Quantcast
Los chamanes del Amazonas evitan que el cielo se derrumbe sobre tu cabeza

Y son masacrados por ello sin que ningún gobierno se haga responsable.

A principios de esta semana saltó la noticia de que, en julio, un grupo de mineros ilegales acabó con todo un pueblo de indígenas yanomami en el Amazonas. Los informes sugieren que esto se hizo con una lluvia de balas y explosivos improvisados arrojados desde helicópteros, antes de aterrizar y ejecutar a todos los sobrevivientes. Sólo tres yanomami sobrevivieron, unos hombres que estaban de cacería cuando ocurrió el ataque, y regresaron para encontrar los cuerpos de sus amigos y familiares en llamas dentro de una fosa, en un intento de los atacantes por ocultar sus huellas.

La remota ubicación del asentamiento, en el sur de Venezuela cerca de la frontera con Brasil, es una de las razones por las que las noticias tardaron tanto en llegar al exterior. Parece ser que la razón principal del ataque es que los mineros querían explotar esas tierras, pero el gobierno venezolano aún no ha reconocido la masacre y la Ministra de los Pueblos Indígenas, Nicia Maldonado, asegura que el comité enviado a la zona no halló pruebas de dicho ataque.

Hace un par de semanas nos pusimos en contacto con Survival International, una organización que trabaja por los derechos de las tribus, para solicitar permiso para publicar las fotos de los chamanes yanomami que Claudia Andújar donó a la organización. Los yanomami de las fotos de Claudia viven en Brasil, no en Venezuela; sin embargo, ofrecen una increíble visión de una cultura en peligro de extinción y (justificadamente) temerosa con los extraños.

Generalmente, los "chamanes" son hombres y mujeres que se especializan en la comunicación con el mundo natural y sus espíritus; personas que han elevado su percepción de lo divino y lo intangible.

"Omama, nuestro creador, nos hizo pensar y hablar con el alma del bosque, el alma de la montaña y el alma de la luna, el sol y las estrellas”, le dijo a Claudia el chamán yanomami, Davi Kopenawa, cuando esta visitó su pueblo.

"Los chamanes tienen muchos roles", dice Claudia. "Son doctores y sacerdotes, lideran los rituales sagrados de su gente, son adivinos del clima, cosmólogos, intérpretes de sueños y tienen conocimientos de botánica. Los chamanes yanomami controlan las tormentas y previenen los vientos. Evitan que el cielo se caiga y usan sus poderes para garantizar el éxito de las cacerías, curan enfermedades y expulsan a los espíritus hostiles. El chamán da órdenes al sol, y enseña a los espíritus a hablar con la luna”.

Esta mañana, Survival International publicó su propia declaración sobre la masacre:

"La negación del gobierno a admitir que ha tenido lugar una matanza no es nada inusual bajo estas circunstancias y debe considerarse con gran cautela. No creemos que el equipo de investigadores haya siquiera llegado al lugar de los hechos. Es normal, bajo estas circunstancias, que pase mucho tiempo antes de que los hechos puedan ser plenamente esclarecidos (si es que se llegan a esclarecer).

"Algunos han sugerido que no ha  habido ninguna masacre y aseguran saber más que los indios que estuvieron ahí. Una vez más, esto no es inusual dadas las circunstancias. Pedimos que todos los mineros ilegales sean retirados del territorio Yanomami, y que los responsables de la matanza sean llevados ante la justicia".

Survival International es una organización que trabaja por los derechos de las tribus en todo el mundo. Si quieres mostrarles tu apoyo, entra aquí.

A veces las personas tienen que dejar en paz a otras personas. Estas son algunas de las razones:

¿Debo o no donar mi dinero a Kony 2012?

La isla del Pacífico en la que el Príncipe Felipe y un soldado estadunidense fallecido son dioses

Foto por Claudia Andujar

Los chamanes yanomami inhalan polvo yakoana, que extraen de la corteza del árbol virola, para entrar en un estado de sueño. El polvo se administra con un tubo largo, tradicionalmente hecho con el tallo hueco de una palmera.
Foto por Claudia Andujar

A través de sueños y trances, los chamanes yanomami trascienden los confines físicos de sus cuerpos y los límites de la conciencia humana para comunicarse con los xapiripë.
Foto por Claudia Andujar

Davi vio a un xapiripë por primera vez cuando era niño, y desde entonces los veía en sus sueños. No fue hasta que llegó a la edad adulta que pidió que lo iniciaran como chaman.
Foto por Claudia Andujar

Los xapiripë han bailado para los chamanes desde el comienzo de los tiempos. Sus cabezas están cubiertas de plumas blancas, y usan cintas negras hechas de cola de chango y plumas de cotinga turquesa en las orejas. Bailan en círculos, sin prisa.
Foto por Claudia Andujar

Foto por Claudia Andujar

Para los yanomami, cada persona tiene una ‘imagen-esencia’, un doble llamado utupë, al que están unidos hasta la muerte.. Un utupë se puede presentar en la imagen de muchas criaturas distintas, incluyendo aves, mamíferos o insectos.
Foto por Claudia Andujar

Los chamanes yanomami también piden la ayuda de los xapiripë para curar enfermedades, y usan distintas plantas medicinales para tratar la fiebre, los dolores estomacales, dolores musculares y otros males. Diagnosticar y detectar enfermedades toma años de
Foto por Claudia Andujar

Al comunicarse con y controlar a los xapiripë, los chamanes yanomami no sólo protegen a su propia comunidad, sino que protegen al resto del mundo también.
Foto por Claudia Andujar

Foto por Claudia Andujar