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Sexo

Por qué seguimos conservando a rollos de una noche en nuestras redes sociales

Acumulamos a nuestras exparejas y exrollos como si tuviésemos síndrome de Diógenes emocional.
31 Marzo 2020, 4:00am

Hace tiempo que no tengo muy claro a quién sigo en redes sociales. Como el algoritmo suele mostrar en tu timeline las publicaciones más famosas o a las de personas con las que más interactúas, el resto de la gente que tengo se ha ido hundiendo en el anonimato. Así que cuando la fotografía de un chico que apenas me sonaba apareció en mi línea temporal de Instagram, me quedé un tanto extrañada. “¿Y este quién es?”. Elucubrando las teorías más conspiranóicas sobre mi móvil siguiendo solo a personas aleatorias, entré en su perfil para eliminarlo. Y cuál fue mi sorpresa al leer bien su nombre y recordar, en un fugaz momento de lucidez, que yo me había acostado con ese tío una vez hacía tres años.

¿Por qué diablos le sigo? Si mal no recuerdo, era un madrileño que trabajaba en un bar, si hace tantísimo tiempo que no sé nada de él? Dirigí mi dedo al botón de “dejar de seguir”. Y, entonces, me detuve. ¿Y si le sentaba mal que lo eliminara? ¿No era darle demasiada importancia? ¿Y si yo algún día lo dejaba con mi pareja, volvía a Madrid, me aburría y él estaba disponible?

Sacudí la cabeza. Qué más daba si se ofendía, si pensaba que me seguía importando, si él y yo nos volveríamos a acostar en algún escenario hipotético… ¡Me importaba un cuerno! Le di unfollow. Fue extraño pero liberador, un pequeño acto de rebeldía. Me sentí poderosa. La cosa no podía parar ahí. Tenía que encontrar a todos mis ex fantasma. ¡Tenía que eliminarlos a todos!

Al principio fue fácil. Entre los que había agregado en mi época de Tinder y aquellos que no veía desde hacía años me quité a más de veinte contactos de encima. Pero, después, me asaltó la pregunta que todos nos hacemos alguna vez: ¿debería borrar a mis ex novios? ¿A los de verdad? ¡Pues claro que debería!

Abrí el perfil de un chico italiano que había sido mi flechazo del Erasmus. “Esto por acostarte con otra en cuanto me di la vuelta y luego intentar hacerme sentir como una loca cuando te pedí explicaciones”. Unfollow. Hacía tiempo que ya lo había olvidado, pero aquello era como cerrar definitivamente el último capítulo de nuestra historia. Ya no había lugar a “y si algún día…”. Y, total, qué más daba: nunca hablábamos. Fui a Facebook, último lugar en donde aún conservaba a mi ex más reciente. “Realmente, no entiendo por qué no había hecho esto antes”, pensé mientras lo borraba.

"Quien dice que así el ex verá lo bien que les va, es alguien que no ha acabado de soltar esa relación"

Pues ya estaba. Había vaciado el desván online donde tenía almacenados a todos mis ex, desde el más insignificante hasta el que más putadas me había hecho.

¿Pero por qué acumulamos a nuestras ex parejas o ex líos en nuestras redes sociales como si tuviéramos un síndrome de Diógenes emocional? He preguntado a varias personas y Silvia Congost, psicóloga especializada en dependencia emocional, autoestima y terapia de pareja, me ha ayudado a analizar sus respuestas.

Daniela*, una chica de Málaga, cree que conserva a sus exnovios y exrollos en Instagram “por pereza, por no dar explicaciones si los borro y me preguntan después y porque me gusta saber que yo he ido para mejor y ellos están en la mierda”. Pero según Silvia Congost, “quien dice que así el ex verá lo bien que les va, es alguien que no ha acabado de soltar esa relación. Cuando la has cerrado correctamente, no te importa lo más mínimo lo que piense o vea tu ex pareja. Si incluso sientes la necesidad de que lo vea, es que no has superado esa ruptura”.

Daniela reconoce que “es verdad que a algunos me gustaría eliminarlos, como a mi último novio, pero no quiero tener la conversación de por qué he pasado página tan rápido (ahora estoy con otro), así que lo que hago es ocultarle la historia”. Para Silvia esa excusa "no es coherente porque, en la mayoría de casos, ya está todo dicho y si no, puedes enviar un mensaje explicando que has tomado esa decisión y acto seguido, bloquear”.

Le pregunto a Víctor Aguirre, madrileño, si conserva a sus ex como “comodín” para el futuro. “Si entendemos comodín como un polvo esporádico mientras estoy soltero, no diría que no. He tenido sexo con exnovios y ha ido bien. Al final, conoces a la persona, lo que le gusta, y viceversa”. Daniela también acepta que es una de las razones por las que no borra a sus ex: “yo siempre prefiero lo viejo a lo nuevo. De hecho, cuando lo dejé con mi último novio me acosté con un ex que aún tenía en Instagram. Y, mira, te confieso algo: a los que están ahí como 'comodín' los tengo en 'mejores amigos' en los Stories”. Marta González, de Galicia, me da una respuesta muy similar: "mis novios no los tengo de comodín, pero mis rollos puede que sí, si están buenos”, dice.

