Publicidad
subculturas

Como un emo, pero en TikTok: te presentamos al E-boy

“Un rollo emo, pero en TikTok”: así es la nueva subcultura de la Generación Z.

por Ryan Bassil; ilustración de Esme Blegvad; traducido por Mario Abad
21 Agosto 2019, 3:30am

Ilustración de Esme Blegvad

Pese a todos los avances tecnológicos, los seres humanos no dejan de ser criaturas sencillas que se agrupan con quienes comparten sus gustos musicales, su forma de vestir o sus opiniones. Y de la misma forma que el Homo erectus evolucionó a Homo sapiens, el emo ha derivado en “e-boy”.

Si no sabes de lo que estoy hablando, este artículo te servirá como guía para conocer al e-boy. Empecemos por el aspecto: suelen llevar el pelo como Leonardo DiCaprio en su papel del Romeo de Baz Luhrmann y como Michael Pitt en The Dreamers. A veces fuman, pero por pura estética, y siempre están más sobrios que un orientador de Alcohólicos Anónimos. Se han criado escuchando a Mac Demarco, The 1975 y al Tyler, the Creator lo-fi de la era terrorcore, pero también a Justin Bieber y Selena Gomez. Su rollito es el clímax de todas esas esferas vagamente relacionadas, filtradas a través del mundo de estridentes colores de Brockhampton posterior a One Direction.

Respecto a la ropa: muchas cadenas. Cadenas de bicicleta, cadenas en los vaqueros y en las carteras, cadenas hechas con anillas de las latas de refresco… Se cuelgan candados del cuello. Podríamos describirlos como el clásico gótico de Camden Lock, si no fuera porque se cuidan bastante y se les ve felices, como preparados para un futuro en que podrán ir a la universidad sin preocuparse de pagar la matrícula.

Los e-boys son este rap de fantasmas y Joji a partes iguales. O Rex Orange County. O Clairo. O esa música instrumental rollo Studio Ghibli de un tío que se hace llamar nvthvn, pese a que eso de cambiar la A por la V dejó de llevarse cuando A$AP Rocky se hizo modelo.

Por mucho que les gusten todos esos artistas que cualquiera consideraría tolerantes y progres, no me extrañaría nada que alguno de estos chicos sintiera devoción por las palabras del polémico Jordan Peterson (en formato de fragmentos de audio en Instagram, no leídas en sus libros). En serio, se pasan tanto rato pegados a la pantalla de sus teléfonos, absorbiendo tanta información y tantos eslóganes, que podrían perfectamente acabar enganchados a esa mierda sin siquiera cuestionarla.

La ola del Xanax les ha pillado demasiado jóvenes y la muerte de Lil Peep les quitó las ganas de probar las drogas, por lo que raramente los vas a ver fumando petas en un parque. Estos no son los chavales de Fuelled By Ramen de 2006. Los e-boy están permanentemente conectados, perfeccionado sus vídeos de TikTok, una plataforma en la que el hashtag “e-boy” ahora mismo tiene más de 650 millones de visitas.

En cualquier caso, la mejor forma de entender a los e-boys es analizar su contenido, que podríamos dividir en tres categorías:

1) Vídeos de TikTok en los que intentan ser lo más desquiciantes posible poniendo música a tope y haciendo muecas delante de la cámara.

2) Vídeos de TikTok en los que saltan de un look a otro con música rap de fondo.

3) Vídeos de TikTok en los que hacen eso de poner los ojos en blanco, un gesto que se inventó el Enterrador hace 30 años en WWF y que ahora hacen todos los raperos de Soundcloud.

Otra característica que los define es la de dar bastante asco, en general, algo que han aprendido de la reina de los e-boys, Billie Eilish. Diría que incluso superan a los chavales de Myspace de 2007, cuando se puso de moda lo de hacerse fotos poniendo morros. Y es que la línea divisoria es muy fina: mucho postureo para demostrar al mundo lo guapos que son y con una estudiada dosis de dejadez para recordar al público que el físico no les importa.

Sorprende la cantidad de referencias al sexo BDSM, algo que, por otro lado, tiene todo el sentido del mundo porque la llegada del e-boy supone la culminación de una cultura internauta cultivada por gente mayor de edad que llama “papi” a cualquier cosa, desde una estrella del pop a un bolígrafo.

Ese tono sexual de la cultura de los e-boys o las e-girls ya se ha generalizado. En el vídeo de “Bad guy”, de Billie Eilish, la cantante de 17 años dice: “So you’re a tough guy / like it really rough guy”, mientras le echa leche a un tipo en la boca. Obviamente, es una expresión artística y aquí Eilish juega con la inversión de los roles de género tradicionales, pero digamos que cuesta un pelín más justificar un vídeo de TikTok en el que aparece un adolescente haciendo ver que ahoga un iPhone y luego le da un beso.

Si algo hemos aprendido de la historia es que la mayoría de estos chavales están a un corte de pelo y un puñado de joyas de convertirse en currelas de lo más normal, del mismo modo que cualquiera de los antiguos fans de Hawthorne Heights hoy trabaja en una oficina anodina, y sus lóbulos colgantes serán el único vestigio de la vida que antes tuvieron.

Mientras tanto: larga vida a los e-boys.

@ryanbassil / @esmerelduh

Este artículo se publicó originalmente en VICE Reino Unido.

Tagged:
emo
eboy
e-boy
e-boys