Salud

Eliminar el gluten puede no ser tan buena idea

Repasamos las pruebas sobre si prescindir por completo del gluten aporta algún beneficio.

por Markham Heid; traducido por Mario Abad
29 Enero 2019, 4:00am

RawPixel/Unsplash

Son muchas las personas que deciden eliminar el gluten de su dieta, algo que han sabido aprovechar en la industria de los alimentos sin gluten, que en Estados Unidos mueve cerca de 5 000 millones de dólares. Una cifra sorprendente si tenemos en cuenta que prácticamente no hay pruebas científicas de que no consumir gluten sea beneficioso. Es más, la mayoría de los estudios al respecto sugieren que las dietas sin gluten son poco saludables.

“La moda de eliminar el gluten puede ser perjudicial; no existen pruebas de que sea beneficiosa a menos que se trate de una alergia, como en el caso de la celiaquía”, señala Walter Willett, profesor de Epidemiología y Nutrición de la Harvard School of Public Health.

La celiaquía es un trastorno autoinmune heredado que afecta a menos del 1 por ciento de la población, un índice que parece mantenerse estable, según un estudio de 2016. A las personas celiacas, ingerir gluten puede provocarles síntomas que van desde dolor abdominal a vómitos o convulsiones. Un análisis de sangre basta para confirmar si padeces ese trastorno.


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Un pequeño porcentaje de la población —quizá el 5 por ciento— padece lo que se denomina sensibilidad al gluten no celiaca (SGNC), según Alessio Fasano, director del Centro de Investigación de la Celiaquía en el Hospital General de Massachusetts. Estas personas pueden llegar a sufrir los mismos síntomas que quienes padecen celiaquía. Sin embargo, la SGNC está rodeada de cierta controversia, ya que no todos los expertos están convencidos de que se trate verdaderamente de un trastorno y tampoco existe una prueba que confirme que un paciente lo padezca.

Al margen de que la SGNC sea o no una enfermedad, los expertos en nutrición coinciden en que la inmensa mayoría de la población no padece ningún trastorno relacionado con el consumo de gluten. Para esas personas, eliminar el gluten de su dieta probablemente les hará más mal que bien. “Hemos comprobado que hay un mayor riesgo de que las personas que no son celiacas y consumen poco gluten sufran diabetes del tipo 2”, señala Willett, remitiéndose a su propia investigación. Otro estudio reciente concluyó que dejar de ingerir gluten puede, además, acarrear otros problemas de salud, ya que se suele optar por alternativas menos saludables y se dejan de tomar cereales ricos en nutrientes y fibra, según Willett.

“Los alimentos sin gluten no son necesariamente saludables y, de hecho, muchos de ellos son producidos de forma industrial y son perjudiciales”, añade Joseph Murray, gastroenterólogo y profesor de Medicina de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Murray advierte de que incluso los pacientes celiacos deberían ir con cautela a la hora de comprar productos publicitados como “sin gluten”, y coincide con Willett en que la mayor preocupación es que la gente deje de consumir cereales por evitar ingerir gluten.

Por muy sorprendente que resulte a los que están subidos al tren de las dietas bajas en hidratos de carbono, está comprobado que los alimentos integrales son beneficiosos para la salud. Según dos estudios a gran escala realizados en 2015 y durante largos periodos, las personas cuya dieta es rica en alimentos de granos integrales presentan un índice considerablemente menor de cardiopatías y de mortalidad. Existen otros estudios que sugieren que ingerir alimentos con cereales integrales reduce el riesgo de sufrir diabetes y determinados tipos de cáncer. Asimismo, hay muchos datos científicos que respaldan las bondades de la dieta mediterránea: si bien el aceite y el pescado suelen ser los alimentos más mencionados cuando se habla de ella, por lo general la dieta mediterránea incluye muchos alimentos ricos en granos integrales.

Además de contener vitaminas, los alimentos integrales son una gran fuente de fibra, un tipo de carbohidrato de la que se alimentan las bacterias buenas que viven en nuestro intestino y favorece la digestión. “Una alta ingesta de fibra tiene infinidad de beneficios para la salud, y los granos integrales son una de las mejores y más accesibles fuentes de fibra”, apunta Wendy Dahl, profesora adjunta de Ciencias de la Alimentación y Nutrición Humana en la Universidad de Florida. Investigaciones llevadas a cabo en EUA han advertido de un déficit en la ingesta de fibra en la población estadounidense, y parte de la culpa probablemente la tenga la dieta sin gluten. “Las personas que no consumen gluten o alimentos integrales están privándose de la principal fuente de fibra de sus dietas”, advierte Dahl.

Por otro lado, no cabe duda de que hay alimentos con gluten que son malísimos para la salud. Galletas dulces y saladas, bollería y otros productos procesados son alimentos que encontrarás en la lista de cosas prohibidas de cualquier nutricionista. Si sueles comer mucho de algunos de ellos, tal vez adoptar una dieta sin gluten pueda ayudarte a buscar alternativas y hábitos alimentarios más saludables.

También existen pruebas de que las personas con síndrome de colon irritable y otros trastornos intestinales pueden reducir los síntomas reduciendo la ingesta de unos hidratos de carbono de cadena corta llamados FODMAP. Puesto que hay muchos alimentos con gluten que también contienen estos carbohidratos de cadena corta, es cierto que algunas personas que dejan de ingerir gluten se sienten un poco mejor. “Pero el beneficio no viene por haber eliminado el gluten”, señala Peter Gibson, profesor de Gastroenterología de la Universidad de Monash, en Australia. El trabajo de investigación de Gibson ha demostrado que las personas no celiacas con sensibilidad al gluten que reducían la ingesta de FODMAP notaban una mejoría significativa, mientras que cuando se eliminaba el gluten de sus dietas —sin que lo supieran— no se apreciaba ninguna diferencia. Gibson asegura que una dieta baja en FODMAP sería más beneficiosa para estas personas y no sería tan restrictiva como una dieta sin gluten.

Pero no compliquemos el asunto. La decisión de si tomar o no gluten realmente es muy sencilla: si sufres dolor crónico, diarrea, pérdida inexplicable de peso u otros síntomas propios de un trastorno gastrointestinal, consulta a tu médico, quien podrá determinar si deberías adoptar una dieta sin gluten. Si no experimentas ninguno de esos síntomas, no hay razón para dejar de consumirlo.

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