"A los que están ahí como 'comodín' los tengo en 'mejores amigos' en los Stories”

“Probablemente hay determinados perfiles que eligen mantener a sus ex allí porque, tal vez, esa persona sigue queriendo estar con ellos y es la opción fácil…”, explica Silvia. Puede que sea el caso de Daniela: “Uno de mis ex sigue muy pillado por mí, me tiene en un altar. Siempre sube historias que son indirectas de lo feliz que era conmigo. Me sube el ego porque me dejó él y ahora se arrepiente muchísimo”, cuenta mientras se ríe.

"También tengo gente con la que estuve ligando y no llegó a nada y sigue ahí porque son seguidores”, agrega. Una práctica que Silvia desaconseja porque “hoy en día se confunde la popularidad según el número de seguidores con la valía personal. Y esto nos puede llevar muchos disgustos y que incluso tengamos miedo de enfrentar determinadas situaciones en el plano real, debido a las expectativas que hemos creado a través de la red, y que nos sintamos muy inseguros”.

Pedro Navarro, estudiante de Madrid, dice que conserva a muchos ex “por educación, a otros por mutuo interés (creo), por saber cómo le va a la otra persona en su vida. Con algunos tengo relaciones sanas de amistad y nos escribimos ocasionalmente para saber del otro. Es una forma de seguir presente en la vida de algunas personas con las que has tenido un vínculo emocional, equiparable a muchas amistades”.

Le pregunto si le aportan algo esas personas que aún conserva en sus redes sociales “no me aportan nada, pero tampoco me aporta tener a muchos de mis compañeros de la carrera o del instituto”.

"Cuando nuestros ex ya no son importantes para nosotros, ¿vale la pena mantenerlos entre nuestros seguidores?"

"¿Serías capaz de borrar a tus ex ahora mismo por diez euros?", les pregunto. Marta se lo piensa antes de contestar: “igual a uno sí, pero los otros dos no, a no ser que me pusieran una pistola en la cabeza… Y con los que no tengo contacto... no lo sé, creo que no. Si no lo hice en su momento, hacerlo ahora sería darle la importancia que no tiene. De cien euros para arriba puede”. Pedro es más rotundo al contestar: “a muchos sí que los eliminaría sin problema, a otros no porque, repito, tengo relaciones sanas de amistad con ellos y estaría feo hacerles unfollow (además, que no quiero y punto)”.

Cuando nuestros ex ya no son importantes para nosotros, ¿vale la pena mantenerlos entre nuestros seguidores? Silvia Congost cree que no. “Si no son importantes para ti, no veo por qué tanto problema en borrarlos. A veces, es simplemente una cuestión de interpretación. Se interpreta borrar o bloquear a alguien como hacerle un feo, cuando en realidad estamos hablando de una simple red social y por ello, la vida de la otra persona seguirá funcionando exactamente igual, tanto si le hemos borrado como si no. Probablemente ni siquiera le importe…”.

Andrés Paño, de Madrid, reconoce que no lo haría. “Puede que haya uno que siga no porque me aporte sino por la amistad, también tengo muchos amigos que suben mierda pero aun así los sigo. ¿Qué ojalá pudiera dejarlos de seguir sin que se cabreasen? Claro, pero como no es el caso, no les hago mucho caso y ya”, explica. María Mendoza, dice que sí. “Creo que por 10 euros lo entenderían. Ellos también lo harían. Luego podemos tomarnos todos juntos unas cervezas de risas con esos 10 euritos”, se jacta.

Silvia también tiene algo que decir a todo esto: “no borrar a alguien de nuestras redes porque la otra persona podría cabrearse es un autoengaño que muchos se hacen. Se dicen a sí mismas que no quieren que la otra persona las vea 'débiles' porque borrar al ex podría suponer que vea que te ha afectado mucho la ruptura, pero en realidad, borrar es justamente la mayor señal de empoderamiento porque demuestras que tú tienes el control y por eso tú decides que no quieres tenerle más allí”.

"¿Qué ojalá pudiera dejarlos de seguir sin que se cabreasen? Claro, pero como no es el caso, no les hago mucho caso y ya”

Stephanie Cottrel es tinerfeña. Acepta que cotillea las redes de sus ex. “Les cotilleo las redes sociales aunque no los tenga de amigos. Sigo haciéndolo hasta con mi ex de hace 10 años porque soy muy cotilla”, explica. Silvia ve este comportamiento de esta manera: “el ser humano es curioso por naturaleza y, por lo general, es algo difícil de evitar (cotillear). Sin embargo esto es, sin duda, una práctica muy poco sana”.

Parece que las principales razones para no eliminar a nuestros ex de las redes sociales son: no hacerles un feo, tenerlos como comodín, darles envidia, cotillear sus vidas o mantener una relación cordial/de amistad con ellos.

Pero, ¿realmente es sano mantener a nuestros ex en redes sociales? Al final, conocer su vida, ver sus fotos, mensajearnos con ellos… Impide que los olvidemos del todo, incluso aunque hayan pasado por nuestra vida sin dejar huella. Silvia opina que “si sigues teniendo noticias de él/ella, sigues pensándolo y por ello, es más difícil dejar de olvidar que si no sabes nada más”. Puede que esta sea una reflexión que todos tengamos que hacer.

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