¡Buena idea! Te sientes como cuando eras niño y ibas de campamento. Te levantas, vas al baño a asearte, te miras al espejo con los ojos aún pegajosos y te descubres un pequeño insecto paseando por tu rostro. Lo que te creías que era un pelo rebelde era en verdad una araña que a sus anchas se creía con el derecho de apropiarse de tu cuerpo.

