MÚSICOS
Tras los bastidores de los programas de telerrealidad hay una persona cuyo cargo es el de productor de argumento. Su trabajo consiste en mirar por encima del hombro del editor y convertir incontables horas de gilipolleces cotidianas en algo dramático y absorbente, y a los don nadie, arrojados a situaciones insólitas, en involuntarios héroes y villanos. Lo que yo he hecho aquí con estas personas no es muy diferente. En todos ellos hay mucho más de lo que puede atisbarse en una interacción de cinco minutos o una descripción de 200 palabras, y por lo que yo sé, no son en absoluto las caricaturas unidimensionales que a juzgar por el texto puedan parecer. De mi primera protagonista, Shannon, nuestra chica de portada, intentaré ofrecer un recuento lo más puro y sin filtrar que me sea posible. Tomé pocas notas, pero nuestro encuentro fue tan extraño, embarazoso y, en última instancia, triste, que apenas he podido olvidarlo. Soy un gilipollas. Soy un puto imbécil a quien no se le debería haber dado una lengua. Os contaré por quéShannon, 29
Winston, 41
“Cowboy,” 42
Darius Maxey, 11

Mark Anthony, 55
J.B. Willit, 54
Papillon
Videos by VICE

Harry Perry, 59

Roger Hinz, 40
Hart y Har
Al, 50
David Waller, 62
Marla Garvin, 55
Venice, Anyone?!
Los!, 48
La fuga de Logan Suele decirse que uno no sabe que está atrapado en un agujero negro hasta que es demasiado tarde. Navegando por el espacio inexplorado, el horizonte eventual te pasaría desapercibido y no quedaría ya para ti otra cosa que dejarte arrastrar hacia el único destino posible: el olvido. Y ni siquiera serías más sabio en el momento en que la gravedad empezara a convertirte en spaghetti. También los sueños son así. No los sueños nocturnos en fase REM, sino los del tipo una-posibilidad-entre-un-millón. Sueños que tal vez nazcan viendo a Gene Simmons escupiendo jarabe de maíz con colorante rojo y después abrigue un carismático sin techo que te dice que eres alguien. Aunque racionalices la remota posibilidad de obtener una recompensa que además se hace más exigua día a día, nunca terminas de darte cuenta de que lo has apostado todo hasta que ese desmedido, insaciable ansia de grandeza se ha reducido finalmente a un deseo primario de que alguien, algún día, te diga que no fue una completa pérdida de tiempo.
Conocí a Marla y Los! justo a uno después del otro. Ambos eran cálidos y acogedores y estaban desesperados porque alguien les escuchara, y aunque probablemente no tenían otra cosa en común que sus circunstancias, en mi mente, de alguna manera, los tengo vinculados. Si el universo es infinito y hay un número infinito de planetas Tierra desperdigados por el cosmos, cada uno de ellos una expresión de alguna pequeña faceta de discreta posibilidad, entonces en uno de ellos Los! y Marla se han encontrado y pasan sus noches juntos en una habitación de 20 dólares creando hermosa música sin pensar en sueños locos. Y respiran nubes de caramelo, hablan en un lenguaje que suena como el crujido del gozne de una puerta y tienen largos y delgados brazos como los de los monos araña.
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