Charles Burns

Charles Burns es el guionista y dibujante responsable de c&oacute;mics tan siniestros como <i>Black Hole</i>, <i>Big Baby</i> y <i>Skin Deep</i>. A trav&eacute;s de su trabajo Burns ha creado un mundo que es, en algunos aspectos, paralelo a los de...

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01 Enero 2011, 12:00am

CHARLES BURNS


ENTREVISTA Y RETRATO DE SAMMY HARKHAM


Charles Burns es el guionista y dibujante responsable de cómics tan siniestros como Black Hole, Big Baby y Skin Deep. A través de su trabajo Burns ha creado un mundo que es, en algunos aspectos, paralelo a los de David Lynch, con algo de Lovecraft: el suyo es el mundo real, pero retorcido y amenazador y siempre lo bastante familiar como para no dejar de resultar plausible. Su obra más conocida es Black Hole, que cuenta la historia de un grupo de adolescentes infectados con una enfermedad que provoca desagradables mutaciones, convirtiéndoles en parias que reniegan de la sociedad y se ocultan en los bosques. Una perfecta alegoría de la incomodidad y alienación de la adolescencia; como Dazed & Confused tras haberte zampado un tripi especialmente fuerte. Un mal viaje de los que parece que nunca vas a bajar, hecho realidad. Un clásico, vamos.

Recientemente se publicó la primera entrega de su nuevo libro, X’ed Out. Como todo el trabajo de Burns hasta la fecha, yuxtapone lo real con lo ultramundano. Esta vez, los propios recuerdos de Burns de sus tiempos como punk rocker y pretencioso estudiante en la escuela de arte se alternan con una surreal historia complementaria en la que un personaje de vagas reminiscencias a Tintín viaja por una ciudad de monstruos, intriga y paranoia totalmente deudora de William Burroughs. La espera hasta que se publique el segundo capítulo va a ser dura.

Sammy Harkham, que aquí entrevista a Burns, es una de las voces más originales y talentosas de la generación del cómic surgida tras Burns y coetáneos. Crickets, la serie en la que Sammy trabaja desde hace tiempo, cuenta historias que van de lo extraño a lo histórico, de lo personal a lo realista, todo ello interconectado con humanidad e ingenio. Harkham también es responsable de la antología de cómics Kramers Ergot, que es lo mejor de su clase que se ha publicado con regularidad desde los días gloriosos de la revista RAW a principios de los 80. Que, por cierto, fue también escaparate del trabajo de Charles Burns. Al final, todo coincide.

El mundo de los cómics independientes es un extraña y terrible saga de camarillas, rivalidades y jerarquías. Sería material de primera para una telenovela si sus protagonistas no fueran tan paliduchos y depresivos. Afortunadamente, Charles y Sammy son amigos y admiradores mutuos. Esto es lo que tuvieron que decirse el mes pasado cuando hablaron por teléfono.

Vice: ¿Cómo empiezas un proyecto como X’ed Out? Y, bueno, esta es una pregunta que siempre he querido hacerte desde que publicaste Black Hole. ¿Empiezas con una idea muy clara del argumento?
Charles Burns:
En Black Hole, al igual que en este nuevo libro, el argumento era un simple esqueleto. [En estos libros] Se da cierta complejidad, y si quiero que haya una imagen importante y poderosa que aparezca al principio pero no encuentre resolución hasta más adelante, he de figurarme de antemano cómo va a funcionar. Como en Black Hole, he introducido al inicio líneas argumentales que no se resolverán hasta mediado el libro.

De acuerdo.
Pero la forma en que trabajo es bastante abierta y me da espacio para explorar nuevas ideas a medida que llegan. Supongo que la mejor manera de describirla es que, conociendo la historia, me esfuerzo en encontrar formas de contarla.

Entiendo que, como la mayoría de autores, te tomas un largo tiempo para completar el concepto general y luego van surgiendo nuevas ideas, o modificas cosas en función de tus cambios a nivel personal.
Con X’ed Out, mi plan original era hacer una historia sobre mi vida a finales de los años 70, cuando estaba metido en el mundo del punk rock. Y, en fin, di un par de pasos en falso. Inicialmente era una historia en blanco y negro concebida de un modo muy similar a Black Hole. Y no me dejaba satisfecho. Miraba a lo que tenía hecho y pensaba, “Esto es espantoso”. Cuando tienes esa sensación, lo mejor es romper las páginas y empezar otra vez. Hubo dos o tres falsos arranques antes de aceptar que lo que realmente quería era forzarme a mí mismo a entrar en terreno inexplorado. Una de las cosas que me ayudaron fue decidirme a hacer un libro a color, con dos grandes líneas argumentales –una que tendría lugar en un mundo caricaturesco al estilo de Tintín y otra más cercana a mi estilo habitual, más...

