Si sois de los que Yo Soy La Juani os decepcionó o de los que El Neng os hizo gracia en sus primeras apariciones pero ahora con sólo ver el jeto de Edu Soto os entran ganas de entrar –recortada en mano– en el cuartel general de El Terrat para hacerles sufrir por la sobreexposición del personajillo, estáis de enhorabuena. En serio. Porque ha llegado a las librerías Pascal Brutal (Norma Editorial), de Riad Sattouf, una joya del noveno arte que nos sumerge en el extrarradio de nuestros vecinos galos, un mundillo que, al fin y al cabo, parece que poco se distingue del nuestro.
El protagonista absoluto del cómic es Pascal, un macho alfa, fumeta y mujeriego, que no dudará ni un solo instante en repartir un par de hostias a quién se atreva a mirarle. Además, parece que tiene un don innato para la seducción, pocas mujeres se le resisten. El olor a sobaquillo y el músculo de gimnasio de barrio siempre han tenido su público femenino pero con Pascal, el número de chicas a sus pies se multiplica cada día que pasa. «Que suerte tiene el cabrón», debéis estar pensando. En efecto, es un follador nato, aunque nuestro protagonista alberga un pequeño secreto que atormenta su lado más machorrote: se pone palote con los tíos.
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Con un punto de partida así de interesante empieza el primer tomo de Pascal Brutal. Viñeta tras viñeta, el lector se irá encariñando del personaje que, aunque parezca increíble, tiene un código moral bastante estricto y un corazón de oro. Un torso desnudo de hombre o una foto de un adorable gatito pueden ser motivo más que suficiente para que nuestro über macho saque lo mejor de sí mismo. Imitadores no le faltan, su perilla, sus bambas Torsion y su camiseta imperio son piezas icónicas que demuestran su gran gusto a la hora de vestir. Además, exhibe una gran caballerosidad cuando se cruza con alguno de sus clones, invitándole a hacer un trío para así tener el placer de verse a sí mismo en acción sin necesidad de espejos.
En resumen, quién quiera pasar un buen rato leyendo las aventuras de este entrañable homosexual reprimido que no dude en agenciarse esta gran obra, donde el humor inteligente y el chascarrillo más soez se dan la mano para crear un material más que notable. ¡Arrodillaos todos ante el profeta de la Nueva Virilidad!
Por cierto, imprescindible leerlo en Cercanías Renfe.
XAVI PRAT



