Cosas lamentables que ha llegado a hacer la gente por amor
Regal√© un billete de avi√≥n de 1.000 ‚ā¨ y acab√© as√≠. Ilustraci√≥n por In√©s Maestre.

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Relaciones

Cosas lamentables que ha llegado a hacer la gente por amor

Fingir ser fan de Mago de Oz o pasarse, de repente, al hip hop.

El amor es como un cuchillo cuyo mango est√° compuesto por otro cuchillo a√ļn m√°s afilado: si quieres nadar en sus aguas, si quieres experimentarlo, tendr√°s que sufrir fuertemente. Abrazar el amor es, a su misma vez, abrazar el horror, el patetismo y la perdici√≥n.

Todos nosotros hemos llegado a hacer cosas extremadamente lamentables con la intenci√≥n de ensalzar nuestras ansias de querer y ser queridos, convirti√©ndonos en personajes y seres que nunca reconocer√≠amos ante un espejo. Recuerda cuando compusiste esa canci√≥n llamada ‚ÄúQuiero subir a un barco llamado Sonia‚ÄĚ o cuando casi te conviertes en una criminal al seguir a Miguel a lo largo de su viaje de empresa a Marruecos sin que se diera cuenta.

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Abre tu corazón y acepta lo lamentable, no pasa nada, todos lo hemos hecho. Aquí van una historias para que te sientas menos mal.

Y, DE REPENTE, TE GUSTA EL RAP

YARIK, 25 A√ĎOS

Esto pas√≥ hace ya unos a√Īos, por suerte madur√© y aument√© la seguridad en mi misma. El tema es que el chico que me gustaba era uno de los m√°s guapos del instituto, el m√°s original y el m√°s enrollado y, bueno, el t√≠o pasaba de m√≠. Yo estaba locamente pillada por √©l y no consegu√≠a llamar su atenci√≥n de ninguna manera. Me pasaba horas delante de la pantalla del ordenador, esperando a que se conectara al Messenger para saludarle.

Por aquel entonces √©l era rapero y yo, como √ļltimo recurso, tuve la idea de hacerme rapera, como para entrar en su "clan" y poder ser la chica con la que siempre so√Ī√≥. De un d√≠a para otro, Yarik, la ni√Īa normal, vestida casi por su madre, se convirti√≥ en la m√°s hip hopera sin tener ni puta idea de nada. Le copiaba absolutamente en todo.


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Empecé a hacer snow (solo fui una vez, pero la foto con la tabla estuvo muchos días como imagen de perfil de mi Messenger), empecé a hacer grafitis (penosos), compraba ropa de tío muy ancha, zapatillas muy tochas (como las de él, por supuesto) y acabé haciéndome unas cuantas rastas porque él las llevaba y, claro, yo tenía que ser su alma gemela.

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Evidentemente esto cantaba mucho, y llam√© demasiado la atenci√≥n. Recuerdo que lleg√≥ a mostrar algo de inter√©s pero nada m√°s. El tema es que hace un par de a√Īos me enter√© de que el t√≠o hab√≠a salido del armario. Fue un sentimiento raro y halagador a la vez.

DRAMA QUEEN

CLARA, 24 A√ĎOS

Con mis tiernos 18 a√Īitos fui al Apolo por primera vez y b√°sicamente me emborrach√© como una cuba porque ten√≠a que seguir el ritmo del chico m√°s mayor con el que estaba saliendo. La cosa es que, con lo borracha que iba, no me dejaron entrar en el Apolo porque iba del rev√©s y se me ve√≠a en los ojos.

Me puse muy triste porque no pudimos entrar y encima apareci√≥ de repente su ex, que quer√≠a dejarme ah√≠ fuera tirada y entrar con mi novio a la discoteca; en fin, que me lo intentaba robar (o eso cre√≠a yo) y mont√© un drama. Nos discutimos y termin√© amenaz√°ndole con que si me dejaba me tumbaba en medio de la avenida Paralelo y √©l se rio y yo me tumb√© gritando, ‚Äú¬°Pues me mato!‚ÄĚ, muy dram√°tica. Los coches tuvieron que frenar y me empezaron a pitar y mi novio tuvo que arrastrarme por el paso de peatones.


