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Porqué dormir poco te hace comer más

Este nuevo estudio, hecho por la Universidad de Chicago, comprueba que cuando duermes menos, comes más, y es por culpa de la química en tu cerebro.

por Staff de Munchies
01 Marzo 2016, 11:00pm

Photo via Flickr user Hsuanya Tsai

Todos sabemos ya los beneficios de dormir bien: la piel está más hidratada y radiante, nuestros niveles de concentración se amplían y nos volvemos capaces de mantener una conversación civilizada sin antes tener que ingerir grandes cantidades de cafeína. Por eso a veces cambiamos los planes del fin de semana, sin importar qué tan salvajes sean, por un libro y una infusión de manzanilla en la cama a las 10 de la noche.

Y ahora, las noches de dormir temprano serán más recurrentes, después de enterarnos de los resultados de un nuevo estudio hecho por la Universidad de Chicago. Según los investigadores, las ganas de comer mucho en el desayuno o tener antojos de comida chatarra a mediodía —¿quién dijo Dorilocos?— está directamente relacionado con la hora a la que estuvimos despiertos la noche anterior viendo Vines de gatitos o poniéndonos al corriente con Narcos.

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La investigación, publicada en el diario Sleep, encontró que la falta de sueño puede alterar la química cerebral de la misma forma en que lo hace el THC de la marihuana: provocando hambre. Entonces, una noche de mal sueño puede terminar en un caso severo de monchis a la mañana siguiente.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores sometieron a 14 hombres y mujeres de veintitantos a dos sesiones de cuatro días cada una en un centro de investigación clínica. En la primera sesión los participantes tuvieron siete horas y media de sueño; en la segunda solo los dejaron dormir cuatro. Durante ambas sesiones todos comieron exactamente lo mismo —en contenido en cantidad— y a la misma hora: 9am, 2pm y 7pm. Al cuarto día de cada sesión llegó lo bueno: tentempiés. Los participantes tuvieron a su disposición una selección de botanas distintas, incluyendo opciones saludables y comidas llenas de grasas, como galletas y papas fritas. El resultado: todos sintieron una fuerte urgencia de acabar con los snacks grasos durante la sesión con poco sueño, a pesar de que habían comido una comida abundante —que cubría el 90 por ciento de su ingesta calórica diaria— dos horas antes.

Durante esta sesión de botaneo los participantes ingirieron 300 calorías en promedio, lo que representa mucho más de lo que requerían para mantenerse despiertos y activos durante las horas que no durmieron (en comparación con la primera sesión).

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Los investigadores le achacaron este fenómeno al endocannabinoide 2-AG, sustancia química responsable del placer que experimentamos al comer, sobre todo cuando se trata de bocadillos con alto contenido graso. Los participantes que durmieron poco presentaron más altos niveles de endocannabinoides.

Erin Hanlon, quien lideró el estudio, explicó: "Sabemos que la marihuana activa el sistema endocannabinoide y provoca que la gente coma en exceso aunque ni siquiera tenga hambre. Además de que provoca los antojos por comidas especialmente dulces y grasosas. La falta de sueño también altera al sistema endocannabinoide y causa exactamente el mismo efecto: comer en exceso y preferir las comidas menos saludables".

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La investigación también descubrió que los antojos de los participantes que durmieron poco aparecieron con mayor intensidad en la tarde-noche. Esto podría deberse a que sus niveles de 2-AG en el cerebro se incrementaron en un 33 por ciento después del mediodía, alcanzando su punto máximo a las 2 de la tarde y permaneciendo en un nivel alto hasta las 9 de la noche. Ahí tienes la razón por la que necesitas comerte esa barra de chocolate aún después de cenar. Hanlon añade: "Si tienes una barra de Snickers cerca de ti pero dormiste bien la noche anterior, puedes controlar la respuesta natural ante el antojo y evitar comerlo. Pero si has dormido poco, tu impulso hedónico te llevará a comer ese chocolate y no podrás resistirte".

Este no es el primer estudio que vincula la falta de sueño con el riesgo de la obesidad —es muy obvio: la gente cansada no tiene energías ni ánimo de buscar comidas saludables o hacer ejercicio—. Frank Scheer, involucrado también en la investigación, dijo que estos hallazgos revelan nuevos conocimientos sobre "cómo la falta de sueño no solo conduce a una mayor ingesta de calorías", sino también a "cambios en el consumo, basado en el hedonismo".

Es cierto. ¿Hay algo más hermoso y hedónico que comer rebanadas de pizza fría en la cama mientras te desvelas —otra vez—? Bueno, quizás sí: dormir.

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