Te conformas en mirar el concierto por Instagram y le prestas un hombro a tu amigo para que llore sobre él. Pero algo que no estaba previsto sucede. Le dices a tu amigo que lo que le conviene es salir a darlo todo y él acepta. Ya no quedan entradas para el concierto, pero te invitan a una fiesta exclusiva en la que está tu ídolo.