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Al final, viendo mi ataque de histeria adolescente, llam√≥ a la polic√≠a y a la ambulancia. Cuando llegaron, un polic√≠a me retuvo contra la pared y me dijo que me calmara y que lo tratara con respeto (no s√© qu√© le estar√≠a diciendo) y entonces ah√≠ le solt√© mi frase estelar de ‚Äú¬°Si quieres respeto, haber estudiado!‚ÄĚ. El poli me tir√≥ dentro de la ambulancia como si fuera un saco y me llevaron a urgencias.

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Mi pobre novio vino corriendo detr√°s de la ambulancia hasta el CAP (Centro de Atenci√≥n Primaria) y as√≠ termin√≥ la noche. Al final no me abandon√≥ pero un a√Īo despu√©s lo dej√© porque el t√≠o era un muermo de esos que viajan con una gu√≠a y una mochila del Coronel Tapioca y yo soy m√°s de tumbarme en medio del Paralelo llorando.

EL DISFRAZ DE STAR WARS

BERNI, 26

Yo y mi ex llevábamos unas semanas viviendo juntos. Yo había vuelto a mi país por vacaciones, y un día antes de regresar, ella me dijo que me iría a recibir al aeropuerto con una sorpresa.

Hasta aquí, bien.

Bueno, pues el caso es que, por alg√ļn comentario que le hice, ella se hab√≠a hecho la idea de que yo era un superfan de Star Wars. Que a ver, las he visto y me gustan, pero no tanto como para que, si me llega un WhatsApp diciendo ‚Äúla princesa te espera, Obi-Wan‚ÄĚ al aterrizar el avi√≥n, yo salga corriendo ni nada (¬ŅObi-Wan soy yo? ¬ŅPor qu√©?). Y definitivamente no tanto como para que me exalte ver a mi pareja esper√°ndome en Llegadas vestida con una bata blanca de sanatorio y el pelo en forma de kronuts. Empiezo a malabarear entre la emoci√≥n de verla de nuevo, la ternura de su intenci√≥n y el horror de estar abrazando a una persona que, a la vista del resto del aeropuerto, parec√≠a que acababa de escapar de un manicomio. Cabe precisar que mi ex era dise√Īadora de teatro y proclive a disfrazarse a la m√≠nima excusa, as√≠ que, con la perspectiva que solo puede brindar el tiempo, supongo que le agradezco no haberme recibido con un bikini chapado en oro y encadenada.

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Después de aclimatarme y de reír nerviosamente como autodefensa psicológica, la saludé normal y le di unas gracias por la sorpresa que no sé cómo se creyó. Ahí me informó de que en el piso había más sorpresas. Me da un lightsaber azul de plástico, diciéndome que lo necesitaré. Y una capa para ponerme. Ay, qué bien…

Al llegar a casa y salir del ascensor me encuentro con un amigo suyo, que era nuestro vecino y que conoc√≠a poco, con una m√°scara de Darth Vader y un lightsaber rojo desenvainado. En ese momento ella suelta un melodram√°tico ‚Äúprot√©geme‚ÄĚ y yo finjo un ab√ļlico duelo de espadas que se asemejaba m√°s a los primeros tanteos homoer√≥ticos de dos adolescentes en la ducha.

Dentro del piso todo estaba decorado estilo Star Wars, pero por alguien que nunca hab√≠a visto realmente Star Wars. Gui√°ndose por el t√≠tulo y, supongo, los resultados de Google Images, hab√≠a cubierto todas las paredes de papel de aluminio, bolas peludas marrones y espuma verde fosforescente. Era un esfuerzo monumental, nacido de un cari√Īo tan honesto y sincero, que no pudo m√°s que hacerme sonre√≠r de oreja a oreja y decirle que la quer√≠a. Era verdad.

