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Deberías plantearte dejar las redes sociales un tiempo

La desconexión como respuesta a un mundo de mierda.

por Allison Tierney; traducido por Mario Abad
10 Octubre 2017, 4:00am

Imagen vía Shutterstock. Arte por Noel Ransome

Abrir las redes sociales a diario para ver noticias de muerte y destrucción puede ser agotador. Y luego vienen los discursos, los comentarios desagradables, la humillación pública, la exaltación de las virtudes, la vida de los demás restregada constantemente en tu cara.

El verano pasado, decidí que ya no podía más. Llevaba semanas meditándolo, pero nunca daba el paso porque las redes sociales forman parte intrínseca de mi trabajo. Finalmente me desconecté, sin previo aviso. Primero cayó Twitter, luego Facebook, y rápidamente fui borrando todas las aplicaciones de redes sociales de mi iPhone.


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"Tus amigos te van a echar de menos", me decía Facebook. No podía dar crédito a que una aplicación me estuviera diciendo cómo vivir mi vida. Aquello fue la gota que colmó el vaso. Que le den.

Por primera vez en mucho tiempo, sentía que podía respirar. Estaba sola. El ruido constante de discursos y comentarios no solicitados ante cada uno de mis movimientos cesó de repente.

Primero cayó Twitter, luego Facebook, y rápidamente fui borrando todas las aplicaciones de redes sociales de mi iPhone

Estaba localizable por email o teléfono, y solo por quienes tuvieran mis datos de contacto, claro. Esas personas no tardaron en enviarme emails y mensajes de texto mostrando su preocupación por mi súbita desaparición. Incluso hubo alguien que me dijo en persona, "¿Estás bien? He visto que ya no estás en Twitter".

Sí que estaba bien. De hecho, no había estado mejor en este último año de mi vida. Ya no me dedicaba a abrir y cerrar obsesivamente las aplicaciones de redes sociales y podía procesar los acontecimientos actuales sin tener que aguantar los comentarios interminables, y muchas veces inútiles, de la gente.

"¿Estás bien? He visto que ya no estás en Twitter"

Hace poco, tras reactivar con cierta reticencia todas mis cuentas, contacté con Nicole Amesbury, terapeuta y jefa de desarrollo clínico de Talkspace, para intentar entender por qué mi decisión de apartarme de las redes sociales había causado tanto revuelo entre los de mi entorno. Talkspace es una empresa de terapia en línea que dispone de un programa para tratar a personas dependientes de las redes sociales.

¿Por qué estaba todo el mundo tan preocupado por que me hubiera tomado un respiro de algo que se sabe que puede llegar a ser muy agotador mentalmente? Por otro lado, teniendo en cuenta que es un elemento esencial de mi trabajo, quería saber si era correcto que me apartara de las redes para tomar un poco de aire fresco.

No había estado mejor en este último año de mi vida. Ya no me dedicaba a abrir y cerrar obsesivamente las aplicaciones de redes sociales y podía procesar los acontecimientos actuales sin tener que aguantar los comentarios interminables

"Cuando lo dejas, la gente empieza a preguntarse si estás enferma porque hace días que no saben de ti", me explicó Amesbury. "Puede resultar muy halagador: 'Echamos de menos tus publicaciones pero a ti no te gustan las mías'. No es necesariamente malo, pero creo que no va a desaparecer. No tienes por qué luchar contra ello, pero conviene que encuentres un modo de hacer que funcione para ti".

Después de comprobar, los primeros días después de mi desconexión, cómo se me iba la mano involuntariamente al móvil para echar un vistazo a una cuenta Twitter que ya no existía, me di cuenta de que había perdido el control sobre mis impulsos de actualizar constantemente mis redes sociales. Amesbury señaló que ese era un síntoma que podía apuntar a un uso problemático de las redes sociales.


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"Creo que mucha gente experimenta con lo que se sienten cómodos", dijo Amesbury. "Los problemas empiezan cuando sientes que estás perdiendo el control".