Terrenal, digamos. Más basado en la realidad.
Más típico del mundo tal como yo lo veo.

¿Fue, por tanto, un “momento eureka” cuando decidiste hacerlo en color? Trabajar en color siempre modifica la forma de escribir.
Lo hace, sin duda. Para dar un poco de contexto, te diré que mi forma de trabajar consiste en escribir y escribir y escribir y tenerlo todo apuntado en cuadernos de notas. Cuadernos cutres y baratos, para así no sentirme intimidado ante la idea de llenarlos de garabatos a bolígrafo.

De modo que al principio lo que trabajas es el texto.
Primariamente, sí. Por lo general hay alguna que otra pequeña idea visual aquí y allá, pero básicamente es sólo texto. Compilo todas mis ideas y hago lo posible por no autocensurarme en modo alguno. Permito que entre todo. Y me encontré a mí mismo cogiendo todas las notas sobre ese personaje que es una especie de Tintín a la vez que trabajaba en mi historia punk. El momento eureka fue combinar los dos hilos. Cuando pensaba “Tintín, por supuesto, esa clase de formato de álbum franco-belga”, me vinieron a la mente los libros de cómics a todo color. Y fue algo muy divertido de hacer. Como has mencionado, cuando trabajas en color dispones de una nueva colección de herramientas para narrar una historia. Lo que no quería hacer era una versión colorizada de mis obras en blanco y negro.


Guardas de Black Hole #11, 2003
¿No te resultó intimidante tener una paleta tan grande de posibilidades ante ti?
Intimidante, no; no lo fue. Hay cosas que puedes lograr con el color y que resultan imposibles con el blanco y negro. Hay formas de contar una historia en las que puedes sugerir un ambiente o un estado de ánimo mediante el empleo de colores clave.

Además del motif de Tintín que transcurre en X’ed Out, también hay referencias recurrentes a Burroughs y su idea de la Interzona. ¿Pensabas en él cuando estabas escribiendo el argumento? Sé que en el pasado has hablado de él como una gran influencia.
No tanto en la escritura como durante un periodo muy concreto de mi vida. El protagonista es un reflejo de quién era yo y en qué pensaba entonces. A finales de los 70 leía mucho a Burroughs, y de repente me encontré involucrado en la cultura punk rock. La adopté incondicionalmente. Burroughs encajaba perfectamente en esa visión del mundo. Me impresionaron mucho su negro sentido del humor y la claridad de su escritura. Cuando empecé a trabajar en este libro releí muchas de sus obras, cosas que no había leído en años. Fue interesante revisitar su trabajo, reflexionar sobre él, ahora que soy un hombre de mediana edad y no un joven de veintitantos años.

¿Lo hiciste en parte para volver a los esquemas mentales del personaje que te representa?
Algo de eso hubo, sí. Estoy mostrando a un personaje bastante ingenuo, naíf, que se sube a un escenario para representar una especie de obra hablada. Quería que transmitiera esa ingenuidad. Creo que hay cierta edad en la que muchos jóvenes adoptan a escritores como Burroughs para, más tarde, interiorizar ese tipo de trabajo. Así que, sí, yo quería tener a ese estudiante de arte que quiere hacer obras habladas inspiradas en William Burroughs. De hecho, he incluido en el texto varias piezas cut-up de Burroughs.

Trabajaste diez años en Black Hole. ¿Te sentiste vacío una vez lo terminaste? ¿Como si hubieras utilizado hasta la última idea que tenías? A mí me pasa cuando me piden que haga otra historia justo tras haber terminado la anterior. Mi primer impulso es el de hacer exactamente lo mismo. Todavía no he podido tomar distancia.
Cierto, y como decía antes, las primeras tentativas que hice con esta historia me hicieron pensar que estaba volviendo al terreno en el que me sentía cómodo en Black Hole. Cuando terminé ese libro, intencionadamente me puse a trabajar en un par de proyectos que no tenían nada que ver con los cómics. Me propusieron hacer una película de animación, y acepté por un par de razones; en parte, porque quería salir de mi pequeño estudio, en el que había estado sentado tanto tiempo, y trabajar en algún proyecto en colaboración. Y también me apetecía trabajar un poco en París. Ese fue un punto decisivo. En el proyecto [Fear(s) of the Dark –nde] participaban varios dibujantes a los que conocía y cuyo trabajo me gustaba, como Richard Maguire o Lorenzo Mattotti. Imagino que aceptar el encargo fue como forzarme a mí mismo a entrar en un mundo que desconocía o con el que no me sentía cómodo. Y eso estuvo bien. Durante ese periodo hice también un pequeño libro de fotografías [One Eye –nde].

