ENTREVISTA DE JESÚS BROTONS, FOTO DE TONI L. QUEROL

“Escribir es un trabajo solitario, obsesivo, pajillero… A mí me gusta hablar. Me considero más un broadcaster. Un locutor.” El barcelonés Mike Ibáñez ES hombre de radio: hace dos años celebró el vigésimo quinto aniversario de La Rosa de Vietnam, su programa en Radio 3. Y ES hombre de palabras (y de palabra), autor de un buen número de artículos desperdigados en revistas y periódicos y de tres libros cuya ubicación en las librerías queda a juicio del librero si es que tras su lectura no lo ha perdido. ¿En qué sección cabe colocar ¡Zap! (1995), un análisis subjetivo a rabiar del medio televisivo? ¿Dónde pOp cOntrOl (2000), una mirada nada complaciente a esta sociedad postindustrial nuestra de ultrareligión y violencia pop en la que, más que nunca, la pantalla de la televisión digital-de-pago-abónese-ya es la retina del ojo de la mente? No en la sección de autoayuda, desde luego. Si acaso, en la de autopunición, que es una tabla de ejercicios para espabilar. Aún mayor dilema tendría el cortocircuitado librero para ubicar ultraBrutal, su nuevo libro; que es, a decir del autor, “una novela tabloide” y “una superproducción de bajo presupuesto”. La primera incursión de Mike Ibáñez en la ficción es tan inclasificable como todo lo suyo, y él mismo sugiere, amigo librero, dónde ponerla: “Al lado de la caja registradora del supermercado, junto a las pilas y los chicles”. ¡Mondo tabloideo, nen!
Vice: Lo primero que me sorprende del libro es que no se ve por ningún lado el precio.
Mike Ibáñez: Me alegro de que lo digas, porque ultraBrutal tiene las tres bés. Lo de bueno es opinable, lo de bonito también, pero lo que es indudable es que es barato en todos los sentidos, también en el económico. El libro cuesta 9,95 euros, más o menos lo que cuesta ir a ver una película de cine español y la birra que te tomas después. ultraBrutal asegura más diversión y excitación por el mismo precio.
Un libro barato para humanos low cost, ¿no?
Somos, cada vez más, marca blanca humana viviendo en una realidad de bajo presupuesto. Carne de cañón simpática, curiosa, que no pasará a la historia como un invento glorioso. Como pone en algunas tiendas: un género a extinguir. La raza humana está aquí hasta agotar existencias para que luego venga el apocalipsis tabloide, la mutación auténtica.
ultraBrutal es un concentrado. Nada de néctar: puro zumo de Mike Ibáñez 100%.
Pone en clave de ficción la era supertecnificada, hipersexual y ultraviolenta que se definía en pOp cOntrOl. Y, sí, es como un concentrado del vertedero mental que uno va acumulando y al final se junta en algo que es una especie de alucinación cultural. Esto es un alcaloide de novela. Extracto de novela. Aquí no hay literatura al estilo tradicional. Yo recomiendo que se lea “randomizando”, zapeando, sin hacer una lectura lineal que no lleva a ninguna parte. O leerla en pequeños fragmentos porque puede sobredosear. Está sin cortar.
Verás cómo la comparan con las novelas cut-up de Burroughs. La Máquina Blanda, El Ticket Que Explotó…
Puestos a buscar relación con popes, igual es más ballardiana. Ballard y Burroughs son los que realmente hicieron explotar la ficción y llevarla a sitios por los que nadie había transitado. Si la gente la ve como El Ticket Que Explotó o La Exhibición de Atrocidades, pues para mí sería un piropo.
Yo la he leído de forma lineal y algún argumento tiene. Tan raro como quieras, pero haberlo, haylo. Y hasta con un punto de melodrama.
No sé yo. He empleado la “táctica Ed Wood”. Ed Wood tenía obsesión por rodar. Si tenía una estampida de ñus y el aterrizaje del hombre en Marte, hacía que eso encajara perfectamente en su delirio. Aquí, si tienes tres explosiones nucleares, un monje budista y un parque temático, haces que todo encaje más o menos y parezca que tiene algún tipo de conexión. Pero argumento… Como decía Lloyd Kaufman cuando le preguntaban por las películas de la Troma, “no, yo quería hacer melodramas en plan Preston Sturges, pero me pongo y sale lo que sale”. A mí me gustaría haber hecho un libro como los de Isabel Allende, Jorge Bucay o Paolo Coelho. Libros decentes, bonitos, CURATIVOS, pero me pongo y esto es lo que me sale.
Cuéntanos el génesis de ultraBrutal.
Podría ser una parodia de las religiones, uno de los fenómenos más raros de la especie humana. Aquí podríamos reciclar una frase muy burroughsiana: “Exterminar cualquier pensamiento racional”. Supongo que el génesis está en mis lecturas obsesivas del Weekly World News, un semanario profético que telegrafiaba lo que nos va a venir de aquí a 50 ó 100 años. El mundo será tabloide. El señor “Pasa 8 años con un hacha clavada en la cabeza” será una realidad. La parodia de la religión encuentra una vía en el budismo, que más que religión es un complemento nutricional del espíritu. Crear un monje maníaco y extremo estaría dentro de esta parodia general de las religiones. E insisto, no puedes afrontar ultraBrutal de un modo racional. Hay que hacerlo de forma irracional, caprichosa y arbitraria, como lo son las religiones en muchos casos.
ultraBrutal ya está a la venta en los comercios del ramo. Exígeselo a tu librero. Publica Ediciones Glénat.

