¡Buena elección! Un destino lejano y húmedo en el que hartarte a caminar a y ver especies animales y vegetales desconocidas para ti en un país que no conocías hasta el día que te compraste los vuelos. Una vez allí, tus días empiezan muy tempranito, más que cuando vas a trabajar. Pero no pasa nada porque te has autoconvencido que merecerá la pena, que estás de vacaciones y que lo que verás será realmente increíble.
Cuando llegas allí resulta que es una especie Port Aventura en el que a parte de la excursión general tienes que pagar por cada complemento que quieras añadir a tu experiencia. En tres días te has quedado sin pasta. Tienes dos opciones: quedarte a un pueblo indígena y convertirte en una de esas personas occidentales que creen que quieren hacerse el autóctono o bien acoplarse al viaje de unos desconocidos que lo tienen todo preparado y que parece que sepan donde van. ¿Qué haces?
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