay más información.

Quiero hacer mis cosas y ser independiente, pero creo que va haber un momento en el que ya no voy a poder trabajar. No creo que para nosotros vaya a existir la jubilación. No sé que va a pasar.

Foto por Lucia Florence.

MAX, 22 AÑOS, REINO UNIDO

No tuve más opción que endeudarme; de otro modo no hubiera podido estudiar una carrera. En un año deberé 66,000 libras [cerca de un millón 700,000 pesos] y tengo sólo 22 años. ¿Qué voy a hacer cuando eso pase? Esa pregunta me pesa mucho.

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Actualmente estoy cursando el año de profesionalización en la universidad. Es un periodo que te brindan para realizar tus prácticas profesionales y te ayuda a adquirir mucha experiencia valiosa. Sin embargo, en Londres casi nadie te paga las pasantías y lo peor es que la compañía que te da el préstamo sólo te da una pequeña cantidad de dinero para vivir en ese periodo. Este año trabajé gratis mientras me daban 6,000 libras [107,521 pesos], menos de lo que me suelen dar. Si sólo viviera de ese préstamo, tendría que gastar 3,000 libras [53,700 pesos] para pagar mi renta. En Londres eso es prácticamente imposible, y para ser honesto, el préstamo nunca ha sido suficiente para pagar mi renta.


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Desgraciadamente, tuve que dejar las prácticas (que se suponía debía realizar como parte de mis estudios) porque me salía demasiado caro trabajar gratis. Tuve que regresar a casa de mis padres a Portsmouth. Ahora estoy en Londres otra vez, pero trabajo tiempo completo en tiendas minoristas. Desearía realizar más prácticas mientras estoy cursando este periodo, pero es muy caro. Lo más preocupante es que este conocimiento es casi indispensable para obtener el trabajo que quiero.

JAMIE, 23 AÑOS, CANADÁ

Me gradué de la universidad de Ryerson el año pasado y me marché con una pequeña deuda de unos cuantos miles de dólares, pero ya la liquidé toda. El problema no era mi deuda (mis padres me apoyaron mucho con mi educación), sino lo que me esperaba después de la graduación: no había trabajos de mi área. En mi época universitaria era muy optimista, pensaba que sería una de esas personas que terminarían el programa, harían prácticas profesionales buenas y luego conseguirían un trabajo fenomenal, pero me equivoqué.

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Actualmente trabajo diez horas a la semana como recepcionista de un bar. En días festivos solía trabajar 30 horas, pero se recortaron este año. Ahora mi presupuesto es muy justo. De hecho, es la primera vez en la vida que me la he pasado de entrada por salida, y es un poco raro: gasto 1,000 dólares [13,400 pesos] al mes en renta y despensa, 50 dólares [670] en café y mota, y otros 100 [1,340] en la factura del teléfono. Dependo de la mariguana para relajarme y eso dice mucho considerando que sólo gasto en ella alrededor de 20 dólares [268 pesos] al mes.


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En general, es un estilo vida muy mierdero; esta industria en particular no es para mí. La personas que terminan todo de nueve a cinco, de lunes a viernes y encima les queda tiempo para hacer sus propias cosas son sobrehumanas. No sólo me falta motivación para encontrar un nuevo trabajo, también se me ha agotado la creatividad. La estructura de la economía mundial hace a la gente dócil. Pierdes iniciativa porque te introduces en esta rutina que te hace sentir que no puedes tomar riesgos ni escapar de tus responsabilidades y deudas. En un mundo ideal (y me refiero al mejor de los escenarios) me gustaría editar los videos de YouTube de la gente y convertirlos en largometrajes mientras me doy un viaje. Hasta entonces, sólo seguiré.

Foto por Daniel Sigge.

FRANCESCA, 30 AÑOS, ALEMANIA

Estuve trabajando en una galería y me pagaban un muy buen sueldo, pero un día me di cuenta que tenía responsabilidades que yo no quería y que no tenía suficiente tiempo libre, así que renuncié y abrí mi propia galería. En cuanto a lo económico, todo se fue a la mierda. Ganaba 800 euros [15,911 pesos] euros al mes, y después de pagar la renta me quedaba con 350 [6,961]. Sobrevivía pero aún así estaba feliz porque me apasionaba tener mi propia galería.