LA BARCELONA DE LA DINAMITA, EL PLOMO Y EL PETRÓLEO 1884-1909
Grupo de afinidad Quico Rivas
A mediados de la década de 1890 Barcelona ya superaba al resto del mundo en víctimas de la dinamita. No sé cómo andaba la tramada por entonces en el resto de España, pero en Cataluña, donde abundaban comerciantes, industriales y potentados del textil, los petardos fueron un desahogo y una respuesta, puede que insensata pero muy comprensible, a la desfachatez del Clero, del Capital y del Estado. La batalla se perdió y hoy sigue funcionando esa misma oligarquía o plutarquía o lo que carajo sea este burdel, pero las risas, desde luego, se las echaron esos ancestros del bien. Esta guía turística para insurgentes tira de la hemeroteca digital de La Vanguardia, estudia, filtra, contrasta, ilustracon excelenciay reflexiona, para finalmente confeccionar una cronología del atentado frustrado, las líneas y los bingos que convulsionaron una ciudad que desembocaría en la Semana Trágica, revolución social, ahora sí, de tres pares de cojones. La lectura es divertidísima, las máquinas infernales se suceden página tras página mientras concurren atolondrados policías de cine mudo, terroristas “poetas pero no anarquistas”, “perturbados melancólico-nostálgicos y en consecuencia irresponsables”, ejecuciones, vocerío y hasta urinarios públicos bombardeados repetidamente (“al observar el ayuntamiento reincidencia dispuso la eliminación del mingitorio”). ¡Qué sindiós!
Los momentos de gloria, más que en los grandes golpes como el asestado al teatro del Liceo en 1893 con una bomba orsini (20 muertos, 27 heridos, 1.525 pesetas de estragos), emergen en la cotidianeidad delirante, como cuando en 1884 un ordenanza de Telégrafos es detenido en la calle Arco del Teatro por un extraño que le pide la hora para, en cuanto saca el reloj del bolsillo, meterle un cartucho de dinamita y tirar millas. Mortadelismo bueno.
El libro se subtitula “Apuntes para un recuento final de cadáveres”, presenta intenciones de prospección y toma el aspecto de uno de esos posts revisionistas que suele facturar El Blog Ausente. Cosa POP. La lectura nos reafirma en aquello de Pepe Rubianes de que sin Cataluña no habría España y en que, definitivamente, el mundo está mal montado. ¡Volémoslo pues!
RUBÉN LARDÍN
Videos by VICE
CÓMO AMAR A UNA MUJER
Lu Vargas
Grupo Editorial Protusa/Hermes
Compré este libro en una tienda de la calle Sepúlveda, en uno de esos lugares que mezclan velas negras con astrología, cábala de oídas, mandangas magnéticas, churros, merinas y ciripolen. Aunque se dicen esotéricos, en esos comercios no tienen los grimorios con que uno sueña porque tanto sus tenderos como su parroquia suelen ser submentales rayanos en el NO SER, pero yo siempre me asomo porque si se baja el listón y se entra en modo anthropology extreme suele darse con auténtico material para el hechizo. Cómo amar a una mujer viene firmado por una señorita voluptuosa que en contraportada se presenta como actriz, cantante, presentadora, consultora sentimental, investigadora esotérica, especialista en terapias alternativas y en técnicas y rituales dedicados al crecimiento personal y a la evolución del vínculo de las parejas. Dice ser arriesgada e intrépida y tener como meta crear una fundación “desde donde luchar contra los despropósitos de la vida, ayudar a los enfermos de patologías graves, las víctimas del maltrato de género y los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad”. Todo esto, ciertamente, no tiene la más mínima gracia, pero ocurre con estos libros que es abrirlos por una página cualquiera y, entre el desconcierto y la incredulidad, encontrarse embelesado como ante auténticos necronomicones. La reseña es imposible, nadie está preparado para transmitir el embrujo y no puede ni debe transcribirse la sarta de sandeces del palo “sé tu mismo”, “querer es poder”, “no dejes de creer en los ángeles”, “sólo conseguiremos aquello que seamos capaces de soñar” y el cacao del demonio en ese plan en que consiste el volumen. Todo él salpicado con fotos chotunas de la autora y dibujos dementes de su hermana. El mundo está bien jodido. Entre los créditos consta un tal Àlvar Moreno como corrector de estilo. Dos galletas para el amigo, por incapaz. Todo así. A mí me lo vendió un señor en pijama que luego resultó ser el prologuista de la obra (viene un retrato suyo a toda página) y que firma como Maestro Juan. El hombre me regaló una cinta casete con sonidos del Más Allá, porque era martes 13 y al parecer había que neutralizar el asunto, la jornada. Y, en fin, es lo que hay, compartir la experiencia; me perdonen los lectores por traer aquí tal producto sin enjundia, sin chispa, sin gracia y sin fundamento, pero cada uno tiene sus perversiones. Más información en www.luvargas.org.
RUBÉN LARDÍN
FREEDOM, RHYTHM & SOUND
Gilles Peterson y Stuart Baker
Soul Jazz Publishing
Cada vez que se celebra una feria del disco para coleccionistas no falta en la prensa diaria el típico soplagaitas piando acerca de la calidez del vinilo y de cómo la muerte de los 12 pulgadas acabó con las portadas de gran calidad artística. Ya cansa el tema, joder. Todos sabemos que el vinilo suena bien y luce mucho y todo eso. Una cosa es segura: los discos de jazz hechos entre 1965 y 1983 tenían unas portadas a-co-jo-nan-tes. Y lo único malo de este libro es que te entran ganas de comprarte como unos 200 discos de jazz caros sólo para frotártelos por la cara y así empaparte de su gloria.
JOHN COLTRANNY
La Felguera
Más
de VICE
-

Photo: Mariyariya / Getty Images -

Photo: Diy13 / Getty Images -

Illustration by Reesa -

(Photo by Prince Williams/FilmMagic)