UN MESERO

Así que esperé toda la tarde en un puente
peatonal, esperando la hora en que el sol se oculta y pinta todo de una mejor
manera que como lo pintó todo el día.

Pendejo que no me imaginé que en cuestión
de 15 minutos, el cielo se cerraría (como aquella vez que pusiste tus manos por
primera vez entre las piernas aquella chica preparatoriana) y se soltaría una
torrencial lluvia e imposibilitaría el cumplimiento del deber (de nuevo, igual
que con aquella preparatoriana…no pregunten).

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Entré a una taquería para dejar pasar l lluvia. La cajera tomó mi orden, una cerveza, y me dijo que en un momento
regresaba. Yo comencé a limpiar mi cámara. Era el único cliente. No se si el
mesero me entrevistó o yo entrevisté al mesero. No traía mi grabadora, así que
les cuento como me fue contado.

Mesero: Buena tarde joven, ¿se soltó, no?

Vice: Sí. Se dejó venir el aguacero.

Usté no es de aquí, ¿no joven?

No, soy del norte del país.

¿Es de las digitales? Yo tenía una
Pentax de 35.

¿Qué hiciste con ella?¿Decidiste que
la fotografía no era lo tuyo?

No, tuve que venderla. Ya sabe como es
esto. ¿Ese es su tripié?

Ese mero.

Uuuuts. En una ocasión en Oaxaca,
desayuné gracias a una de estas bolsas para tripiés.

A ver, a ver, platíqueme, ¿cómo estuvo
eso?

M: Estaba yo así, sin un peso y tenía
mucha mucha hambre. Solo había juntado para el pasaje de regreso, así que,
fíjese que guardé mi tripié en otra petaca, y en la bolsa del tripié guardé
unos palos de escoba que había visto por ahí.

¿Qué andabas haciendo en Oaxaca?

Visitando a la familia, ya sabe.

Te interrumpí. Llenaste la bolsa de tu tripié con palos de escoba.

Ah, le decía, era así bolsa así
profesional como la de usté, pero decía Pentax. Le digo, entré a desayunar a
una fondita y cuando terminé, le dije que tenía que salir rapidísimo a tomar
unas fotos, que le dejaba encargado mi bolsa con mi tripié.

Órale. No regresaste, y cuando
abrieron tu bolsa solo encontraron palos de una escoba. Es una buena historia,
¿te importa si la pongo en-línea?

No, claro que no.

Es más, déjame tomarte una foto. Y
ahora otra, pero tienes que sostener la bolsa de mi tripié.

¿Así está bien?

Perfecto. Gracias. Cuéntame, ¿hace
cuanto pasó eso?

Unos diez, once años, joven.

Oye, espero que te hayas comido un
chingo de tacos o algo así, porque no son tan baratas, pienso, las bolsas para
tripiés, ¿no?

Permítame joven, vuelvo.

POR MARCO TULIO VALENCIA, VICE MX

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