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Hace un año tuvimos que cerrarla porque la renta subió muchísimo. Ahora estamos viendo qué pasa. No quiero trabajar en algo que no me apasione al 100 por ciento. En este momento las cosas están bien a pesar de las dificultades económicas. Tengo cosas que me importan más que el dinero y sé que algo se me ocurrirá.

ETIENNE, 24 AÑOS, FRANCIA

En los últimos años, he caído en cuenta de lo mismo a mitad de cada mes: el dinero se me agota muy rápido. Estoy haciendo mis prácticas profesionales en París, así que es inevitable. En Francia, cuando una compañía contrata a un pasante por más de dos meses, debe pagarle un mínimo de 3.60 euros [67.62 pesos] por hora. Es imposible vivir en una ciudad como París con esa cantidad, pero a los pasantes que van a trabajar en la compañía por un periodo de dos meses (como yo), no es necesario pagarles.

Cuando me fui a estudiar a Inglaterra recibí un préstamo de 13,000 euros [258,500 pesos] por parte del banco. Debió de haber durado un año pero se me acabó en seis meses. Encontré un trabajo de medio tiempo que me permitió quedarme en Inglaterra, pero tengo que empezar a reembolsar el préstamo en octubre, y no tengo la menor idea de cómo lo haré. Viviré con mis padres mientras intento pagar con lo que gane como escritor freelance (es lo menos probable) o trataré de encontrar un trabajo en mercadotecnia que seguro odiaré.

He podido arreglármelas porque tuve la fortuna de encontrar un pequeño departamento en 500 euros [9,944 pesos] al mes y lo rento con mi novia. No me preocupa tanto el futuro porque mis padres y amigos me ayudarían si lo necesitara, pero odio sentir que dependo económicamente de alguien más y no quiero pedir ayuda para pagar mi préstamo.

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Foto por Sarah Buthmann.

ISMAR, 26 AÑOS, DINAMARCA

La tasa de desempleo de jóvenes de Dinamarca es una de las más bajas en Europa. La educación es gratis y durante los estudios superiores, el estado le proporciona a los estudiantes una subvención mensual de educación, llamada "SU", de 5,000 coronas [13,321 pesos] aproximadamente. Asimismo, el sistema SU les brinda acceso a préstamos accesibles (hasta 3,000 coronas [7,992 pesos] adicionales al mes). Gracias a esto los jóvenes no se endeudan tanto como en otras partes.

Nací en el campo pero me mudé a Copenhague cuando tenía 17 años. Después de abandonar mi casa empecé a salir y comprar ropa que no podía pagar. Se me hizo costumbre llamarle al banco y pedirle que aumentara mi sobregiro y, básicamente, he seguido haciéndolo para costear mi estilo de vida.

No pienso demasiado en la deuda que se me acumula día tras día, aunque, en un mal día, mi cabeza sí se llena de pensamientos negativos y la preocupación sale a flote. Entonces, me doy cuenta de lo pésimo que soy con mis finanzas y siento que jamás seré capaz de hacerlo solo.

KARALYN, 27 AÑOS, ESTADOS UNIDOS

Cuando me gradué de la universidad, jamás pensé que a los 27 años seguiría viviendo con tres roomates y apenas me alcanzaría para solventar mis gastos. Pensé que mi vida ya estaría resuelta, que tendría una casa o al menos, mi propio departamento y que pagaría todos mis gastos. Todavía soy un poco dependiente. Mi hermano me paga el teléfono.

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Hace poco, se me presentó una gran oportunidad laboral y la tomé. Pensé que me pagarían mucho más, pero al final de la última entrevista me dijeron que me pagarían 17 dólares [304 pesos] la hora. Esto me puso en una situación muy difícil porque no quería que pensaran que el dinero era lo único que me importaba. Tengo derecho a dos semanas de vacaciones pagadas y eso me gusta porque ya no hay muchas compañías que lo hagan. La mitad de mis ingresos se van en la renta. No puedo sacar una tarjeta de crédito. Cuando dejé la universidad mi deuda llegaba a los 25,000 dólares [447,646 pesos]. Ahora llega a los 30,000 [537,175].