REGALAR UN BILLETE DE AVI√ďN DE 1.000 EUROS

JOSE, 23 A√ĎOS

Este verano empecé a hablar con una chica de Venezuela que conocí en un foro otaku. Poco a poco me fui enamorando de ella, llegando al nivel de estar de fiesta con mis colegas durante el fin de semana y largarme a casa a las once de la noche porque había quedado con ella para hablar por Skype.

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Estaba tan enamorado que ese mismo verano me puse a currar en Correos para pagarle un vuelo de 1.000 euros para que viniese a Espa√Īa a vivir conmigo. Tuve que comprar ida y vuelta porque si no, no la dejaban entrar. La idea era que viniese a vivir a casa de mis padres y siguiera estudiando medicina aqu√≠ en Espa√Īa.

Había algo raro porque le dejaba mensajes por Facebook pero ella nunca me comentaba nada, solo comentaba los mensajes de su exnovio de Venezuela, con emojis y corazones y todo eso.


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Un d√≠a la chica cogi√≥ y me dijo que si pod√≠a ir a Madrid porque su hermana vive all√≠ y estaba a punto de dar a luz y si pod√≠a acompa√Īarla porque estaba completamente sola. Cog√≠ un AVE y me fui a Madrid a conocer a su hermana y acompa√Īarla en el parto. Tengo incluso una foto con el beb√© en brazos. Eso fue este noviembre.

En diciembre, me mand√≥ un mensaje dici√©ndome que se hab√≠a quedado a dormir en casa de su novio pero que no hab√≠a pasado nada y que ‚Äúlo sent√≠a much√≠simo‚ÄĚ. Me lo cre√≠ y confi√© totalmente en ella. Pero entonces, a principios de enero, cuando ya le hab√≠a comprado el vuelo de los 1.000 euros con el esfuerzo de cuatro meses currando en Correos, la t√≠a va y me dice que quiere que seamos solo amigos, que no quiere una relaci√≥n. Entonces me derrumb√© y desde entonces me paso los d√≠as jugando al PC, comiendo chicken Nuggets y vapeando.

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FINGIR SER FAN DE M√ĄGO DE OZ

ROBERTO, 24 A√ĎOS

Hace unos a√Īos ten√≠a un colega que le flipaba Green Day y que se meti√≥ en un grupo abierto llamado GENERACI√ďN DEL 93, que pese a llamarse as√≠, estaba bastante claro que era de ligues. La cosa es que este colega se lig√≥ a una con el siguiente modus operandi: simplemente d√°ndole a ‚ÄúMe Gusta‚ÄĚ a una foto en la que ella aparec√≠a con una camiseta de Green Day. El tipo se lig√≥ a esa t√≠a y me convenci√≥ para que me metiera en ese grupo a ver si pescaba algo.

Yo ya ten√≠a cuenta pero me hice una cuenta diferente donde solo met√≠ fotos m√≠as en √°ngulos que me favorec√≠an, rollo para aparentar quien no era (como Facebook ahora) pero s√ļper decadente. Ah√≠ met√≠ fotos m√≠as en el Aquapark, las cuales solo comentaba mi colega ‚ÄĒel de Green Day‚ÄĒ para parecer que era un "perfil real y natural".

Mi principal estrategia fue soltar chistes, pero no fragu√≥ la cosa. Ya sabes, en esos sitios solo hay comentarios tipo ‚ÄúHOLA SOY DE M√ĀLAGA TENGO 24 A√ĎOS Y ME GUSTAN LAS MOTOS. SOLO CHICAS GUAPAS‚ÄĚ. Aquello era trist√≠simo hasta que conoc√≠ a una chica que hac√≠a cosplays ligeros y me dije, ¬Ņpor qu√© no?


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Me sorprendi√≥ que agregara a alguien desconocido de la misma ciudad, especialmente con fotos donde marcaba escasos pectorales en Aquapark. Intent√© conocerla y ella no paraba de sacar el tema de Mago de Oz, poniendo frases y pas√°ndome canciones. Yo le ment√≠a como un bellaco y le dec√≠a que tambi√©n me flipaban. Ten√≠a que pedirle a mi colega ‚ÄĒel Green Day‚ÄĒ que me pasara canciones, que yo no ten√≠a ni idea de Mago de Oz.