Y llegó un momento en el que te dijiste a ti mismo, “Vale, ya ha transcurrido bastante tiempo, voy a sentarme y a ver qué sale”.
Eso mismo fue lo que sucedió, sí. Cuando no estás trabajando, produciendo algo, te sobreviene la sensación, que a veces es una especie de frustración, de que estás en la fase de formular ideas cuando lo que querrías realmente es estar ya manos a la obra. Ya sabes, estar totalmente metido en faena.

Pese a esos pasos en falso por pensar que tu nuevo trabajo remitía demasiado a Black Hole, hay elementos en X’ed Out, como un par de motivos visuales con los que juegas desde hace tiempo y los aspectos de ciertos personajes, que resultan familiares en un buen sentido. No es una secuela de Black Hole, definitivamente, pero puede decirse desde el primer momento que estamos en tu universo.
Sí, claro. La mayoría de artistas, de dibujantes y escritores, regresan a los temas que les parecen importantes. Hay gente que, en cierto modo, escriben la misma historia una y otra vez. Yo, hasta cierto punto, no hago eso, pero sí es cierto que determinadas cosas salen siempre a la superficie. Influencias e ideas que resurgen.


Portada de Black Hole #4, 1997 ¿Qué sensación te produce haber publicado la primera parte de esta historia quedándote todavía tanto trabajo por hacer? ¿Tendrá la respuesta que obtenga este primer episodio algún peso en el devenir de la historia?
C
reo que he llegado a un punto en mi vida en el que –al menos, eso espero– soy capaz de ponerme una venda en los ojos para que las respuestas inmediatas no ejerzan sobre mí ninguna influencia. Imagino que me sentaría mal si todas las reseñas que leyera y todas las personas con las que hablara me dijeran, “Esto es una mierda”. Eso sí me haría sentir mal.

O que todo el mundo empleara los mismos términos para describirla: “Esto es muy denso, Charles”, y cosas por el estilo.
Intento seguir mis instintos y confiar en mi habilidad para construir una historia.

¿Cómo es tu rutina diaria? ¿Te marcas horas fijas para trabajar?
Sí, son horas bastante fijas, pero trabajo a la vez en proyectos puntuales según van llegando. Dentro de poco haré una exposición en París, así que he estado recopilando ilustraciones para un portafolio. Pero en fin, sí, me siento y escribo todos los días, de una manera o de otra. A veces estoy ahí, sentado, mirando mis notas y después mirando la página en blanco, y no me se ocurre nada. Y hay días en que la escritura fluye. No es algo que pueda predecir. Me siento y procuro escribir todos los días, eso seguro.

Por lo que sabes hasta el momento de cómo será la estructura de X’ed Out, ¿tienes aún que idear formas de resolverla?
Todo se basa en conocer la historia y, partiendo de ahí, hallar un modo de contarla. Esa es la parte difícil. Estoy seguro de que alguna vez habrás conocido personas que pueden contarte historias increíbles, personas que consiguen que te sientas transfigurado al escucharlas. Y después oyes a algún otro contar esa misma historia y piensas, “Dios, que alguien me saque de aquí”.

Y luego está alguien como Daniel Clowes, que dice que trabaja en una historia hasta que comprende de qué va esa historia y de qué manera tiene que ver con su propia vida, y que esa comprensión prácticamente le paraliza. Pierde interés. Bueno, ¿qué más, Charles? ¿De qué más podemos hablar?
Veamos... Una de las preguntas que más suelen hacerme es: “¿Qué hay de una película basada en Black Hole?”.

Yo vivo en Los Ángeles y conozco bastante gente relacionada con el cine, y el tema de Black Hole surge a veces, sí. No sé si es porque saben que soy dibujante y por eso lo mencionan, pero lo cierto es que Black Hole es como el Santo Grial. Todo dios quiere adaptar la historia al cine. Todo el mundo quiere escribir un guión o ha intentado hacer un borrador. Y tú no tienes nada que ver con esos intentos, ¿verdad? ¿Te da igual?
No es que me dé igual, pero cuando terminé el libro y se abrió un periodo en el que pude probar a escribir yo mismo un guión, decidí no hacerlo. El caso es que... No me habría importado participar como asesor, dando opiniones, pero una participación directa... Yo quería moverme, hacer otras cosas. No me interesaba involucrarme demasiado en un proyecto que podría o no ver la luz.

