Hablemos de esa gente que reseña absolutamente todo en Google Maps

Ahí fuera hay gente reseñándolo todo, ¿por qué?

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06 Febrero 2019, 5:00am

No son pocos los que sienten la imperiosa necesidad de reseñar una gasolinera o una oficina de Correos; repito, no son pocos. Así como de explayarse explicando su experiencia en la Reserva de Sigean o en una tienda Humana. Eso sucede, entre otros sitios, en Google Maps. En este espacio se prescriben lugares, critican comercios, se indigna con un hecho en concreto en espacio y tiempo y, por supuesto, también se le explica al mundo aquello que uno ha visto y vivido, como aquel viajero que al volver no tiene otra cosa que hacer, por imperativo, que mostrarle al que no ha estado lo que sucede ahí.

O quizás lo que hay ahí fuera es un mundo de reseñadores que forman una comunidad casi secreta, que quedan y que juegan a las reseñas como si del Pokemon Go se tratara. O quizás, y zanjando el tema, se trata un poco de ambas cosas a la vez. En todo caso, hablo de un grupo bastante heterogéneo que se cree portador de la Verdad, ¿que desbarata el día a día de algún que otro comercio?, vale, ¿que siente estar más allá del bien y del mal?, sí; pero sobre todo lo que encontramos son reseñas adorables, entusiastas, precavidas, cordiales, altruistas, delirantes. ¿Qué nos mueve a reseñarlo todo?

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Un espacio abstracto para relacionarse (con el mundo)

Como veis, lo reseñamos todo. Opinamos constantemente. Nos han plantado un contexto ideal para que eso suceda. Nos han ofrecido un auditorio y nos han dicho: Empezad a escribir. Contadles a esas personas lo que pensáis sobre esto. Contadles vuestra experiencia. Y así ha sido. Son en parte los espacios abstractos de sociabilidad pura de los que habla el antropólogo Manuel Delgado en su blog, en el que nos cuenta cómo estos lugares pueden sustituir a la práctica y de una forma eficaz a la barra de bar, por ejemplo: “En esos ámbitos se expande la materia primera de lo social, la exaltación de lo informalizado que es la cháchara anodina, el palabreo insustancial, que proclama: 'Estamos juntos; nos unen palabras que no dicen nada que no sea eso: estamos juntos'”.

En Google Maps se habla muy a menudo de lo banal y de lo intrascendente sin querer resultar ingenioso. Muy a pesar de lo que en principio cuentan las webs y los cursos dedicados al posicionamiento del comercio o empresa en redes e internet, lo que mueve a la gente a escribir aquí no es la ira, ni el enfado o la indignación, que también, lo que empuja a la gente a escribir aquí es otra cosa.


MIRA:


Un rápido vistazo a las reseñas de Google nos debería bastar para comprobar que hay algo más, que no son solo encuestas telefónicas de satisfacción, ni solo Carlos Boyeros soltando inclemencias del Gus Van Sant de Elephant y Last Days, como tampoco son solo el correo de Vueling recibiendo esputos por su constantes retrasos y cancelaciones. Es todo eso y más.

Es también una persona comentando que nunca más piensa volver, es alguien diciéndote de un parking que está “bien situado” y es, incluso, una alma cándida advirtiéndote que en el Ikea venden muebles. Es, en efecto, el triunfo de la “cháchara anodina”.

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Estas reseñas pertenecen a un mismo usuario. Tiene unos días más Truman Capote y otros más George Orwell.

La valoración

De lo que aquí se trata es de reseñar, de explicar y explicarse, y cada cual lo hace a su manera. Cada cual se fija en lo que le conviene y atiende a un orden muy suyo de dar preferencia a una u otra cosa a la hora de valorar. Y es que además uno debe puntuar, no es posible simplemente juntar una serie de palabras con más o menos coherencia que nos hable de la impresión causada en el autor semejante lugar. Puedes tan solo puntuar, pero lo que no puedes es solo reseñar.

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Entusiasmo, explosión de júbilo con un pero

Pero, ¿lo estamos haciendo bien? Google Maps te deja puntuar hasta con 5 estrellas, siendo 1 estrella la mínima puntuación. Me encuentro casos en los que una puntuación de 2 estrellas viene acompañada de los adjetivos "correcto" o incluso “agradable". Esto es un temazo, me dice Júlia Betrián, una pedagoga de Barcelona. Y continúa, "en los últimos años se están haciendo muchos estudios sobre lo que en pedagogía sería el concepto de evaluación. Es un tema largo y complejo, pero el titular sería que en la mayoría de los casos, las personas no entienden sus calificaciones académicas (sean de la edad que sean)”.

Pienso en otras páginas en las que puedes votar. Como votar una película entre el 1 y el 10. Demasiados números. Demasiadas opciones. Todo muy aleatorio. ¿Qué significa un 6? Un 5 es la benevolencia hecha cifra. O peor, un 2. Qué digo un 2, el 9. Poner un 9, eh. Y tan a gusto. No, es que era casi perfecta. Ridículo. En fin.