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As√≠ que siempre soltaba frases de la misma canci√≥n, del tema ese cl√°sico suyo, el de las marionetas en un bar. La fiesta pagana, se llamaba. Detesto esa m√ļsica, os lo juro. Fue realmente pat√©tico, con ese jodido viol√≠n, todo por conocer a una t√≠a. Pero no solo esto, tambi√©n le dec√≠a que me disfrazaba y que me gustaban los salones del manga y no ten√≠a ni idea de nada de eso.

El caso es que sab√≠a que al mismo tiempo que hablaba conmigo estaba hablando con otro t√≠o y supongo que cuando descubri√≥ que realmente no ten√≠a ni idea ni de Mago de Oz ni de manga, dej√≥ de hablarme y me borr√≥. Ah√≠ reconoc√≠ mi derrota y fue como despertar de un sue√Īo: fui consciente de todo aquello y me sent√≠ s√ļper pat√©tico. Entonces decid√≠ no volver a meterme en grupos de ligoteo de ni√Īatos.


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LAS BOLSAS DE BASURA

ANA, 26

Durante mi adolescencia tuve una relaci√≥n bastante turbulenta con un un chico, al que aboqu√© al poliamor ‚ÄĒen fin, que me liaba con otros y se lo justificaba con citas de El mundo de Sof√≠a y de lo que aprend√≠a en √©tica en bachiller, vaya‚ÄĒ.

La turbulencia se fue alargando en el tiempo, de tal manera que en la edad adulta, cada vez que no est√°bamos juntos nos li√°bamos. Una de esas veces, me volvi√≥ a pedir salir. El caso es que le dije que s√≠ y volv√≠ a abocarle al poliamor y acab√© dej√°ndole. Mientras le daba un abrazo de despedida, en el umbral de la puerta de mi casa, me di cuenta ‚ÄĒporque ni siquiera le abrac√© con los ojos cerrados‚ÄĒ de que ten√≠a la basura preparada para bajar. Mis √ļltimas palabras de despedida fueron "¬ŅTe bajas la basura?

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Y la bajó.

FIN DE SEMANA ID√ćLICO EN LLORET DE MAR

JORDI, 25 A√ĎOS

‚ÄúHe visto cosas que vosotros no creer√≠ais. Naves de guerra ardiendo m√°s all√° de Ori√≥n. He visto rayos-c resplandecer en la oscuridad, cerca de la puerta de Tanhauser‚ÄĚ. No soy ning√ļn Nexus-6, as√≠ que mi gran haza√Īa, por m√°s pat√©tica que sea, no se perder√° ‚Äúcomo l√°grimas en la lluvia‚ÄĚ.

Cursaba segundo de bachillerato y las hormonas estaban a flor de piel. As√≠ era ella: imperfecta y radiante. Comenzamos a hablar una inocente tarde de septiembre hasta que un querub√≠n nos embauc√≥ con sus artima√Īas y nos transport√≥ hasta un jard√≠n de las delicias lleno de caricias, susurros y rincones clandestinos de amor.


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UNA MIERDA PARA M√ć. Ese para√≠so era una farsa putrefacta sobre los cimientos nauseabundos de una infidelidad. Desde el principio ella ten√≠a novio y yo, un p√°nfilo enamorado de 17 a√Īos, acept√© la situaci√≥n mientras la observaba c√≥mo estudiaba en las tardes de biblioteca mientras me hac√≠a las chuletas de historia.

Tras meses follando como animales y tener que tomar la p√≠ldora del d√≠a despu√©s a escondidas de sus padres y su novio, la anim√© a que se fuera de fin de semana con su pareja para no levantar sospechas y que no sufriera. Cuando regres√≥ de ese finde en Lloret, me dio la patada al darse cuenta que no me quer√≠a lo suficiente. ¬ŅEn serio? ¬ŅUn fin de semana id√≠lico en Lloret de Mar? Mi coraz√≥n desquebrajado nunca lo entendi√≥.