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Algunas cosas por las que nos dejas muy pero que muy jodidos, Álex Angulo

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Una de las miles de cosas grimosas del periodismo son esos obituarios ya escritos que esperan en el cajón de las redacciones hasta que su protagonista por fin muere. El de Fraga esperó tanto que cuando se publicó estaba amarillo. Los obituarios pre-muerte son grimosos, pero no son jodidos. Lo jodido de verdad es que un gran actor y mejor persona se deje la vida en la carretera un domingo cualquiera.

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Tan jodido y tan absurdo que lo único que te pide el cuerpo es ir al Toni2 a beber al piano y cantar esa canción de Yo también nací en el 53. «Qué te puedo decir que tú no hayas vivido, qué te puedo contar que tú no hayas soñado». Porque Álex Angulo nació en el 53 y ha vivido y soñado cosas que tú y yo hemos siquiera rozado. Estas son sólo algunas de ellas:

Mirindas Asesinas: beber por beber

Debutó encarnando a uno de los etarras de La Fuga de Segovia, de Uribe. Una película basada en un suceso del 75 que cuando se estrenó en el 81 levantó ampollitas. Diez años más tarde coincidió en Todo por la pasta con Álex de la Iglesia, por aquel entonces director artístico. «Con seis pelis a sus espaldas y un par de series de televisión, Angulo no dudó en ponerse a sus órdenes de realizador primerizo en el corto Mirindas Asesinas, interpretando al ya mítico Tubular Killer«, recuerda Kiko Prada de la productora Other Side Films. Su rol era llenarse la panza de refrescos y disparar a cualquier incauto que entrara en el bar. Humor expresionista español.

Disfrutando de la vida en corto

«Álex sabía que tras un pequeño cortometrajista podía haber un gran cineasta, así que entre película y película y entre serie y serie aprovechaba para hacer piezas cortas», afirma Kiko Prada. Lourdes de Segunda Mano, Adiós Toby, adiós o Limoncello son películas de pequeño formato que consiguieron un gran reconocimiento en festivales de todo el mundo y permitieron a sus directores dar el salto al largometraje. Álex era un tipo normal y corriente, que hacia su vida en el barrio de Ciudad Jardín en Bilbao y siempre aceptaba escuchar propuestas, aunque fueran para un peli corta sin presupuesto.

Iousu de Eskorbuto vs. Álex Angulo: la vida en un cámping

Con una simple tienda de campaña y un paquete de pipas, consiguió arrancarle titulares como «España también es mi tierra».

Repetir nunca fue un problema

Uno de los últimos cortometrajes en los que participó fue 3665, de Miguel Á. Refoyo. En esta película se encargaba de la voz en off. «No le llevamos a un estudio de doblaje, fuimos a casa de un amigo que la tenía insonorizada. En aquel momento, podría haber salido corriendo y no hacer el trabajo. Pero lo hizo y, es más, al acabar nos dijo que si queríamos repetir lo haría. Siempre estaba a lo que fuese, dispuesto a leerse guiones y aceptar proyectos aunque fueran pequeños», cuenta Asier Guerricaechebarria, uno de los productores de 3665 y amigo personal del actor.

Bendita Calamidad, la película que no podrá terminar

La última película terminanda de Álex Ángulo es Justi&Cía, una comedia sobre la crisis que está pendiente de fecha de estreno. Y la última película no terminada es Bendita Calamidad, de Gaizka Urrasti, que justo se encontraba rodando en Zaragoza. El responsable de sonido de la película, Sergio López, es uno de los últimos técnicos que han trabajado con él. Como al resto del equipo, la noticia le cogió en el descanso de fin de semana, tras solo una semana de trabajo. «Qué puedo decir… que era absolutamente encantador, profesional y muy buena gente. No creo que nadie haya dicho nunca nada malo sobre él».

Colgado en el Planeta Axturias de Acción Mutante

Con De la Iglesia se hizo famoso en a El Día de la Bestia, haciendo de cura vasco que por sus santos cojones iba a acabar con el Anticristo. Aunque a veces parecía que se había pasado con el ácido, todos nos creímos su Padre Karras castizo. Antes, había formado parte de este título de culto de la ciencia ficción de aquí que es Acción Mutante. «Siempre cuentan de él una anécdota que habla de cómo se tomaba el trabajo. En una de las escenas él estaba colgado y llegó el momento de parar para comer y él le dijo al equipo que mejor que le dejaran allí, que iba a ser menos complicado, que se fueran a comer y que él esperaba colgado. No quería que se perdiera tiempo bajándole», recuerda Asier Guerricaechebarria.

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