Wu-Tang Clan
Photo by Kyle Christy/Showtime
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La verdadera historia de los 25 años de carrera del Wu-Tang Clan finalmente está aquí

En la serie documental de Showtime 'Wu-Tang Clan: Of Mics and Men' averiguamos qué llevó a este grupo a convertirse en uno de los más importantes exponentes del rap.
24 Mayo 2019, 4:00pm

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Wu-Tang Clan estuvo allí en la infancia del hip-hop.

Cuando empezó a surgir la música rap en el mundo, ellos apenas eran unos niños que asomaban la cabeza por la ventana de su habitación y que corrían hacia la calle, en los proyectos de Brooklyn y Staten Island que eran sus hogares, para escuchar algunos de los primeros y mejores beatboxings y freestyles del momento. El pavimento era el escenario, y la multitud que se reunía entorno a esos exponentes estaba asombrada, incluidos los nueve chicos que después conformarían uno de los mejores grupos de rap de la historia.

La ascensión de Wu al estatus de iconos se documenta en la serie de Showtime, Wu-Tang Clan: Of Mics and Men. La serie, que se estrenó el 10 de mayo, explora la histórica carrera de 25 años del grupo, la marca imborrable que ha dejado en el panorama cultural mundial y la trayectoria individual de cada uno de sus miembros. A través de su inmenso talento, la visión de RZA y el furor que causaron, los Wu superaron la epidemia del crack, la pobreza, la violencia sin fin, el racismo extremo y un sistema opresivo y de segregación que limita el desarrollo de los hombres negros, para así lograr ver a millones de personas en todo el mundo cantar "Wu-Tang Clan ain't nuthing ta fuck wit".

Tras el reciente éxito de películas biográficas del mundo de la música como Straight Outta Compton y Bohemian Rhapsody (y si retrocedemos un poco más, Notorious, 8 Mile y Get Rich or Die Trying ), una cuidadosa narración de la historia de Wu-Tang Clan parece ser no solo oportuna, sino también una deuda de hace mucho tiempo atrás. Una serie de 10 capítulos sobre el grupo también está en proceso por parte de la cadena televisiva Hulu.

"Lo estábamos esperando. Ya era hora", me dijo Cappadonna mientras devoraba un plato de huevos, waffles y salchichas. "Fue el momento perfecto para que saliéramos a publicar nuestra historia después de 25 años de carrera. Esto nos permitió tener suficiente material fílmico. Suficiente energía motivacional".

Reunidos en una suite de hotel a gran altura, muy por encima de los turistas que recorren Central Park South en carruajes —cerca, aunque a un mundo de distancia de los vecindarios donde crecieron—, RZA, GZA, Cappadonna, U-God, Ghostface Killah, Raekwon, Inspectah Deck y Masta Killa hablaron con VICE sobre las series documentales y el aparentemente imposible ascenso del grupo al éxito. Con ellos se encontraban Young Dirty Bastard (hijo del fallecido Ol' Dirty Bastard, quien forma parte del grupo en lugar de su padre) y el director Sacha Jenkins, a quien Cappadonna le da el crédito por "que la celebración de nuestro legado se transmitida al mundo".

"Mucha gente sabe bastante sobre Wu-Tang a través de la música, pero esto fue como un nuevo nivel de conocimiento", dijo Masta Killa. "Incluso para nosotros como miembros del grupo, sabes a lo que me refiero, ¿no? Porque a través de la serie, me estoy enterando de cosas sobre mi hermano que antes nunca supe".

"Wu-Tang era muy discreto con respecto a gran parte de nuestras vidas. Creo que, a esta edad, nos sentimos lo suficientemente evolucionados y somos lo bastante maduros como para poder dar a conocer nuestra historia. No puede ser un secreto", dijo RZA. "Tiene que ser algo como, 'Ey, gente, si nos admiran y a nuestra música, y creen que hemos contribuido a cambiar el mundo de manera creativa, bueno, conozcan nuestra historia. Mírenla, de verdad'. Y lo estamos logrando. Of Mics and Men lo hace".

