Música

The Ex – Okupas sonoros

Todo el mundo está emocionado por el Festival Bestia, que trae mucho talento internacional así como gente escandalosa y chingona de nuestro país. Sobre todo, muchos esperan con ansias el concierto que Neurosis dará bajo el marco de este festival. Ese mismo día en ese mismo escenario tocará otra banda igual de legendaria que los neurosianos. Muchos no se dan cuenta del suceso que es The Ex.

Para los que no saben, The Ex es una banda que nació del movimiento punk de Holanda de finales de los setenta. Contemporáneos y de la misma ideología que Crass, Subhumans y Flux Of Pink Indians, The Ex comenzaron en edificios abandonados tomados por residentes ilegales, los llamados okupas. A través de este sistema de viviendas marginales, la banda pudo desplazarse y tocar en muchos lugares, conociendo a Chumbawamba (antes de su horroroso éxito en los noventa) con los que harían una mancuerna fructífera.

Videos by VICE

Aunque ahí podría acabar la historia, como la de muchas bandas que nacieron y murieron por el punk. Para The Ex, en cambio, fue el principio, comenzando a abrir su sonido a algo disonante, angular, ruidoso, energético y con ritmo que salía de lugares inesperados. Sus discos se aventuraban cada vez a territorios más desconocidos con los que integraron tendencias de composición del siglo 20, free jazz y estilos étnicos sin sonar, pretensiosos, como hippies de hueva o a Sting. Álbumes como Aural Guerilla, Joggers and Smoggers, Mudbird Shivers o cualquiera de su discografía son trabajos excelente que constantemente te sorprenden de lo creativos y originales que son. De verdad, los reto a encontrar un disco malo de The Ex.

Al mismo tiempo, la banda se ha dedicado a tocar con gente de diferentes vertientes de la música, desde su paisano legendario Han Bennink, Sonic Youth, Tortoise y el saxofonista Getatchew Mekuria de Etiopía, entre muchos otros. Se han metido con gente de composición formal, improvisación y hasta en expandirse en un ensamble de 20 piezas integrando metales y vientos.

Platicamos con el guitarrista y único miembro fundador aún en el lineup, Terrie Ex (verdadero apellido: Hassels) acerca de su próxima visita, regresar a Etiopía después de una gira que los vio viajando con generadores de gasolina años atrás y de hacer música repleta de júbilo.

¿Cómo has estado, Terrie? ¿Qué han hecho últimamente?

Estuvimos 10 días en Etiopía y tocamos cinco conciertos [ríe]. Estoy aún un poco en la nube pero todo bien.

Wow, increíble. Se nota que han tenido una gran conexión con ese lugar.

Getatchew ya no puede trabajar porque tiene diabetes, por eso pensamos en hacer una última gira de despedida con él . Fue una cosa fantástica.

Su colaboración con Getatchew también se ha vuelto muy estrecha.

Creció de escuchar la música y hacerlo crecer lentamente, conocerlo un poco mejor cada vez. Ahora confía más en nosotros. Es un intercambio musical fantástico.

Ahora que acaban de visitar de nuevo Etiopía, ¿cómo se siente acerca de su primera gira por allá?

Fue una aventura. No lo habíamos hecho antes. Fuimos un poco pioneros de esto, pero la gente se portó muy abierta y sensible a la música. Fue una increíble experiencia.

The Ex ha fusionado muchos estilos musicales muy lejos del rock o el punk, y han colaborado con gente del jazz, compositores de vanguardia y más. ¿Cómo comenzó esta búsqueda? ¿Cuál ha sido su inquietud para hacer lo que hicieron?

La música es música de la gente, no es rock o jazz. Recuerdo que en 1981 estábamos grabando en un estudio en el que también estaba una banda kurda de Irak, eran refugiados. Nosotros estábamos maravillados. Terminaron grabando en nuestro disco y yo grabé un solo guitarra…bueno, si es que le puedes llamar solo de guitarra [rie]. Desde entonces estuvimos incorporando música de partes completamente diferentes del mundo. Si escuchas la música sin pensar específicamente de donde viene, es un lenguaje interesante. Decirlo es un poco cliché pero crea una conexión con la gente [porque] no tiene fronteras. En realidad, no nos gusta todo, somos muy críticos acerca de lo que nos gusta, pero tenemos una intuición [para eso], no es que nos ponemos a buscar qué meterle a nuestra música. Me da mucha curiosidad ir a México a ver qué encontramos [ríe].

¿Conocen música de México?

Nos interesa estar ahí y ver qué música hay. Hoy en día puedes encontrar lo que quieras online pero eso no nos interesa. Quiero escuchar la música en su contexto social, de donde viene y lo que significa para su gente.

¿Cómo logran tener colaboraciones orgánicas y fructíferas?

Es difícil explicárselo a gente fuera de la banda porque simplemente conocemos a estas personas y nos da un buen sentimiento. En verdad es nuestro instinto. Por ejemplo, con [el cellista estadounidense, colaborador de John Zorn y Fred Frith] Tom Cora, él fue a vernos a un concierto y se interesó mucho, entonces nosotros fuimos a uno de sus conciertos. [Es algo que] siempre viene de dos lados, no es como que nosotros escogemos músicos y ya. Es algo social también, cuando te la pasas bien con estos músicos. Como nuestra colaboración con Han Bennink que viene también al festival Bestia, es algo que ya lleva 15 años o algo así. Él se inspira mucho en lo que nosotros hacemos y nosotros nos inspiramos mucho en él. No puedes saber de antemano si haremos una colaboración de muchos años o si solo haremos un concierto. Eso es lo interesante.

