Para saber más, acudid a burnsarchive.com.
Con casi toda certeza habréis visto imágenes del Burns Archive, probablemente en libros como Death Scenes, pero el archivo del Dr. Stanley Burns abarca más terreno que el que delimitan la violencia y los análisis forenses. Este oftalmólogo afincado en Nueva York ha dedicado su vida a coleccionar fotos de géneros olvidados y subvalorados. Ahora, al cabo de más de 30 años, asienta sus reales sobre millones de imágenes y produce seis libros al año con algunas de las fotografías más pasmosas, en lo médico, y significativas, en lo histórico, que podáis imaginar.
Vice: ¿Cómo ha sido que acabara usted siendo el propietario de la mayor colección de fotografías médicas antiguas del mundo?
Dr. Stanley Burns: Empecé mi colección a mediados de los 70. Se me ocurrió que la fotografía era un documento histórico en muchas ocasiones más veraz que cualquier descripción escrita. Eso es lo que encontré cuando compré mi primera foto médica, la de un indio sudamericano con un tumor en la mandíbula. Se trataba de un tumor en la glándula parótida, mientras que en todos los libros se describía como un tumor en la arteria carótida. Las fuentes escritas estaban en un error, y eso lo supe gracias a la foto. La mejor prueba siempre la brinda la fotografía.
¿A qué se debió que cambiara la fotografía médica por la fotografía criminal?
No hay tal cambio. Entra todo dentro de lo forense. Mi idea, cuando empecé a coleccionar fotos, era reunir imágenes de todos los trabajos posibles dentro del estamento médico. Uno de los trabajos que los médicos hacían por aquel entonces era declarar a alguien muerto después de una ejecución, y así fue como me interesé por el crimen y las ciencias forenses. Más adelante profundicé en la psicología de los asesinos, en lo chifladas que están algunas personas.
¿Nunca le ha parecido extraña la fascinación de la gente por las imágenes de muertes y crímenes?
Bueno, es fascinación por el terror. Muchas veces estás imágenes representan tus propias pesadillas. Uno no desea que le atropelle un coche, ni que le asesinen, o contraer la peste bubónica. Las fotografías permiten contemplar tus miedos sin tener que padecerlos. Además, estas fotos tienen lo que podríamos llamar una “red de seguridad”, y es el tiempo que ha transcurrido desde que se tomaron.
Usted es cirujano especialista en oftalmología, pero creo que esto se ha convertido en su principal ocupación.
Dedico a esto seis días y medio a la semana, doce horas al día. No podría publicar seis libros al año sin dedicarle tanto tiempo. Mi implicación es total, y así ha sido durante 30 años.
En su casa debe haber fotos por todas partes…
Oh, sí. En casa tengo 1045 fotos colgadas en las paredes. Bueno, en realidad no es tanto mi casa como un museo. Las fotos la han invadido. Tengo 90 habitaciones llenas de fotos. Son en total más de un millón. Las más valiosas están en tres cajas acorazadas en un banco. Son los antiguos daguerrotipos, imágenes prácticamente inencontrables.
¿Está usted desensibilizado ante estas imágenes, o hay algunas que aún le resulten duras a la vista?
Bueno, no me gustan las de asesinatos de niños. Me resulta duro mirar casi cualquiera de esas. Yo no puedo entender los crímenes contra los niños. Y los animales, que son seres indefensos. Una de las formas de calibrar la personalidad humana es comprobando cómo tratan a los animales. Los que maltratan y matan a los animales, es a esos a los que conviene vigilar.
¿Cómo ha construído su colección?
Me di cuenta de que estaba en un tiempo y lugar propicios para adquirir una enorme cantidad de estas fotos. Estaban disponibles y su precio no era alto para el valor que tenían. Me refiero a que estaba atesorando obras maestras. Un escritor dijo que lo que yo hacía no era muy distinto a lo de algún coleccionista del siglo pasado que decidiera comprar pinturas impresionistas. Bueno, si puedes permitírtelo, ¿por qué no? Me gasté todo el dinero que tenía en adquirir un millón de fotos que no están en los museos. No son fotos artísticas, no aparecen músicos ni deportistas. Ese tipo de imágenes puedes encontrarlas en cualquier sitio. Mi trabajo me costeó el hobby hasta que el hobby se convirtió en mi trabajo.
¿Puede recordar todas las fotos que tiene?
Soy muy bueno poniendo nombres y poseo un conocimiento enciclopédico sobre fechas, historia, hechos y lugares. Esto, combinado con mis conocimientos de medicina, significa que cuando miro a una foto, la veo de forma diferente a como los demás la verían. Yo miro a una foto y sé lo que es.
¿Cuál es la clave de su colección?
Quiero imágenes de cosas de las que la gente ha oído hablar pero nunca ha visto. Tengo fotos de personas embreadas y emplumadas. Seguro que has oído hablar de esa práctica, pero, ¿la has visto alguna vez?
No.
No, no lo has hecho, y eso es lo que quiero en mis fotos. Conozco las cosas que pasan en todas partes, y sé por tanto lo inhabituales que son mis fotos.