Con las películas nunca se sabe, claro.
Pero sí sé que puedo sentarme delante de mi mesa y dibujar un nuevo cómic. Sé que eso es posible, incluso aunque acabara cruzando la calle y fotocopiándolo en la pequeña copistería que hay allí. Sé que está en mis manos crear algo tangible.

También has diseñado decorados, ¿verdad?
Sí, para el Mark Morris Dance Group. Trabajé en una cosa titulada The Hard Nut. Mi cargo oficial era el de diseñador conceptual, creo. Hice dibujos y trabajé en algunas de las ideas de la obra, que era una versión actualizada de El cascanueces. Es increíble, pero han transcurrido 20 años desde entonces. Se va a representar de nuevo durante la temporada navideña, en la Brooklyn Academy of Music.

Ah, caramba.
No he visto esa obra en años. Iré a verla. Será divertido.


Portada de Nitnit #3, 2010

Vale. Bueno, vamos allá: ¿cuándo veremos el próximo libro?
A
y, Cristo. No, lo siento...

¡La gente quiere saberlo!
Apenas he hecho un poco más de la mitad.

Bueno, eso está muy bien.
Me siento algo frustrado porque volví a mi estudio hace dos días y me ha consumido todo mi tiempo el resolver cosas pequeñas; responder e-mails y cosas así. Creo que no podré ponerme a trabajar en serio hasta dentro de un par de semanas. Las páginas me esperan…

Llevas largo tiempo viviendo en Filadelfia.
Mi esposa es profesora en la Tyler School of Art. Esa es la razón de que me mudara aquí.

¿Y te gusta?
Sí. Me gustan las ciudades decadentes de la Costa Este.

¿Estás al tanto de lo que otra gente está haciendo en el campo del cómic?
Sí, por supuesto. Siempre me ha interesado todo lo que se hace más allá de mi estudio. Busco activamente los buenos trabajos allí donde estén. Aún no he llegado a esa etapa en mi vida en la que te desinteresas por todo.

Cuando empezaste a dibujar cómics, había en tu trabajo un aire a la Norteamérica de los años 50. Todavía hay algo de eso en X’ed Out.
Mi estilo gráfico y mi forma de contar historias provienen de la clase de obras con las que crecí intentando emular sus trazos. En Black Hole había mucho de mí, había en ese cómic algo muy personal. Por entonces quería contar historias y que el peso recayera en los personajes, no que fueran cómics per se, ejercicios de estilo.


Portada del single de The Yo-Yos “The Time of Your Life” /“Seven Shades of Blue”, Sub Pop, 2000   Portada de Johnny 23, 2010
No jugando irónicamente con cierta noción de Americana.
Correcto. Black Hole trata de una enfermedad que afecta a unos adolescentes y sobre las vidas de esos personajes concretos. En cierto sentido, los otros elementos son incidentales. Es decir, sí, por supuesto que desempeñan un papel importante, pero no se trata tan sólo de una enfermedad de transmisión sexual que deforma a los adolescentes. La historia no va de eso. La historia va de unos adolescentes que se enfrentan a su adolescencia y tratan de abrirse camino durante esa etapa de sus vidas.

Existe cierta veta de cultura pop a la que acudes en busca de inspiración: las películas de terror, las de Godzilla, cómics antiguos...
Hay obras con las que crecí y terminé interiorizando. Están en mi subconsciente; cuando atiendo a esa parte de mí, esas imágenes acaban por emerger. Por ejemplo, cuando era muy, muy joven, tan joven que ni siquiera sabía leer, miraba las viñetas de los álbumes de Tintín, y había elementos en sus historias cuya relevancia se me escapaba. En El Secreto del Unicornio hay una escena en la que Tintín, secuestrado, está atrapado en un sótano. Cuando despierta ve que hay un intercomunicador en la pared. Yo no tenía ni idea de lo que era un intercomunicador. Lo único que veía era un globo de texto que salía de un pequeño agujero en una pared.

Ajá.
Parecía como si hubiera una boca sin cuerpo incrustada en la pared. Me parecía bastante siniestro. X’ed Out no trata sobre Tintín, sino sobre mis reacciones a aquellas imágenes que interioricé en aquel punto de mi vida.

¿Tienes hermanos mayores? ¿Cómo es que mirabas las historias de Tintín incluso antes de saber leer?
Tenía una hermana mayor, pero era mi padre el que estaba interesado en los cómics. Iba a la librería y a la biblioteca cada semana y cogía para mí las ediciones americanas de Tintín. A finales de los 50 o principios de los 60 había seis álbumes suyos publicados aquí. Aún no he conocido a otro historietista de mi generación que tuviera entonces conocimiento de esos álbumes. Me da la impresión de que la distribución no era muy buena.