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Nos han pedido que en la oficina de Madrid hagamos una réplica a los argumentos de un compañero de Barcelona al que le gustaría ser español. Por algo tenemos más amigos en Cataluña que en el resto de comunidades juntas (a las que los catalanes llaman España). Cosas muy admirables: se creen europeos, van en bicicleta y sobreviven a una humedad del 99%. Cosas que sólo ellos tienen: Port Aventura, masías en L’Empordà, Epi y Villacampa y el tronco ese al que le zurran para que cague regalos. Pero estos no son los únicos motivos por los que queremos ser catalanes. Vamos allá.
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– Me gustaría ser catalán y creer que comer cebollas largas con babero no es ridículo.
– Me gustaría ser catalán y estudiar en una de esas escuelas modernas en las que no hay exámenes y las clases las dan en un bosque.
– Me gustaría ser catalán y usar prendas de lino y gafas con monturas de colores.
– Me gustaría ser catalán y hacer películas de chicas lánguidas muy intensas o de matrimonios lánguidos muy intensos.
– Me gustaría ser catalán para planificar con meses de antelación mis citas, jamás mezclar amigos y no estar en la calle más tarde de las 20h.
– Me gustaría ser catalán y hablar catalán delante de quienes desconocen el idioma.
– Me gustaría ser catalán para confundir la “b” con la “v”, decir “vengo” en vez de “voy” y poner siempre un artículo delante de los nombres propios.
– Me gustaría ser catalán para hacer el anuncio de ‘Qatar Airways y FC Barcelona. Un equipo que une al mundo’ pero no querer unirme ni a Huesca.
– Me gustaría ser catalán para no pagar una ronda de nada y sacar la calculadora en las cenas con amigos.
– Me gustaría ser catalán y creer que el presidente del Gobierno no es mi presidente.
– Me gustaría ser catalán y negar que me voy de putas pero sí admitir que me hago pajas pensando en Rosa Tous.
– Me gustaría ser catalán y compararme todo el rato con Madrid mientras la gente de Madrid me ignora.
– Me gustaría ser catalán y vivir rodeado de argentinos que se follan a mi novia, madre y hermana.
– Me gustaría ser catalán para tratar a los charnegos como ciudadanos de segunda y aplaudir a los erasmus suecos que vomitan en mi portal.
– Me gustaría ser catalán para tener buen rollito y llevar riñonera de tela mientras bailo canciones de Macaco.
– Me gustaría ser catalán para vivir en un loft de lujo en el Born fingiendo que no tengo miedo a mis vecinos inmigrantes.
– Me gustaría ser catalán y creer que Albert Boadella no es catalán.
¡Listo! Espero poder ser catalán algún día o como mínimo asustarme cuando me pongan cacahuetes con la caña y al ver la bandera de la plaza de Colón.



