VIVE LE NADA!

Una nueva escena musical parisina intenta generar entusiasmo por nada en concreto.

Cuando piensas en la escena musical parisina, ¿conjura tu mente una imagen de Busy P chocando esos cinco con Uffie mientras la última novia de Olivier Zahm entrevista a André, de La Clique, en el vestíbulo del Hotel l´Amour? ¿Tiene Ed Banger algo que ver? Este sería un escenario perfecto si fueses un diseñador de streetwear multiillonario de treintaypico años, pero yo no recuerdo lo suficiente de 2005 como para mantener una conversación con alguien que aún escucha a Justice.

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A fin de sentirme un miembro productivo de la moderna élite cultural francesa, decidí poner los pies en la tierra y patearme unos cuantos apestosos bares poblados por una nueva oleada de bandas de garaje noise, tan sucias y desorganizadas que, por un momento, llegué de verdad a sentirme «uno de ellos».

Puesto que el mundo anglosajón no suele confiar demasiado en la música hecha en Francia, ni en los franceses en general, es posible que nunca hayáis oído hablar de grupos como Crash Normal, Destination Lonely, Catholic Spray, Black Muslims o Teenage Moonlight. Sin embargo, en el plazo de un año a partir de la aparición de este artículo, una vez todos ellos se hayan separado definitivamente, la historia de la música no dudará en ponerlos a la altura de bandas como Seeds, Sonics y 13th Floor Elevators. O probablemente no, pero la verdad es que no importa lo que piense la historia de la música –lo importante es que estas son las bandas que han conseguido que la música francesa, por fin, vuelva a ser digna de escuchar.

Una de mis preferidas es Catholic Spray (los de la foto) que citan como influencias a Magnetix, los Fatals, Cheveu y otras bandas garaje francesas de los noventa. Escuchan los recopilatorios de Back From the Grave cada noche en sus apartamentos diminutos, mientras se destrozan con drogas baratas y fornican con chicas para después intentar que les dejen pasta.

Catholic Spray se cagan en la idea de un «emergente grupo revival del garaje sesentero», en primer lugar porque dicen que no son lo bastante buenos como para hacerlo. Prefieren emplear el término «lo-fi francés», que consideran más apropiado para su música –crujidos difíciles de tolerar por los oídos, oleadas de delay, y estribillos (cantados a veces en francés) que traducidos vendrían a decir algo como «Ghhhhhhhhhhwwwwwwaaaaaah scrrrch scrrrrch, amor».

La calidad de sonido sus grabaciones es pésima, así que, a pesar de la cuota mínima de un 40% de música-francesa-en-las-ondas-francesas impuesta por el gobierno, nunca se escucharán en la radio. Ninguno de esos chavales se va a hacer lo bastante rico como para invitar a Uffie a una copa. Al menos, no en breve. Alguno de ellos tiene curro, pero no hay tantos locales de pollo frito halal en Pigalle como para que todos puedan costearse las drogas chungas y las cuerdas de guitarra. Por suerte, la ayuda social francesa les da 600€ al mes por pasearse en calzoncillos mientras esperan a que aparezcan guapas parisinas a las que poner las manos encima.

Hace poco me encontré con los Catholic Spray en su local de ensayo, un enorme estudio cooperativo en la Bastilla lleno, básicamente, de blanquitos de los suburbios con rastas que tocan un espantoso reggae y dub francés. Me emborraché con el cantante de la banda, un tipo que se hace llamar Cyprien el Gran Nazi, que me habló de la nueva «escena» parisina formada por más de cincuenta bandas nuevas, todas tocando la misma música de guitarrazos secos, drogados y psicodélicos. A Catholic Spray esto les jode, dijo, hasta tal punto que ahora viven en un enclave herméticamente cerrado y no hablan con ninguna otra banda parisina ni se relacionan con lo que llaman «el mundo exterior». ¡Apuntado!

Esa noche, Catholic Spray dieron un concierto en La Gambetta, un diminuto bar punk situado en el distrito 20 de París, un suburbio al este de la ciudad en el que hay un puñado de pequeños clubs. El concierto estuvo bastante divertido, gritos en cantidad y gente simulando hacerle una mamada al micrófono; esto, aunque a mí me dio un poco de vergüenza ajena, cortó de raíz cualquier tipo de parisinas reservas que el público pudiera tener y abrió la puerta a la diversión descerebrada a manos llenas. Un estudiante de derecho y un viejo punk se tomaron el mosh demasiado en serio y acabaron peleándose. Tal como lo vi, no ganó ninguno.

Después del concierto grabé la entrevista que les hice a dos miembros del grupo. Ahí van los momentos más destacados, que fueron pocos.

Vice: Cuando la gente de fuera de Francia piensa en música francesa, piensa en Ed Banger, diría yo.

Cyprien : No tengo ni puta idea. Imagino que debe de ser bueno, pero nunca lo he escuchado. No sé qué hace. La verdad es que no vamos nunca a clubs, salvo para ligar con muñequitas.

¿Sois amigos de alguna de las nuevas bandas de París? ¿La escena es buena?

No tenemos sentimientos negativos hacia nuestros colegas músicos, pero tampoco nos importan un huevo ni ellos ni sus vidas.

Me he fijado en que en los conciertos había muchas chicas monas. Tampoco ellas os importan una mierda, ¿verdad?

[confuso ] ¿Chicas? Sólo hay dos, Claire y Anne-Sophie de Kross Castle. Son simpáticas. Y bastante guapas. Joder, tío. Vale, espera, hay otras tres tías en una banda llamada Eyes Behind, dos en Beat Mark, y las Fury Fury Furyzz. Y eso hace un total de… diez.

Antoine Quincerot (bajo) : La media actual en los grupos es de un 95% de tíos, pero entre el público está en un 60/40. Las muñecas nos gustan.

Así que las muñecas, las drogas y el alcohol. ¿Qué más os importa?

Cyprien : ¿Nada? ¿Qué más da? ¿Se ha acabado ya esta entrevista? Me tengo que ir.

Puedes escuchar a Catholic Spray en el documental que hicimos en Noisey.com en marzo. Salut!

UNA LISTA DE NUEVAS COSAS FRANCESAS DE ESTE ROLLO PARA ESCUCHAR, SI ES QUE TE IMPORTA

Catholic Spray (ParÍs): Crackhead Garden

Viscous Brothers (Orléans): Losing You

Crash Normal (ParÍs): Chrome Crimes

JC Satan (Bordeaux): Loin de toi

Destination Lonely (Montpellier/Toulouse/Perpignan): Mud

Teenage Moonlight (ParÍs): Border Liners

The Creteens (ParÍs): Le bon style des noirs , que se traduce como «los negros tienen

estilo».

SIDA (Strasbourg): Boucherie de l’avenir

Plasto Béton (Metz): Femmes du RPR

Algo de los Dictaphones (Tours)

Algo de Swag (Rouen)

Sellos: Born Bad Records, Plastic Spoons, Inch Allah Records, and We Want Your Mind

TEXTO DE JULIEN MOREL

FOTOGRAFÍA DE ESTELLE HANANIA

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