En el primer episodio, los miembros vivos de Wu-Tang se sientan juntos en los asientos de terciopelo rojo del bellamente adornado Teatro St. George de Staten Island, donde Raekwon recuerda haber visto a The Wizard of Oz cuando era niño. Miran la pantalla plateada donde son proyectados los videos caseros de sus primeros días, que los llevan de vuelta a las desordenadas habitaciones y salas donde fumaban marihuana y practicaban las rimas que desde entonces se han convertido en el canon. Como hacen los hermanos, ríen y se esfuerzan por recordar quién tiene el crédito por haberle presentado a todos los demás las películas de kung fu que inspiraron la identidad del grupo.

"Es una experiencia alucinante [ver tus películas caseras en la pantalla grande]. Esa pequeña imagen de ahí", dice U-God, señalando una foto de un collage para el póster de la serie documental, "Justo estaba mirando esa imagen. Ése es el edificio [refiriéndose al proyecto de Park Hill en el que vivía]. Definitivamente derramé sangre y me raspé las rodillas en ese maldito edificio. [La serie] definitivamente te contará la verdadera historia detrás de nosotros. De verdad salimos de las calles. Provenimos de un barrio. Representamos a los hombres negros de los guetos de todo Estados Unidos, y les hacemos saber que pueden lograrlo. Vivimos la misma vida que todos ustedes viven y pueden alcanzar el éxito... Nuestra historia es la historia de todos. Espero que la acojan, porque es una historia realmente muy loca. Y tenía que ser contada después de todos estos años".

Siendo nueve hombres negros que crecieron en las difíciles calles de Nueva York, su historia era improbable desde el inicio. La serie cuenta anécdotas del estanque detrás de un edificio en el que jugaban, sin cruzar jamás al "lado de los chicos blancos", y de cómo pasaron de vender periódicos en un puente a vender drogas en la esquina, y luego a tener trabajos ocasionales (incluido el de asear la Estatua de la Libertad, al que Method Man llama "el mejor trabajo que he tenido jamás") para sobrevivir, mientras escribían rimas, se presentaban en eventos nocturnos y hacía los movimientos necesarios para llevar el Shaolin a las masas.

"Al crecer en la ciudad de Nueva York, teníamos niñeras [en lugar de maestros]", dijo Jenkins, quien asistió a la misma secundaria en Queens que Nas. A ambos les dijeron que debían asistir a la escuela vocacional.

"La escuela vocacional no tiene nada de malo", dijo Jenkins. "Necesitamos empleos. Pero para el sistema escolar de la ciudad de Nueva York, como jóvenes negros, lo único que podíamos hacer era reparar cosas... Nas es uno de los poetas más prolíficos de nuestra generación. ¿Qué habría pasado si se hubiera dedicado a reparar refrigeradores?".

Ver los recuerdos de sus inicios en la pantalla, también les brinda un cierto placer nostálgico a los miembros de Wu. "[Cuando] Dirty y yo teníamos... No sé, 18 años, nos metimos a un concurso de rap", recordó RZA. "Nos dijeron, 'De acuerdo, no digan groserías...'. ¡Y dijimos groserías en cada maldita línea! Tan solo ver [en la pantalla del teatro] y recordar... ese tipo de recuerdos, son conmovedores, son inspiradores, invitan a la reflexión, y son saludables".

El abrumador sentimiento que embarga a la mayor parte del grupo, al recordar su complicada historia, es la gratitud. En un lugar donde, como dice RZA, tenías que defender un buen par de tenis o una cadena de oro a menudo mediante el uso de la violencia, la supervivencia era una lucha diaria. Esta realidad ha sido una parte intrínseca de la narrativa de su música, y un recordatorio para ellos ahora que se encuentran sentados en esta suite, contando la historia de sus vidas.

"Estaba agradecido de que Dios me hubiera dado algo más, y de encontrar algo en mí mismo que pudiera utilizar en todo lo que hacíamos y para convertirme en un éxito en un entorno completamente adverso", dijo Cappadonna. "Vencí al sistema, sabes lo que quiero decir, ¿no? No tengo un diploma de preparatoria, pero hoy vendo mis palabras para ganarme la vida".

