Música

Festival Ajusco: perdieron y yo gané

Fotografía: Musickness

Yo quería ir al festival Ajusco. Las razones eran muchas pero para resumir, me moría de curiosidad de ver qué pedo. Nadie de mis amigos se quería lanzar. Me gasté el total de lo que habría gastado en el boleto en tiempo aire marcándole a todos buscando ride; porque, si bien queda dentro de los confines del DF, sí se sentía que quedaba hasta casa de la verga. Por ahí de las 8:00 PM del sábado por fin conseguí que mi cuate el Bizograma me diera ride porque de todas maneras le iba a dar ride a su compa Ewor. Resuelto. El Bizograma.

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Gracias a la experiencia del festival Ceremonia, ya tenía preparado mi attire de festivales con frio y armado de una anforita llena de Brandy como mi única currencia nos adentramos en la boscosa aventura. Lo primero que me llamó la atención al llegar fue lo pasado de verga que está el Tocho Ajusco. Chingos de pasto y chingos de árboles, lugar buenísimo para echar unos porros y hasta un ajo en compañía de las pocas personas que había. Al llegar, ya estaba tocando A Love Electric, una banda de stoner rock bien verga. Conseguimos una pipa y nos pusimos a hacer un baile rarón para quitarnos el puto frio.

A veces es chido el frio, como que le da un pedo sombrío al asunto. Es chido que haya frío cuando estás bien abrigado y si encima le hechas la anforita de Brandy y el hermoso efecto del humo mezclado con helo cuando te echas el toque, hace que reflexiones sobre las decisiones que ha tomado en la vida para llegar a estár en ese momento. Estaba cagado estar ahí, en un lugar tan recóndito con tantos escenarios y tan poca gente porque hacía parecer que éramos parte de un experimento o como de un festival privado en el que era la fiesta de cumpleaños de todos los presentes.

Seguido de A Love Electric, Alex Otaola tomó el escenario para complacer mi pachequisima presencia. He visto muchas veces al también guitarrista de San Pascualito Rey, sin embargo ésta vez fue diferente; mucho más experimental y momentos se veían tan cargados por la improvisación que hacía de todo el asunto chingadamente poético. Ewor tomó el micrófono en algún momento del set y con una combinación de poesía hablada mezclada con rap, entregaba versos como si fueran cachetadas. Palabras punzantes, versos galopantes y frases como “Tú desnuda entre las cobijas y yo sacando mis demonios” que lograban que el público asistente se sintiera así de “verga qué fuerte”. Ewor logra sumergirte en una marea de palabras y emociones como en un trance hipnotizante.

Acabado el set de Alex Otaola, edijo unas palabras que resumían el festival Ajusco: “Gracias por ser parte de éste experimento, gracias por tener imaginación”.

Este tipo de statements resultan cabrones cuando tienes en cuenta el contexto en el que se desarrollan. Un chingo de gente le tira mierda al festival, un chingo de bandas cancelaron por hueva, frio o por no sé qué y resulta importante que, en medio de una pinche escena emergente, se tenga una mente abierta y sobre todo imaginación para poderse armar de huevos y dejarse enamorar por la propuesta de un festival tan estigmatizado.

Havalina, una banda de Madri, tomó el escenario para de una vez quitarme la idea de los osos polares que en mi paranoía sentía que en cualquier momento nos iban a comer vivos. ¡No mames qué rico es combatir el frio con el movimiento! Armar el slam con unos pelados que nunca haz visto en tu vida y voltear a ver a tu alrededor para darte cuenta de que tú, junto con todos los presentes, están generando energía como si fuera una Genki Dama.

¡No mames lo verga que se siente sentirte parte de algo!

¡No mames lo chingón que es compartir!

¡No mames la conexión entre seres vivos que se puede lograr en esta vida!

Havalina me quitó el frio con sus poderosos coros antémicos y sus guitarras estridentes. Una puta locura, pinche agitación de partículas.

Terminado Havalina se me acercó el Ewor con una botella, me ofreció y me la empiné bien soberbio. Sintiendo los efectos de la sabiduría del Bourbon me paré frente al escenario para ver a Vicente Gayo. Las palabras sobran cuando sientes orgullo por una banda que conoces desde hace mucho tiempo. Pero creo que lo más respetable de Vicente Gayo es que, a pesar de ser una banda medio grande, son una banda que tiene un estricto sentido de ética laboral y responsabilidad con la escena. Ellos fueron una de las bandas más grandes del festival y nada les costaba cancelar. Sin embargo fueron ahí, se aguantaron sus horas de frio y se rompieron la madre en el escenario con el público como testigo.

Fotografía: Musickness

Vicente Gayo es una banda que no me tocará decir a mí el potencial que tiene, pero sí está compuesta por las personas más reales y honestas que hay en la escena. Vicente Gayo es una verga parada de millones de kilometros de altura. Es una verga parada más grande que la Torre Mayor.

Acabados estos, los Mood Fu se subieron al escenario y, a pesar de mi lamentable estado, me invitaron a subirme a bailar con ellos. Estar en un escenario completamente borracho es un puto reto; tu cuerpo es más susceptible a vibraciones y tus piernas no te reaccionan también. Es así que como de acto inagural del set de Mood Fu me caí bien cabrón. Supermadrazote, pero la vibra estaba tan relajada que nadie me corrió de ahí y solo me ayudaron a levantarme. Mood Fu es la banda de hip-hop/funk/soul más pinche divertida del mundo. Cuando los conocí me parecieron de otro planeta, sus pinches looks son lo más dorado que haya visto en la ciudad de México y los vatos son tan normales y buen pedo que los podrían llevar a dar conciertos por todo el mundo solo para alegrar a la gente. El mundo sería un lugar mejor si Mood Fu reemplazara a U2.

Mientras “bailaba” y me daba de tropiezos sobre esa tarima tambaleante, sentía los efectos del sudor alcohólico y sintiendo como los últimos vestigios de coherencia abandonaban mi cuerpo tuve una jodida epifanía. ¿Qué mejor lugar para estar que ahí? ¿Con qué mejor compañia que la que te quiere ahí? ¿Po rqué chingados todos los conciertos se sienten de la verga? ¿Por qué vergas pagar un chingo de varo para ir a festivales piteros con bandas famosas cuando lo único que quieres hacer es divertirte y no andar mamando?

El Festival Ajusco es a muchos niveles un anti-festival. No hay que caminar un chingo, o pagar un chinguero de varo, o sentirte intimidado por toda la estructura de logística que manejan todos esos festivales gigantes y piteros. Piteros porque no tienen ni un gramo corazón, porque nos hacen creer que nos hacen un favor al hacerlo y piteros porque uno no se acaba de sentir agusto entre tanta chingadera pretenciosa. El Festival Ajusco es el mejor festival de México porque puedes hacer lo que chingados quieras. A la verga toda esa bola de pendejos parásitos condechi que le tiran mierda. A la verga toda esa bandita doble-cara que dice que apoya la escena y nomás anda mamando pa que le regalen boletos de James Blake. A la verga toda esa bola de putos renacuajos malcojidos de ojos saltones que componen la industria musical en México.

El Festival Ajusco pudo perder un chingo de varo, pero yo me la pasé cabrón, de putamadre y creo que a fin de cuentas esos todo lo que chingados importa.

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