Cuando empecé a sentirme aislada, en mi fuero interno sabía que me estaba ahorrando los traumas de otras personas o la visión de imágenes y palabras que provocaran algún tipo de reacción en mí. Tenía todavía reciente el suicidio de una amiga el año pasado, y Twitter distaba de ser un lugar seguro, en vista de que la ideación suicida parecía ser el tema de moda entre muchos jóvenes en la plataforma, con mensajes del tipo "Me quiero morir lol". Esta clase de humor negro facilita la comunicación entre las personas que sientan lo mismo, pero no resulta tan gracioso cuando acabas de perder a alguien porque se ha suicidado.

Cuando empecé a sentirme aislada, en mi fuero interno sabía que me estaba ahorrando los traumas de otras personas o la visión de imágenes y palabras que provocaran algún tipo de reacción en mí

"La gente habla de la cuenta de Twitter del presidente Trump, de cómo hablan unos con otros y de varios vídeos de Facebook Live sobre acontecimientos bastante traumáticos", explicó Amesbury. Pero con el caos que nos rodea, ¿nos benefician de algún modo las redes sociales?

Cuando alguien me preguntaba qué tal iba mi parón de redes sociales, siempre le decía que iba "de maravilla". Estaba sola con mis pensamientos, en paz, sin sentir la presión que acompaña a las tensas discusiones con extraños por internet. Pude ver a más amigos y hacer más fotos sin el propósito último de publicarlas en alguna parte para obtener la aprobación de mis seguidores. Fui de excursión a ver cascadas y pasé tiempo con gente a la que quiero. Sin embargo, no era fácil desvincularse por completo cuando las personas con las que estaba usaban las redes sociales, o cuando mis amigos me enviaban enlaces a tuits o memes o noticias.

Amesbury me explicó que cada vez son más las personas que optan por desconectar completamente de las redes sociales cuando están en el trabajo o de vacaciones. En cualquier caso, la terapeuta tiene una recomendación.

Por mucho que las deteste con cada átomo de mi ser, las redes sociales siguen formando parte de mi vida y mi trabajo

"Imagino que a todo el mundo le pasa", dijo, y añadió que lo mejor es aplicar la "regla 20-20-20. Por cada 20 minutos que te pases frente a la pantalla, tienes que hacer una pausa de 20 segundos y mirar a 20 pies de distancia [6 metros] a algo que no tenga nada que ver con el ordenador o el móvil".

Aunque esta regla suele aplicarse para evitar forzar demasiado la vista, también es útil para tomar consciencia del uso que hacemos de las redes sociales. "Estírate, mira a otro lado y plantéate si al conectarte has conseguido lo que querías", señala Amesbury.

Aunque siempre estaba un paso por detrás de los demás en temas de actualidad, la sensación de desconexión merecía mucho la pena. Sin embargo, después de una semana, me vi obligada a volver a entrar en Facebook para poder hacer mi trabajo. Conseguí estar fuera de Twitter más de un mes, lo cual es toda una hazaña, teniendo en cuenta que lo había estado usando de forma ininterrumpida desde 2009.

"La gente las usa para cosas increíblemente personales y conmovedoras, y estas plataformas tienen tanta capacidad de conseguir cosas maravillosas e increíbles como de hacer daño"

Aunque he vuelto a conectarme, lo he hecho estableciendo una serie de límites: solo accedo a Twitter en horario laboral; procuro no subir publicaciones muy personales (por ahora); he decidido seguir sin Twitter en el móvil y he silenciado todas las notificaciones de redes sociales. Incluso he dejado de seguir a mucha gente y he activado el filtro de calidad.

Por mucho que las deteste con cada átomo de mi ser, las redes sociales siguen formando parte de mi vida y mi trabajo, y casi con toda probabilidad también será ese tu caso.

"Aquel que pensara que las redes sociales eran superficiales, una moda pasajera o una forma de exhibir el ego, creo que se equivocaba", concluyó Amesbury.

"La gente las usa para cosas increíblemente personales y conmovedoras, y estas plataformas tienen tanta capacidad de conseguir cosas maravillosas e increíbles como de hacer daño".