En el año 2000, Andre 3000 de Outkast rapeaba en la canción «B.O.B» lo siguiente: «Stack of question with no answers / Cure for cancer, cure for AIDS» (Pila de preguntas sin respuestas / cura para el cáncer, cura para el SIDA). Y en ese momento, realmente, no había respuestas.
Pero ahora, 15 años después, hemos logrado un poco de progreso. Los nuevos medicamentos para el SIDA y el VIH han demostrado ser sorprendentemente prometedores, y hoy más que nunca, se están adelantando investigaciones para combatir el cáncer. Esto es importante teniendo en cuenta que el cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo.
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Y ahora, un compuesto que se encuentra en los chiles podría acercarnos un poco más hacia la eliminación de esta mortal enfermedad.
En 2006, pruebas hechas en ratones mostraron que la capsaicina, el compuesto en los chiles que les da su sabor picante, destruye e inhibe el crecimiento de las células cancerígenas en la próstata sin dañar las células no cancerígenas. De hecho, el compuesto redujo el tamaño de los tumores en los ratones hasta reducirlos a una quinta parte del tamaño que tenían los de los ratones sin el tratamiento. Pero lo que no puedieron averiguar fue cómo, ni por qué. No hace falta decir que el descubrimiento amerita mayor investigación.
Los científicos y expertos en medicina querían averiguar cómo procesar la capsaicina para convertirlo en un medicamento contra el cáncer que pueda usarse en la práctica, ya que el número de chiles que tendría que comer una persona para alcanzar el nivel terapéutico sería poco realista de lograr a través de dieta. Un hombre de 90 kilos tendría que comerse alrededor de 10 habaneros (uno de los chiles más picantes de México) a la semana para alcanzar los niveles de capsaicina que fueron dados a los ratones de laboratorio. (Esto podría no parecer mucho para los amantes de la comida picante, pero es un montón para una persona promedio; especialmente para alguien que está en tratamiento contra el cáncer y que podría no tener el apetito más voraz)
Los investigadores del Instituto de Tecnología Indio, Madras, han descifrado el proceso que causa este efecto sobre las células cancerígenas en la próstata. Según los directores del estudio, Ashok Kumar Mishra y Jitendriya Swain, la capsaicina se une a las membranas de las células cancerosas y después aparta la membrana, destruyendo en el proceso la célula entera en aproximadamente el 80% de los casos.
Lo mejor de todo es que no tiene efectos secundarios en otras partes del cuerpo. Sus hallazgos fueron publicados en la revista Journal of Physical Chemistry B de la Sociedad Americana de Química.
Un estudio separado del año pasado encontró que la capsaicina también combate el cáncer de intestino, y que logró alargar la vida de los ratones propensos a desarrollar tumores en un 30%.
Esta información se conoció después de la publicación el mes pasado de un estudio que muestra que el consumo alto o incluso moderado de alimentos picantes puede ayudar a disminuir el riesgo de una muerte prematura. La capsaicina ya tiene otras aplicaciones médicas, como en cremas anestésicas y analgésicos tópicos.
Pero aún más importante, la capsaicina es lo que le pone el picante a tu salsa. Una razón más para dejar de moderar el ají y el tabasco en tu comida.
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