En imágenes: enfrentamientos en el desfile del Día de Jerusalén

Cada año, cientos de judíos israelíes —principalmente los defensores del movimiento colonizador— desfilan por las calles de la Ciudad Antigua de Jerusalén para celebrar la anexión de Jerusalén Este tras la Guerra de los Seis Días, en 1967.

Cada año, palestinos de Jerusalén Este acuden para manifestarse contra el desfile del Día de Jerusalén, que consideran un homenaje a la ocupación y expropiación de su tierra.

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Entre 1949 y 1967, Jerusalén fue dividida entre israelíes y jordanos por la línea de cesación del fuego de la primera guerra árabe-israelí, popularmente conocida como “línea verde”.

Después de la guerra de 1967, Israel tomó el control de Jerusalén Este y se lo anexionó, lo que generó una situación en la que los palestinos de la ciudad tenían la condición de apátridas con residencia permanente en Israel.

Desde entonces, 190.000 colonos judíos se han establecido en Jerusalén Este con la ayuda de la protección y el apoyo financiero del gobierno israelí. Por su parte, los residentes palestinos sufren todo tipo de carencias, demoliciones de viviendas de dudosa justificación y denegaciones de permisos de construcción por parte de las autoridades israelís, empeñadas en dificultarles la supervivencia en la ciudad.

Cerca del 75 por ciento de los habitantes de Jerusalén Este viven por debajo del umbral de la pobreza.

Para muchos palestinos, el Día de Jerusalén significa un ensalzamiento no solo de la anexión de Jerusalén Este, sino también de la ocupación israelí de la Ribera Occidental y de Gaza, ambas resultado del conflicto de 1967.

El pueblo israelí, especialmente el sector más conservador y religioso que celebra este día, lo considera una conmemoración de la expansión de la soberanía judía en la región durante el siglo pasado.

El Día de Jerusalén 2014 reunió a decenas de miles de judíos, que marcharon por las calles de la Ciudad Antigua, cerradas durante esos días a los residentes palestinos. Se produjeron escaramuzas en los alrededores de la Puerta de Damasco, lugar por el que los participantes del desfile accedían a la Ciudad Antigua. Las refriegas se saldaron con nueve palestinos arrestados.

Yishai Fleisher vive en un asentamiento cerca del Monte de los Olivos, en el barrio palestino de Ras al-Amud. Es locutor de radio, columnista para el Jerusalem Post y fundador de una organización sionista para fomentar la aliyá (la inmigración a Israel) de los judíos americanos.

“Soy un guerrero narrativo. Soy un combatiente en el que la gente piensa”, se describe.

Fleisher considera que la completa anexión de Palestina —la Ribera Occidental y la franja de Gaza— constituye el paso último del movimiento colonizador.

“El objetivo de los colonos es la normalización, que en lugar de colonos, se nos llame normalizadores”, afirma.

 “Lo único que quieren con esta celebración es… restregárnoslo por la cara, como diciendo, lo hemos hecho, lo hemos conseguido, hemos tomado Jerusalén”, aduce Anwar Mune, palestino residente en la Ciudad Antigua, en Jerusalén. “Es un mensaje para el mundo entero de que, guste o no, lo hemos conseguido, lo hemos tomado y no hay nada que podamos hacer al respecto”.

Mune regente una tienda familiar de piedras preciosas y joyería.

La policía fronteriza de Israel, la Magav, montaron barricadas en Jerusalén Este, en las zonas aledañas a la Puerta de Damasco, a fin de restringir el acceso de palestinos a la Ciudad Antigua. Con esto, las autoridades pretendían evitar manifestaciones del pueblo palestino en protesta por las celebraciones del Día de Jerusalén.

Asimismo, se establecieron puntos de control en la Ciudad Antigua para reforzar todavía más el control de la actividad de los palestinos en el transcurso del día.

Por la tarde, los judíos israelís marchaban por las zonas palestinas de la Ciudad Antigua, cantando y ondeando banderas para celebrar la fecha.

Al menos nueve palestinos fueron arrestados a lo largo del día en sucesivos enfrentamientos con la policía.

Un agente de la Magav tira del brazo de un niño palestino en la Puerta de Damasco, a la entrada de la Ciudad Antigua. Finalmente, las autoridades israelíes despejaron la zona de la presencia de palestinos para que los israelíes judíos pudieran continuar con sus celebraciones sin interrupciones.

Agentes de la policía de fronteras echan de malas maneras a una mujer palestina de la plaza de la Puerta de Damasco.

La policía disolvía a la fuerza las concentraciones de manifestantes contra el Día de Jerusalén antes de que se formaran grupos de considerable tamaño.

Agentes de la Magav fuertemente armados vigilan la Puerta de Damasco después de haber expulsado a la mayoría de los palestinos que allí se encontraban.

Estudiantes judíos de una yeshivá ondean la bandera de una escuela sionista religiosa-nacionalista de los Altos del Golán mientras marchan hacia la Puerta de Damasco durante la celebración del Día de Jerusalén.

Judíos israelíes reunidos en la plaza de la Puerta de Damasco después de que hubieran desalojado a los manifestantes palestinos para la celebración del Día de Jerusalén. Se mantuvo a la mayoría de palestinos alejados de la zona hasta bastante avanzada la tarde.

Durante horas, los estudiantes de las yeshivot ondearon banderas, bailaron en círculos y entonaron canciones en la Puerta de Damasco.

Policías antidisturbios israelís se preparan para lanzar granadas de concusión a los manifestantes en Jerusalén Este, cerca de la Puerta de Damasco.

A lo largo del día, se produjeron enfrentamientos entre jóvenes palestinos y la policía, que se saldaron con muchos manifestantes heridos y arrestados.

Un paramédico palestino traslada a un manifestante herido a un lugar seguro junto a las murallas de la Ciudad Antigua, en Jerusalén Este.

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