Gareth Pugh

Allá hacia 2005, Gareth Pugh estaba viviendo en un squat en Londres cuando todas las revistas inglesas importantes dedicadas a la moda se le adosaron como si fueran percebes vestidos de Fred Perry. Recién salido de la escuela de moda y de un período de aprendizaje con Rick Owens, Gareth no tardó en convertirse en el sueño húmedo de las páginas de estilo, un perfecto representante del tipo de diseñador fresco y luminoso que la moda inglesa está siempre reclamando. El entusiasmo estaba justificado.

En sus primeros pases, Gareth presentó atuendos inflables y prendas llenas de luces. Aquellos de entre el público que pasaban de los 30 años hicieron críticas tibias, del tipo: todo muy bien y muy divertido, pero en definitiva inmaduro y algo chiflado. El público por debajo de los 25 años, sin embargo, aclamó los diseños y modelos, sintiendo que por fin alguien había reinventado la moda para el siglo XXI y nos rescataba a todos de tanta regurgitación retro.

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Seis años después, las webs sobre moda están llenas a rebosar de fotos de chicos andróginos adictos al negro y aspecto idéntico al de Pugh. Sus líneas atraen el tipo de atención y elogios reservados normalmente a la polvorienta vieja guardia. Expone cada año en París y Nueva York, trabajando y relacionándose con gente de postín, como Karl Lagerfeld y Mario Testino. Nosotros le conocemos desde hace tiempo, así que pudimos persuadirle de que nos dedicara un ratito.

Vice: Todos dicen que eres súper raro.

Gareth Pugh: ¿De verdad?

Sí. El artista Matthew Stone dijo que lo que la gente no entiende es que si tú no crees que tu trabajo y estilo de vida son raros, eso es porque tú eres genuinamente raro.

No es algo en lo que piense. Si lo hiciera pasaría demasiado tiempo sin hacer mi trabajo. PJ Harvey dijo lo mismo en televisión no hace mucho: no fue hasta dos años después de componer sus canciones cuando empezó a entenderlas. Lo que yo hago es más que simples piezas de ropa. Es sacar al exterior lo que sea que lleve en mi interior que me esté gritando más alto. Yo no lo llamaría terapéutico. No es algo tan consciente.

Sea lo que sea lo que haces, es efectivo. Has salido adelante en épocas muy difíciles.

Sí. Durante años mis padres no lo entendieron. No comprendían lo que estaba haciendo en Londres, por qué no tenía un empleo y por qué estaba haciendo tantas cosas gratis y saliendo tanto por ahí. Pero si no hubiera hecho nada de eso, ahora no estaría aquí.

¿Te preocupó durante mucho tiempo si saldrías adelante o no?

No. Estaba contento haciendo las cosas que hacía y no me preocupaba en absoluto lo que vendría a continuación. Tuve un momento de duda hace un par de años cuando, poco antes de un pase, me di cuenta de que apenas tenía dinero para llevar a mi equipo a París. Pero creo que esto es como en Alcohólicos Anónimos: tómate cada día como venga.

¿Cuánto tiempo tardaste en vender algo?

No vendimos nada hasta el cuarto o quinto pase. Mi primera presentación fue algo que llegó en el último momento. En lo único en lo que yo pensaba era en el pase, no en vender nada después. Pero una vez empiezas a presentar al público tus piezas, entras en el mecanismo y ya sólo puedes seguir adelante.

¿Es ahí donde tienes ahora la mente puesta?

En estos momentos siento como si estuviera en una encrucijada. El público espera un pase espectacular, pero para hacer eso en París hay que vender mucha ropa. Esto tal vez significque que el público debe ser capaz de imaginar la ropa en sus perchas.

Fotograma de una película de Gareth presentada en 2009 en Nueva York, en la que aparece su novio, Carson, vestido de reina y empapado de lluvia negra.

Tus primerísimos pases eran experiencias inmersivas. Los asistentes estaban justo ahí, prácticamente dentro, como en un vídeo musical o en un videojuego. ¿Explica esto el que hayas hecho tantos films?

