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Canal de YouTube de la semana #4: El padre Apeles

Una joya semioculta para connoisseurs del inframundo digital y la melancolía post-estrellato de los frikis de Telecinco: sólo 57 suscriptores. Egolatría, relamidismo, grima, ceremonias misales y nostalgia de los 90.
4.5.16

QUIÉN: José-Apeles Santolaria de Puey y Cruells, es decir, sí, el Padre Apeles de toda la vida.

QUÉ: Egolatría, relamidismo, grima, ceremonias misales y nostalgia de los 90.

CUÁNTOS SUSCRIPTORES TIENE: Pese a la notoriedad del personaje, nos encontramos ante una joya semioculta para connoisseurs del inframundo digital y la melancolía post-estrellato de los frikis de Telecinco: sólo 57 suscriptores.

POR QUÉ ME DEBERÍA IMPORTAR: Porque los personajes del colorín reúnen, con sus voces histéricas, un canto polifónico a la naturaleza intrínseca de Lo Cañí.

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Si te importa España, te importa Apeles. La telebasura es a nuestro ADN lo que los cómics a la cultura popular estadounidense: un mapa de personajes simbólicos que representan lo mejor y lo peor de una sociedad.

Mientras Superman encarna la gran esperanza solidaria post New Deal y Batman representa el sueño húmedo de convertirse en 1% atizando mendigos en los callejones, nuestro país ha elegido el papel cuché para revivir sus grandes mitos, desde El Pícaro (Jaime de Mora, Jimmy Giménez Arnau, Marc Ostarcevic) a La Gran Mantis (Isabel Preysler, Carmen Martínez Bordiú, Mar Flores). Aquí no eres de Marvel o DC: eres de Pantoja o de Carmina.

Apeles destroza a un vidente en un debate sobre legislación civil

En este contexto, la llamada telebasura se introdujo en nuestro ecosistema mediático con el nacimiento de las cadenas privadas en los 90. Programas como Esta noche cruzamos el Mississippi introdujeron El Escándalo como cambio de paradigma, agitando las convenciones del género hasta el punto de que, 25 años más tarde, todas las grandes publicaciones (menos Hola!, que se mantiene como bastión del prestige) han adoptado el pantano de Sálvame como principal afluente de sus portadas.

La gran masterpiece de este momento fue Crónicas Marcianas, que sustituyó la tradición navarresca de envoltura late para contenidos sensacionalistas con un planteamiento estético que remitía directamente al cabaret. Allí se encontraban todos los tópicos: los striptease, la locaza (Boris), el enano (Galindo), el cojo (Mariano)… y el cura rijoso.

No todo va a ser polémica: aquí se entrevista con un miembro de Los Panchos y descubrimos que, oh, no, el tequila utilizado era attrezzo. :(

Javier Sardá no dudó en llevarse al Padre Apeles de su anterior programa, Moros y cristianos, un formato de debate crispado donde el párroco había despuntado por su brío lenguaraz.

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Si hoy nos hemos acostumbrado a ver a miembros de la Iglesia participar en programas de entretenimiento (no hay que olvidar que Belén Esteban dedicó parte de su premio de GH VIP a ¡¡Sor Lucía Caram!!), por aquel entonces era llamativo que una sotana se mezclara en esos ambientes.

Nuestro héroe se hizo grande como figura de consenso para reventar odiómetros, un rol que en el futuro heredarían otros muñecos del guiñol nocturno como Aída Nízar. A nadie le caía bien el Padre Apeles, todo el mundo sentía un rechazo unánime hacia su pedantería, su histrionismo y su muy cacareado (si bien nunca confirmado) romance con Yola Berrocal.

Ilustrativo vídeo incluido en la Lista de Reproducción llamada The Apeles' TV

Hoy ya nadie se acuerda de él, apenas. Y quien lo hace, se queda sólo con la primera etapa, la más controvertida, olvidando el epílogo mediático que vivió encabezando programas ¿culturales? al servicio de cadenas minúsculas. Tal vez por eso ha decidido reescribir su historia en Youtube.

El canal, que está bautizado con su nombre completo (y, tal y como queda reflejado arriba, te aseguramos que es un nombre MUY completo), va acompañado por este modesto subtítulo de cariz internacional: "The Apeles' channel". En él se recogen varias intervenciones televisivas, pero también documentos íntimos como esta misa del año 1993, época anterior a su celebridad:

Por increíble que parezca, aquí su voz era ANGELICAL.

No deja de ser tierno imaginarse a un Apeles crepuscular, retirado involuntariamente de los focos, llamando a las productoras en las que había trabajado para pedirles copias digitales de sus greatest hits:

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—Hola, Ramón, soy otra vez yo. Je.

—Esto… eh… hola… sí.

—¿Te acuerdas de aquel programa MÍTICO que hicimos hace unos años con Carlos El Yoyas y otros intelectuales?

—¿Cuando le quitaste el sujetador a Malena Gracia?

—No. Jeje.

—¿Cuando llamaste "concubina del diablo" a una abortista?

—No. Jejeje.

—¿Cuando…?

—Cuando entrevisté a Leopoldo Abadía, el economista del pueblo.

—¿Ese viejo que tiene como trece hijos?

—Pásame la cinta, anda.

Además del legado audiovisual que el propio Apeles ha subido, el canal nos da información sobre otras perlas, como los vídeos a los que ha dado "like" o las listas a las que está suscrito.

Entre los primeros, hallamos un revoltijo de pasiones que va desde la biblioteca de Alaska hasta propaganda anti-bolivariana, pasando por un inquietante curso de latín o la sesión fotográfica de una sensual modelo pelirroja cuyo canal se llama, en un alarde de honestidad, Vida de una modelo pelirroja.

La sección de listas a las que está suscrito es el rincón culto del lugar. Allí descubrimos su pasión por el cine, tanto en su vertiente clásica (le pirra esta versión de La viuda alegre) como moderna (no sé por qué no parece muy sorprendente que le guste Los chicos del coro, ¿verdad?).

¿Qué está tramando el padre Apeles? ¿Planea resucitar su fama en calidad de youtuber o hará de su cuenta una suerte de archivo histórico?

Desde aquí anhelamos que suba material fresco como sermones a cámara o tutoriales de makeup, disciplina ésta en la que, hay que reconocerlo, siempre fue un artista (¡cómo le brillaba la cara!). ¡Ánimo, pater! ¡Te esperamos!