A la vez, tienen una manera muy característica de sonar. En verdad, no suenan a ningún género.

Nosotros tenemos nuestra propia forma de tocar, tenemos nuestra propia identidad, y la otra persona también. Por las identidades tan marcadas de cada uno de los proyectos aún puedes escuchar ambas partes. Puedes escuchar a Tom Cora o Getatchew Mekuria y seguimos siendo The Ex. No es que somos una banda de covers de música etiope.

Tienen un gran catálogo y han hecho muchísimas cosas a través de los años. ¿Cómo deciden qué tocar en vivo o qué hacer cuando se disponen a hacer un disco?

No estamos interesados en ser retro. En verdad no tocamos canciones viejas de The Ex, ni siquiera pensamos en eso, no está en nuestro sistema. Siempre vamos a lo nuevo. Estamos en una situación muy buena, tocamos exactamente lo que queremos alrededor del mundo. Podemos tocar en festivales de rock, jazz o world music. Nunca es por dinero o por ser famosos, siempre intentamos hacer lo que queremos hacer y podemos vivir de eso. Somos muy afortunados en ese sentido. Lo principal es que siempre estamos intentando cosas nuevas. Cuando estamos ensayando y sentimos que nos estamos repitiendo, paramos todo y volvemos a empezar. Creo que es más bien algo de nuestra personalidad.

¿Cuál es su fórmula para seguir tocando después de 35 años?

Para nosotros es increíble encontrar a esta gente del jazz, gente que se dedica a improvisar que nunca piensan en un estilo o un género. Mucha gente empieza a tocar de muy jóvenes, lo hacen un rato y luego se buscan un trabajo y ya. Los músicos que conocemos nos han dado a entender que puedes ser un músico toda tu vida si tienes algo que decir.

Todo es mejor cuando tomas tus propias decisiones y haces lo que en verdad quieres, sin tener un manager o una compañía disquera. Va en contra de tu libertad y ha parado a tantas bandas que se frustran o que pelean por dinero o cosas estúpidas. Debes tocar música cuando tienes algo que decir, es posible vivir de eso cuando es así. Nosotros nunca hemos pensado primero en dinero, siempre queremos hacer el mejor disco posible; es un entusiasmo muy primal.

Hoy en día muchos no se atreven a hacer las cosas a menos que tengan patrocinios o que alguien los financie. Muchos seguro piensan “¿hacer una gira en África nosotros mismos? Eso es imposible.”

Depende mucho de la personalidad. Lo de África, nosotros nunca pensamos “vamos a hacer una gira en Etiopía”, fue que conocimos a una persona etíope, un profesor de universidad que nos dijo “deberían ir a tocar porque todo el mundo piensa que Etiopía es solo hambre y miseria, por eso nadie va”. Entonces lo pensamos y nos aventamos a hacerlo. Viene de estas personas que conoces.

Ustedes comenzaron con el punk. ¿Qué lecciones les dejaron esos días, además del Hazlo Tú Mismo?

A finales de los setenta y principios de los ochenta fueron tiempos muy especiales, porque la explosión del punk vino de la mano con el crecimiento de los okupas y había un montón de posibilidades y de libertad. En algún punto hubo 10,000 okupas en Amsterdam organizando cosas, importando cervezas o reconstruyendo bicicletas, lo que fuera; todos hacían lo propio. Formar una banda era muy fácil porque podrías no saber tocar pero el público y la banda eran lo mismo, entonces lo hacías. Después de un tiempo, se volvió un estilo musical no muy interesante, que luego hizo que la escena punk se volviera un tanto conservadora, pero siempre sentimos que podíamos salirnos y hacer lo propio. Todo ese espíritu, el Hazlo Tú Mismo, sigue siendo una parte muy importante de nosotros. En Amsterdam, fuimos muy afortunados.

Chumbawamba fueron unos de sus primeros colaboradores. Fue un vínculo que tuvieron con la escena anarco-punk de Inglaterra…

Sí y éramos bandas muy diferentes. Ellos eran muy independientes y graciosos, muy buenas personas para colaborar. Tuvimos muchas aventuras con ellos en Italia, Alemania…hicimos muchas giras con ellos.

¿Cómo fue ser parte de este movimiento de peace o anarcho punk? Tocaron con muchas bandas que se volvieron leyendas alrededor del mundo.

Crass eran muy serios, nosotros estábamos más interesados en improvisar, pero ellos tenían muchas reglas, siempre les tuvimos un poco de miedo [ríe]. Los visitamos dos veces en su casa y nos hacían muchas preguntas, que si hacías esto o creías en esto. Sentías que te estaban interrogando, a ver que tan políticamente correcto eras [ríe]. Nosotros ya estábamos trabajando con gente de Irak, estábamos interesados en otras cosas. Inglaterra y Holanda eran muy diferentes.

Su música es muy radical y muchas veces dice cosas muy pesadas, pero cuando escuchas a The Ex hay mucho júbilo en lo que hacen. ¿Qué tan conscientes están de este sentimiento?

Es difícil explicarlo. Tiene que ver mucho con nuestras personalidades. Me gusta la música cuando veo que viene de individuos que son muy diferentes de los demás, que son interesantes, graciosos, raros o difíciles de explicar; eso nos emociona mucho. Siempre se me hizo tonto tener una estampa para describir a tu banda. Han Bennink se me hace más punk que muchas bandas que se consideran así, que más bien se me hacen conservadoras.

Thank for your puchase!
You have successfully purchased.