En cinco años espero ganar, al menos, tres veces más de lo que gano ahora. Muchas mujeres piensan en hijos y en el matrimonio cuando están a finales de sus 20 y a principios de sus 30, pero para mí eso ni siquiera es concebible. Apenas y puedo cuidarme a mí misma. Ni siquiera puedo tener un perro.

SIMON, 25 AÑOS, AUSTRALIA

La última recesión de Australia se anunció tres días antes de mi nacimiento en noviembre de 1990. En realidad, la crisis económica mundial [de 2008] no nos afectó mucho. El verdadero problema aquí son los precios de las casas. El otro día estaba leyendo un estudio que decía que éstas habían aumentado 60 por cierto desde 2008. Desde luego no ha sucedido lo mismo con los salarios. Una casa ya no se considera un lugar para vivir, se considera una inversión.

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Esto me desanima mucho. Significa que estoy condenado a vivir en un suburbio si quiero un jardín trasero. En resumen, si eres de esas personas en sus 20 que quieren tener hijos, tendrás que vivir en una nueva urbanización horrenda y pasar horas atorado en el tráfico todos los días.

Por esa razón decidí regresar a la universidad. Me di cuenta que necesito ganar mucho dinero, así que voy a estudiar economía. Cuando termine la maestría, habré gastado alrededor de 75,000 dólares [1 millón 1,073 pesos]. Es muchísimo, pero no está mal. En Australia nos dan una subvención bastante decente y siento que aspirar a un grado más alto ya es una decisión personal. Puedes sacar provecho hasta donde lleguen los subsidios. Digo, alguien tiene que pagarlo; no es gratis y no es justo cobrarle impuestos a personas que son comerciantes o que ganan poco para que tú puedas ganar más.

Adrian (a la derecha), vestido como un idiota para la Semana de la Moda en Viena. Foto por Stefanie Katzinger.

ADRIAN, 29 AÑOS, AUSTRIA

Fui criado por una madre soltera que trabajaba todo el día para que yo pudiera recibir una buena educación. Mientras estudié la carrera, viví en casa y recibí una beca, así que nunca necesité un trabajo fijo. Cuando dejé de recibirla seguía viviendo en casa, pero empecé a jugar póker en internet y se convirtió en un hobby muy lucrativo. Empecé a ganar más dinero que en un trabajo normal. Finalmente decidí irme de la casa de mi madre, lo cual significó exprimir mi pasatiempo para pagar la renta. Yo creía que eso me motivaría.

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Sin embargo, no fue así. Llegó un momento en que ya no quería jugar pero los recibos seguían llegando, así que en menos de un año terminé con una deuda de 3,000 euros [59,608 pesos], además de tener otras deudas personales. Un día, dejé el póker y regresé a vivir con mi madre. Dos personas que me habían prestado dinero conocían mi situación, pero la mayoría de mis amigos no tenían idea.

Al cabo de seis meses, encontré un lugar donde remuneraban las pasantías y las cosas empezaron a mejorar poco a poco. Dentro de un año seguiré endeudado pero al menos ya puedo solventar mis gastos. Podría comprar un PS4 si quisiera, pero no debería porque sigo endeudado, aunque eso nunca me detuvo; por eso que me endeudé en primer lugar.

AÍDA, 22 AÑOS, ESPAÑA

Cuando mis padres tenían mi edad, ninguno de ellos tenía estudios superiores, ambos eran meseros y tenían un trabajo fijo y bien remunerado. En ese entonces era común en España que la gente sin estudios trabajara duro para ganar lo suficiente para comprar una casa, dos coches, tener un hijo, pagar servicios privados de salud y salir de vacaciones una vez al año.

Hoy en día no conozco a nadie de mi edad que pueda vivir así. La mayoría de los trabajos son mal pagados, sobrepasan el tiempo completo y no son permanentes. Todos competimos por ellos sin importar nuestro nivel de estudios. Los buenos trabajos pagan menos que antes, a cambio de más horas.

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Yo trabajo como mesera y no gano lo suficiente para poder salirme de casa de mis padres. Es más, ni siquiera me alcanza para compartir un departamento con una amiga. Estoy ahorrando todo lo que puedo para pagar mis estudios porque el gobierno me quitó mi beca este año. Para mí, la peor parte es saber que, no importa lo que haga, me quedaré atrapada en trabajos explotadores.

