Así son las nuevas armas “soft” de la policía catalana

Después de las balas de goma llegan las pistolas de foam. ¿Cuáles son sus características técnicas? ¿Son menos peligrosas las de viscoelástica? Hablamos con víctimas de este tipo de armas, con los policías que las llevan y con testimonios que las han...

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may. 27 2016, 8:53am

Imagen vía Twitter

Se ha liado, y mucho. Durante tres días consecutivos el barrio de Gracia de Barcelona se ha convertido en una auténtica batalla campal entre Mossos d'Esquadra armados con armas que disparan proyectiles foam y manifestantes sedientos de volver a ocupar un antiguo banco expropiado utilizado desde hace cinco años como centro social.

Los destrozos materiales han sido valorados en 10.000 euros en contenedores quemados y más de 3.000 en otros daños colaterales, según ha comunicado el Ayuntamiento de Barcelona. Los heridos por balas de viscoelástica, la denominación científica del foam, golpes y contusiones ascienden a 67, según este colectivo okupa.

Uno de los debates generados en torno al conflicto, precisamente, es el de las pistolas utilizadas contra los manifestantes. En abril de 2014 se aprobó la retirada de las balas de goma fruto de la presión social ejercida por distintos colectivos (entre ellos Ojo con tu Ojo). Casos como el de Ester Quintana han puesto de manifiesto la desproporción de ciertos protocolos de actuación policial. Justo hoy mismo acabamos de saber que la Audiencia Provincial ha absuelto a los policías acusados de la mutilación del ojo de Ester Quintana. La sentencia alega que no se sabe si fue un proyectil de goma o de foam, como los utilizados en Gracia.

Cuando intentamos contactar con los Mossos d'Esquadra para recibir información acerca de las nuevas armas del cuerpo recibimos la siguiente respuesta vía telefónica: "Desestimamos vuestra propuesta de entrevista. No vamos a ampliar la información. El director general ya habló en su momento sobre dichas armas en el Parlament".

Les preguntábamos por el criterio de utilización de las carga SIR con cabezal de color claro, menos lesivas, frente a las SIR-X, de cabezal negro (que duelen bastante más), por la distancia y el enfoque en el que se lanzaban los proyectiles o las directrices que reciben los cuerpos especiales antes de proceder al disparo.

Toda la gama de proyectiles que pueden disparar las GL06. Imagen vía B&L

Según hemos podido saber, las B&T Launcher GL06 de 40 milímetros de calibre, son menos pesadas que las pistolas de goma, más ergonómicas y más rápidas y efectivas en el tiro. Las pelotas de goma rebotan en el suelo y en cambio las de viscoelástica permiten un tiro más preciso.

La GL06. Imagen vía B&L

La controversia sobre el uso de las pistolas de goma precipitó el cambio a las de viscoelástica. De hecho el departamento a cargo de los Mossos admite haber tenido alguna "disfunción", ante los testimonios que han recogido proyectiles de foam de sus balcones. "Que me lo expliquen: o es que no están preparados o es que no saben lo que hacen" - dice una vecina de la plaza revolución ante los micros de TV3.

No hay excusa que valga. El grado de precisión de esta arma no da margen al error. Antes la policía autonómica catalana disparaba un bolazo de goma al suelo, éste acababa impactando en vete a saber quién, y algunas veces con trágicos desenlaces. Así nos lo cuenta Laia Serra, alguien que sabe de lo que habla, pues fue abogada de Ester Quintana y ha estudiado en profundidad el uso de este tipo de proyectiles.

La sofisticación del foam permite seguir el rastro de un balazo hasta el arma que lo disparó y el que la maneja. Las armas están matriculadas, y Serra recuerda que no todos los agentes saben cómo utilizarlas. Y este proyectil no rebota.

Si tienes la suficiente sangre fría y no corres el riesgo de que te abran la cabeza de un porrazo puedes intentar coger el que te ha dado, si ves que los agentes se han pasado por el forro lo de no generar un daño mayor que el que se pretende evitar. Laia Serra tiene claro que esta arma no puede dispararse contra aglomeraciones al tun tun, sino que está pensada para impactar en individuos concretos.

Lucas Vigoroux no estaba solo cuando un proyectil de foam le arrancó el dedo durante las manifestaciones, como se denunció en Twitter. Asegura que los agentes antidisturbios de los Mossos dispararon contra una aglomeración de gente. Era una bala de cabezal negro, de las más lesivas, que se habría disparado a una distancia de 10 metros, según su testimonio.

Otro despropósito policial: Vigoroux tenía el dedo a la altura del hombro, hecho que demostraría que, contra toda recomendación, se estarían disparando proyectiles a la altura de la cara, algo desaconsejado por las lesiones que esto puede producir. Parece que los agentes no tomaron nota del affaire Quintana.

No es para tomárselo a broma. El historial de lesiones y muertes provocados por armas y proyectiles parecidos, como las Flash Ball de la policía francesa, no es una minucia. Convendría que alguien diera explicaciones, pues, como dicen en la película de El Odio, la policía nos protege, ¿pero quién nos protege de la policía?

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