A través de Wu-Tang Clan, estos hombres encontraron el vehículo para difundir su verdad, su iluminación y discutir su propósito y filosofía de vida. RZA, en gran medida el arquitecto, tenía un plan para cada miembro, para él mismo y para el grupo como unidad. Y lo siguieron, con poca o ninguna garantía, porque Wu les dio esperanza. Ese lanzamiento de los dados cambió el juego. Eso hace que Wu-Tang Clan sea digno de estudio, dice RZA. "Tienes que estudiar a los grandes luchadores para ser un gran luchador. Nuestras palabras son como las de un gran luchador", dice. "Probablemente podrías tomar todas las letras de toda nuestra dinastía Wu-Tang y terminarías con un volumen tan grueso como una Biblia".

Al ayudar a dar forma a la cultura hip-hop en sí, a su vez, ayudó a dar forma a Estados Unidos, puede ser abrumador procesar la influencia de Wu-Tang Clan. En Corea del Sur; en Mexico; en Italia; en cualquier lugar, encontrarás el impacto de la influencia de Wu-Tang Clan en la moda, la música y el idioma.

Las distinciones cada vez más borrosas entre la "cultura negra" y la "cultura estadounidense", y lo que constituye la apropiación cultural, o el robo directo de ideas, se discuten acaloradamente con cada foto de Instagram en la que Kylie Jenner aparece luciendo trenzas africanas. Y hay líneas que no hay que cruzar; Jenkins habla apasionadamente en contra del uso de la palabra "nigger" por personas que no son negras, incluso si sienten una conexión con la cultura del hip-hop.

"Nos llaman 'niggers' todos los días. Todavía es una palabra que crea controversia, que te impedirá conseguir un trabajo", dijo. "Y al final del día, retomando lo que dije en la película, cuando este tipo cuenta una historia sobre haber visto grafitis de 'KKK' y 'kill all niggers" [maten a todos los negros] en las paredes de su vecindario cuando era joven... Cuando lo dice, lo dice con una sonrisa... Cualquier cosa traumática que nosotros, como gente negra, hemos enfrentado siempre se hace o dice con una sonrisa, y se supone que 'nigger' es irónico. ¡Pero, maldita sea, no es irónico! Y Wu-Tang Clan hizo música que no era irónica. Así es como hablamos entre nosotros. Esta música fue pensada inicialmente para nosotros. Y da la casualidad que mucha gente se sintió identificada con esa música. Pero al final del día, en mi opinión: a la mierda todo eso".

Si bien las políticas raciales del hip-hop pueden debatirse durante días y horas interminables, para los miembros de este grupo, en última instancia, lo que importa es el amor y la apreciación por el trabajo que han creado.

"En un momento pensé, soy el amo del hip-hop. Es lo mío", dijo RZA. "Pero cuando Wu-Tang comenzó a hacer giras y a ver la inspiración que causaba en las personas de todo el mundo, nos dimos cuenta de que esto es algo de todo el mundo. Porque este es el sonido y el espíritu de la juventud, y estos jóvenes crecen para convertirse en hombres".

Contar la historia del Wu-Tang Clan es contar la historia del hip-hop, de los hombres y mujeres que lo llevaron de las calles a los más grandes escenarios del mundo. Jenkins llama al hip-hop "la forma más pura de comunicación", y Wu Tang Clan: Of Mics and Men es una vía directa de acceso a las luchas y realidades de los negros en los Estados Unidos, narrada por nueve de sus mentes más brillantes y enigmáticas.

"Una cosa en la que confío es que cualquier persona en el mundo, en cualquier parte del mundo, puede identificarse con alguno de nosotros", dijo Masta Killa.

"En las luchas que estos chicos documentaron en su música, hay temas universales", dijo Jenkins. "El hecho de que se hayan llamado a sí mismos un clan... en última instancia, la serie es realmente una película acerca de una familia y, a veces, esa familia es disfuncional. Pero, ¿qué familia puedes nombrar que no sea disfuncional?".

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