VINCENZO, 25 AÑOS, ITALIA

En realidad, los italianos nacemos endeudados. No necesitamos que ninguna educación costosa nos haga sufrir. Aquellos con menos de 34 años son probablemente los más pobres. Encontrar tu primer trabajo es muy difícil. Necesitas que tu familia te apoye por un rato.

Si logras encontrar empleo, eso no quiere decir que de un momento a otro te volverás económicamente independiente. Tengo 25 y he estado trabajando por dos años y todavía necesito que mis padres me apoyen con un poco de dinero para subsistir. Ellos pagan mis necesidades básicas y mis gustos no son nada extravagantes. Todavía vivo con ellos y duermo en la misma habitación en la que crecí. En las últimas dos décadas, el costo de vida ha crecido exponencialmente, mientras el ingreso promedio ha disminuido.

El salario medio de los jóvenes se redujo y alcanzó su punto más bajo en 2012. Es por esta razón que a la gente de mi edad ni siquiera le cruza por la mente comprar una casa, casarse o establecerse por sí solos: cualquiera de los tres sale demasiado caro. Por supuesto, no podemos dejar que nuestros amigos sepan lo que está pasando; esta nueva pobreza se mantiene escondida mientras gastamos el dinero que nuestros padres y abuelos ganaron durante los últimos años del milagro económico italiano. Pero, al final, casi todos en Italia nos sentimos identificados. Nos hemos convertidos en un montón de quejones respaldados por las estadísticas.

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ZARA, 26 AÑOS, IRLANDA

Me gradué al terminar mi maestría en 2012. Fue difícil salir de la universidad sabiendo que no había trabajos disponibles. Tuve que registrarme en la lista de desempleados la misma semana que entregué mi tesis. Estaba batallando mucho para pagar la renta y mis otros gastos y temía tener que abandonar mi casa. Como tenía 24 años, sólo me correspondían 144 euros [2,861 pesos] al mes, de los cuales 100 [1,986] iban directo a pagar la renta.

La realidad de sobrevivir con 44 euros a la semana [874 pesos] me afectó mucho. Apenas y podía alimentarme. Perdí mucho peso y mi salud se deterioró. Tenía que tomar dinero prestado constantemente para pagar mis gastos y me terminé endeudando con la gente. El peor momento fue cuando me robaron mi bolsa con todo y mi subsidio de desempleo un día antes de noche buena. Tuve que quedarme en Dublín porque no tuve dinero para ir a casa. Pasé los últimos años sin saber mi valor ni tener la oportunidad de avanzar en mi carrera. Hice todo tipo de trabajos raros en distintos lados y gané muy poco. Todo era tan sombrío.

He llegado a aceptar que comprar una casa —o incluso un coche— no es una opción aquí. A decir verdad, tampoco lo es aprender a manejar debido al costo de las licencias y las clases de manejo. Me indigna mucho que la gente de este país tenga que batallar tanto, mientras a los bancos no se les exige que rindan cuentas. Hay familias que no tienen donde vivir, jóvenes que tienen que emigrar, y aquellos que no pueden hacerlo se quedan atrapados en una rutina de deudas y ansiedad por su futuro. Y aún con todo, el Estado no piensa castigar a los responsables.

GERARDO, 21 AÑOS, CIUDAD DE MÉXICO

Estudio comunicación en tercer semestre. Me gustaría hacer publicidad y editorial de moda. Siento que sí hay chamba pero está mal pagada, que cada año a cada generación le pagan menos, así que tienes que moverte más y hacer más cosas para mantenerte.

El modelo de trabajo es muy diferente. Antes era como una receta: estudiabas, te graduabas, te ponías a trabajar y te jubilabas. La vida estaba resuelta, y ahora es distinto. Como ahora el trabajo no es tan bien pagado, tienes que hacer lo que te guste.

Estamos constantemente cambiando. Me gusta más esta nueva manera de hacer las cosas. No me gustaría trabajar en el mismo lugar para jubilarme. Prefiero estar constantemente buscando lo que me gusta, trabajar en eso y tener movilidad. Aunque hay que trabajar más, estás siempre aprendiendo, disfrutando y descubriendo cosas nuevas. Siento que ahora te puedes desarrollar más como persona.