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Este niño vende chocolate caliente para ayudar a financiar el muro fronterizo

Alguien debería avisarle al niño y a sus padres, férreos partidarios de Trump, que irónicamente el chocolate es un producto mexicano.

por Jelisa Castrodale; traducido por Laura Castro
21 Febrero 2019, 7:30pm

Foto: E. Jason Wambsgans/Chicago Tribune/TNS vía Getty Images - Composición del staff de MUNCHIES.

Artículo publicado originalmente por Munchies Estados Unidos.

A pesar de lo famoso que pueda ser el chocolate suizo, la verdad es que el chocolate caliente se originó a unos 10,000 km de Suiza hace varios miles de años. Hace aproximadamente 3,000 o 4,000 años, los miembros de la cultura Olmeca del sur de México comenzaron a cultivar la planta de cacao, y usaban granos de cacao molidos y tostados para hacer una bebida espesa de chocolate que bien pudo haber sido una especie de versión mesoamericana de una bebida energética actual, y que también fue utilizada en ceremonias sagradas.

Las civilizaciones mayas y aztecas posteriores también tenían sus propias bebidas de chocolate, y el gobernante azteca del siglo XVI, Moctezuma, presuntamente bebía 50 vasos de una bebida de chocolate con chile todos los días (una afirmación digna de Kim Jong Il que ha sido muy cuestionada por los historiadores). "Es una bebida muy apreciada entre los nativos indígenas, con la cual deleitan a los hombres nobles que pasan por su país", escribió el misionero español José de Acosta a fines del siglo XVI. "Dicen que hacen diversos tipos de chocolate, algunos calientes, otros fríos y otros templadas, y le ponen mucho de ese 'chile' ".

El origen mexicano del chocolate caliente no es algo que suelan enseñar en las primarias de Estados Unidos, pero sí se convierte en una fascinante ironía cuando hablamos del niño de siete años Benton Stevens del condado de Travis, Texas, quien instaló un puesto en el que vende chocolate caliente para recaudar fondos y financiar así la construcción del muro fronterizo del presidente Donald Trump.

Los padres de Benton son miembros activos del Comité Nacional Republicano, partidarios vocales de Trump, y llevaron a sus hijos a la inauguración del gobierno de Trump, pero la madre jura que la idea de recaudar fondos para el muro se le ocurrió al niño después de ver el discurso que Trump dio ante el Congreso.

"Quería saber sobre el muro, así que le explicamos de qué se trataba y dijo: 'Quiero recaudar dinero para el muro'", le narró Jennifer, la madre de Benton, a KXAN. "La gente piensa que ya le lavamos el cerebro. Es decir, por supuesto que él apoya a Trump porque nosotros lo hacemos y porque escucha todo lo que decimos. La gente puede llamarle a eso lavado de cerebro, pero yo lo llamo crianza, porque le estamos inculcando nuestros valores".

Esos valores aparentemente incluyen tener un hijo al que faltándole diez años para siquiera poder votar ya se para frente a un centro comercial con un sombrero de Trump y vende tazas de chocolate caliente para financiar la construcción del muro.

En una hora, Benton vendió suficiente chocolate caliente como para reunir $231 dólares ($4,500 pesos aprox.), y luego quitó su puesto debido a que, al parecer, hubo varias quejas. "Supongo que algunos liberales, o como quieras llamarlos, se fueron a quejar con el dueño de la tienda que estaba detrás del puesto, y seguramente también lo atacaron en Facebook", dijo Jennifer.

Como era de esperar, Benton tiene detractores, y sus padres también. Alguien llamó al niño "Pequeño Hitler" mientras vendía chocolate caliente —o xocoatl, como lo llamaban los aztecas en México—, y acusaron a toda la familia de odiar a las personas morenas. ("Eso no entiendo en absoluto", dijo Jennifer).

Pero entre las breves ventas en persona de Benton, las que hizo a través de Venmo y los fondos recaudados en GoFundMe, la familia ha juntado alrededor de $1,400 dólares ($27,000 peso aprox.) para el muro fronterizo. Jennifer dice que "donará el dinero para el muro", porque ella y su esposo están "bastante involucrados" con el Comite Nacional Republicano.

Todo esto es muy curioso porque la familia Stevens vive cerca de Austin, Texas, una ciudad que es 35 por ciento hispana, un porcentaje demográfico que se estima que aumentará a 40 por ciento para 2020. Austin se encuentra a 360 km de la frontera con México, aproximadamente la misma distancia desde Boston hasta la ciudad de Nueva York, y aproximadamente a 1500 km de la Ciudad de México, donde se encontraba la antigua capital azteca de Tenochtitlán. Ya sabes, el mismo lugar donde se inventó el chocolate caliente muchísimo tiempo antes de que el chocolate fuera vendido en polvo en las tiendas de los Estados Unidos.