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Exceso de rigor

Altruistas, indignados, especialistas

Tenemos un espacio donde socializar, tenemos la obligación de hacerlo partiendo de una puntuación de entre 1 y 5 y ahora nos falta saber el motivo final que nos empuja a hacerlo, la chispita última. Nos da su visión la ilustradora Rocío Quillahuaman, que estuvo reseñando un tiempo y luego lo abandonó, como suele suceder: “justo en el viaje a Roma mi novio y yo llegamos a la conclusión de que teníamos que hacer reseñas, supongo que porque allí seguíamos todas las recomendaciones de la gente que escribía esas reseñas. Pensamos que era una manera de devolver el favor a esa gente anónima. Por eso la mayoría de mis reseñas son de Roma, luego hicimos más viajes y dijimos ¡haremos un montón de reseñas! pero lo olvidamos porque somos personas horribles”.

Rocío, o las-reseñas-de-Rocío, se ubicaría en la categoría altruista. Además, con la distancia, ella misma reivindica el uso —activo y pasivo— de las reseñas, “creo que las reseñas de Google son muy importantes, en serio. En la reseña que hice del último restaurante al que fuimos en Roma puse algo así como "no os fiéis de las reseñas, vivid!". No sé quién es la persona que escribió eso, no me representa hoy en día”.

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Clásico usuario entusiasta que vive aventuras en viajes “exóticos” y se teletransporta al pasado en una tienda vintage. No escatima en sensaciones.

Además de los altruistas, de los quid pro quo, que competirían con otra gran categoría que sería la de los indignados, se cuela una tercera en discordia, una categoría que toma una forma muy sólida a medida que uno va leyendo reseñas: la de los especialistas. Si bien es cierto, y cabe puntualizar, no se trataría de una categoría que pudiéramos tener en cuenta si se habla de clasificación basada en los motivos. Los especialistas van a su rollo. A ellos los ha creado precisamente el sistema de puntuación. Ellos no estarían reseñando si no pudieran poner nota. Qué maravilla lo de los especialistas, cuando uno focaliza, cuando uno es capaz de decirle al mundo “eh, de esto ya me encargo yo”.

Y es que ya sabemos que lo contrario nos remitiría al refrán: Quien mucho abarca, poco aprieta. Están los que se creen Marie Kondo, por ejemplo. Personas a las que les indigna el desorden y penalizarán sin dudar que las cosas no estén en su sitio y bien distribuidas. O los especialistas en plazas, urbanistas o arquitectos que han encontrado un lugar donde poder advertirte y señalarte los puntos fuertes y flacos de ese espacio diseñado. No es broma. Esto pasa. Hay de todo. Estamos juntos en esto, recordad. Algarabía. Extasis. Uno tiene tendencia a valorar u opinar e incluso a puntuar más unas cosas que otras. Qué os voy a contar.

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A este usuario, al que podemos llamar B.K., se le conoce, además, por ser el único que ha sido capaz de puntuar con la máxima nota a una oficina de Correos

También hay casos en los que un mismo usuario se especializa en varias cosas o temas, uno puede especializarse en museos y Burger Kings, por ejemplo. A la vez. No es incompatible. Incluso uno puede especializarse en Burger Kings centrándose básicamente en la rapidez del servicio.

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Usuario indignado especialista en ayuntamientos. Si os fijáis, al final de la opinión del Ayuntamiento de Barcelona ya anuncia un spin-off.

Hay opiniones escuetas, descriptivas, detallistas, con más o menos entusiasmo; frecuentes, esporádicas; impulsivas, reflexivas. Hay lugares reseñados que nunca hubieras pensado que fueran reseñables; lugares destinados al fracaso, lugares en los que nunca pasa nada y lugares de los que solo se hablan maravillas. Las churrerías, por ejemplo. Ay, las churrerías, que encuentran su equivalente en los westerns: siempre bien puntuados, siempre bien recomendados.

Estamos juntos en esto, intercambiando información. Y aquello que se escriba influirá en mayor o menor medida en el lector. Escribir una reseña conlleva un mínimo de responsabilidad y Júlia se muestra tajante sobre esto: “Me aventuro a decir que las personas que no tienen en cuenta que aquello que escriben tendrá un impacto, carecen de empatía y de otras competencias básicas”.

Daos una vuelta por las reseñas de Google Maps, colaborad con la causa, mañana puedes ser tú la persona necesitada de opiniones. ¿Que no te gustan los Centros Comerciales ni los 100 Montaditos? Da lo mismo, vuelve una y otra vez. Eso sí, por favor, no te olvides, al salir, de dejar tu reseña.

Sigue a Jordi en @beltran_gimeno.

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