
Fotos Felipe Hernández
En Benicassim, durante los días que dura el FIB, hay un ritual, que se remonta en la noche de los tiempos. Concretamente, comenzó hace más de 20 años. Consiste en que hasta que no amanece la gente no quiere retirarse a dormir. No se sabe qué extraño poder, qué fuerza incontrolable o si será la llamada de la música lo que empuja a los ‘fibbers’ a permanecer despiertos (y en marcha) hasta que comienza a desperezarse el sol.
Así las jornadas del FIB son de más de doce horas de música y diversión. Es como un gran parque temático en el que cada uno encuentra lo que necesita, justo en el que recibe esa llamada que antes os contábamos. Por eso hay una piscina, hay atracciones, están los escenarios, la hierba también vale para improvisar una ‘rave’ y cualquier rincón del festival está acondicionado para una pequeña party entre amigos.
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Nosotros hemos peinado el FIB durante cuatro días, con sus largas noches, y nos hemo metido hasta el backstage para ver con qué cara vuelven las estrellas después de su show, en busca de decanso, y otras veces de un poco de juerga. Así vivimos el festival en imágenes.
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(Photo by Noel Vasquez/GC Images) -

(Photo by Michael Zagaris/Getty Images) -

2XKO key art.
