Edgar Jiménez, conocido como El Chino, era el compañero de clase debilucho de Pablo Escobar en un colegio antioqueño, en Colombia, en los 60’s. Mientras que Escobar dedicó los siguientes años a convertirse en una superestrella narco y asesino, El Chino pasó de todo eso y se convirtió en fotógrafo de bodas. Tras una reencuentro casual a principios de los 80’s, Escobar reclutó a El Chino para que fuera su fotógrafo personal; como tal, documentó sus campañas políticas, sus fiestas privadas y los diferentes acontecimientos que tuvieron lugar en su espectacular casa de 4.500 hectáreas, Hacienda Nápoles. El Chino pasó una década trabajando para Escobar.
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