Con las películas puedo revertir a la pura estética, mostrar a la gente el interior de mi cabeza y mantenerme cuerdo. No quiero simplemente presentar algo epatante cada temporada.

No hace mucho abriste una tienda en Hong Kong, ¿no?

Sí, lo organizó la gente que se encarga allí de la empresa de importación. Trabajé en su diseño, pero no la vi hasta que el local estuvo totalmente construido. Me resultó extraño dar la vuelta a la esquina y ver mi tienda al lado de una de Gucci. La esposa de Rick Owen, Michelle Lamy, cree que a las mujeres chinas adineradas les gusta verse muy chic, como punks de vanguardia. Allí me entienden mejor. En América me tienen encasillado como raro.

¿De modo que te gusta China?

Me encanta Hong Kong. Hay un restaurante elevado entre los rascacielos, el río, y el mar, y es como si estuvieras en el límite del mundo. Es muy postapocalíptico.

¿Qué problema tienes con el color?

Lo importante en los diseños es el conjunto, no los detalles, y añadir color sería tal vez demasiado tratándose de las grandes formas con las que trabajo. El rosa y el rojo lo llevaría todo al límite.

Admito que añadir color a una prenda con enormes hombreras trianglares sería un poco excesivo.

Exacto, esas formas son más aceptables en negro. Y, además, me gustan las siluetas, que son negras. No obsante, esta temporada estamos empleando el color: negro, azul y oro. Un azul tipo Yves Klein. Este pase es todo feminidad agresiva y párrocos sumisos, muy Caravaggio.

¿Y qué hay de esa afinidad tuya por lo triangular?

Son las formas más potentes que tenemos. En la arquitectura y la ingeniería, por ejemplo, los triángulos se utilizan para conseguir resistencia interna. Los triángulos, además, son símbolos ancestrales de poder y fuerza. Me atrae la idea de diseñar un traje hecho enteramente de triángulos. Es algo muy anti-corporal, y puedes crear formas interesantes e inesperadas con una sutil referencia al poder de los triángulos. Cuando es una mujer la que viste esas formas, le da una cierta tensión que a mí me encanta.

¿Y esas curiosas siluetas alienígenas?

Tengo que rebatir tu uso de la palabra alienígena . Las siluetas que se infiltran en mi trabajo son simplemente versiones exageradas de la forma femenina.

¿Cómo enfocas la línea en la que vas a trabajar de un año para otro?

No me inspiro en India una temporada y en España la siguiente. No soy de esa clase de personas que está constantemente pendiente de qué va a ser lo siguiente que pegue. Supongo que a mí, más allá de las prendas, lo que me interesa es la búsqueda. En una labor creativa debes tener siempre esa sensación de falta de satisfacción con cualquier cosa que hagas. Buscar la perfección pero nunca encontrarla.

¿Alguna vez habláis de moda Rick Owens y tú?

Estoy más próximo a su esposa. Él siempre se describe a sí mismo como una distante y estricta figura paterna, y ella es como la madre excesivamente generosa. Suele ser muy crítica con lo que hago, y eso es algo que me gusta. Es bueno tener a alguien que no está siempre adulándote.

¿Crees que Rick Owens y tú compartís un público?

No creo que yo tenga un grupo de gente rindiéndome culto, como Rick tiene. Él coge algo y lo destroza. Es más áspero, más salvaje, y a mí me gusta pulir las cosas, hacerlas tan brillantes como me sea posible.

¿Y eso?

Alguien me preguntó por qué todo lo que hago debe tener un aspecto tan anguloso, estructurado y despejado. Y yo creo que es porque el caos y la confusión me rodean. Soy una persona caótica y desorganizada.

Hablemos de tu famoso vestido iluminado.

No sé dónde está. Me gusta que se haya simplemente disuelto en el éter. Aquel show me produjo un gran estrés. Hubo un momento en que me tuve que tumbar en el suelo detrás del escenario porque creía que me iba a dar un ataque. Legalmente, Casey Spooner sólo podía desfil

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