Los chicos de Walter Pfeiffer

Walter Pfeiffer ha estado documentando sus obsesiones –chicos jóvenes, guapos y cachas- desde los 70s. Aunque sus fotos han influenciado a un montón de fotógrafos, desde Ryan McGinley a Jack Pierson, y a la gente que ha hecho fotos para revistas como i-D, Butt, y Vogue en los últimos diez años, Walter es sorprendentemente humilde. Su honestidad queda de manifiesto en sus fotografías, y eso, junto con su rechazo a hacer fotos a modelos profesionales, es lo que hace que sus imágenes parezcan morbosas. Hay algo en exponer tus obsesiones que hace que dejen de ser sórdidas. Después de todo, a Walter simplemente le gusta la belleza.

Vice: ¿Qué tal te va lo de la exposición?
Walter Pfeiffer: Oh bien, bien. No me gusta exhibir siempre las mismas fotos, eso es aburrido, así que la mayor parte de la expo es trabajo nuevo de los últimos tres o cuatro años. Consta de naturaleza muerta y paisajes, y algunos chicos.

Esta es la siguiente exposición dentro del montón de exposiciones que has hecho en los últimos diez años, pero antes de eso te tomaste un descanso de la fotografía. ¿Por qué?
Fue de 1986 hasta finales de los 90s. Paré después de una exposición que tuve en el Kunsthalle en Basel, Suiza. Fue enorme, tuvimos que buscar a muchísima gente para hacerles fotos para la exposición, y había tanta gente a mi alrededor, que después de todo eso pensé, “quiero estar solo, dibujar, y mejorar mi forma de pintar.” Puede que me vuelva a pasar en el futuro, pero de momento sigo haciendo fotos, y lo haré tanto tiempo como pueda. Si todo va mal puedo empezar a pintar de nuevo.

¿Pero aún te entusiasma la fotografía?
Sí, por supuesto. Me encanta. En cierto modo creo que me gusta más el proceso de encontrar a los chicos, y luego dirigirlos. No es el hecho de mejorar mi fotografía lo que me mantiene interesado, es más el proceso. Técnicamente soy igual que cuando empecé.

¿Así que lo que te gusta es hacer el cásting?
Definitivamente sí. Hace unas semanas fui a los Alpes, y vino conmigo alguien a quien había visto algunas veces y habíamos hablado de hacerle fotos. Fue bonito llevar allí a un chico que no era modelo y hacerle fotos. Él tampoco lo había hecho antes. Al principio era tímido, pero poco a poco se sueltan y gradualmente es más fácil trabajar con ellos.

Tu trabajo parece que trata sobre divertirse, y tiene una actitud muy relajada.
Lo más divertido y apasionante es cuando tengo a una persona hermosa delante y me hace sentir que podría enamorarme de inmediato. A algunos chicos les cuesta mucho más relajarse, tienes que trabajar con ellos durante un tiempo.

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¿Tu estás siempre tan relajado como parecen ellos en las fotos?
Sí, para mí hacer esto es muy divertido. Es diferente cuando hago fotos para una revista –estoy muy muy tenso- pero cuando hago estas fotos, por mí mismo, es algo completamente distinto; lo disfruto mucho.

Los chicos de tus fotos suelen tener un aspecto similar. ¿Cómo lo describirías?
Generalmente me gusta la gente que me provoca un fuerte impacto erótico. No puedo describirlo muy bien, es un sentimiento de sensualidad. Eso es lo que busco mayormente. No lo encuentras siempre, tienes que esperar. Si me quejo, “Oh, no consigo encontrar a nadie…” pregunto por ahí, pero mis amigos suelen traerme a la gente equivocada. Todos los chicos maravillosos que he conocido ha sido por accidente, simplemente me he cruzado con ellos. Tiene que ser así, no puedes forzarlo.

¿Cómo los encuentras?
La mayoría son amigos de amigos, o a veces veo a alguno e intento ponerme en contacto con él. ¡A veces tengo que esperarlos detrás de las esquinas! A veces no funciona, o a veces es demasiado tarde; a veces si tengo que esperar mucho, cuando por fin lo consigo, ya no lo quiero más.

¿Siempre están dispuestos a ser fotografiados?
¡No! Con algunos estúpidos te tienes que poner de rodillas, pero no estoy interesado en ello. Hace unas semanas fui a la montaña e hice un montón de fotos extraordinarias. Después le dije, “Deberíamos hacer más fotos, fue fantástico”, pero el chico me dijo que no estaba interesado. ¿Qué puedo hacer? Puedes pelear, pero a veces no te quedan fuerzas.  No quiero perseguirlos si no quieren hacerlo. Acabo angustiándome mucho y ellos diciendo no, es un círculo vicioso. Me siento como un hámster corriendo en una rueda.

¿Crees que es más difícil ahora, ya que los jóvenes son conscientes de estar siendo fotografiados?
Sí, así es. Cuando empecé era mucho más fácil. Ahora todo el mundo quiere ser modelo. Hace poco estuve en Berlín y me trajeron algunos chicos, pero algunos de ellos eran estúpidos y se creían que eran fantásticos. Y por otra parte, me sorprendo mucho cuando conozco a gente que es genial y no les importa quién soy, sólo quieren que les haga fotos. Existe alguna gente, siempre la errónea, que quiere que les hagas fotos como locos, pero por los auténticos tienes que luchar.

Tus modelos son siempre bastante jóvenes. ¿Crees que fotografiarás a tipos más mayores a medida que tu te haces mayor?
No (risas). Lo haré hasta que no funcione más, pero no quiero fotografiar a chicos más viejos. Hace poco me llegó una carta de alguien de mi edad, me dijo que le gustaba mucho mi trabajo y que aún tenía buen aspecto y me preguntó si me gustaría trabajar con él. Le escribí y le dije, “Muchas gracias y blah blah blah, pero no.” No puedo hacerlo.  Quiero decir, podría, pero entonces parecería trabajo. Me interesa la belleza de la juventud. No puedo describirlo, en cierto modo es como amor.

Antes comentabas que existe la posibilidad de que vuelvas a dibujar en algún momento de tu vida. ¿Crees que eso puede pasar si dejas de tener la posibilidad de trabajar con los chicos adecuados?
Sí. Dibujo a veces pero creo que no puedes hacer fotos y dibujar al mismo tiempo. Ahora mismo soy más feliz haciendo fotos, pero algún día llegará el momento adecuado de volver a dibujar. Quizás cuando esté ya harto de todo.

Puedes visitar la nueva expo de Walter en la Galerie Bob van Orsouw, Zurich, a partir del 25 de Septiembre.

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