La música puede ser un desahogo creativo para muchas personas, pero a veces desestimamos lo crítico que puede ser para algunos artistas el expresar sus emociones internas. Ese es el caso de Riley Smithson, un productor que se presenta como Shrimpnose. Smithson, quien ha sufrido de tartamudeo la mayoría de su vida, comenzó a tocar instrumentos desde niño. Su hobby musical eventualmente se convirtió en un medio necesario para comunicarse mientras su habilidad para hablar iba dificultándose cada vez más con sus amigos, familia y compañeros. Ahora, Smithson hace música de tiempo completo.
Aquí, Smithson comparte su experiencia de crecer con problemas de tartamudeo, como esto cambió su percepción de hacer música y porqué el aprender cómo hacer música le ayudó a conectar con otras personas.
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Crecer ha sido realmente confuso para mi. Siempre acosado por mi tartamudeo por bullies en el autobús escolar y en el parque. Algo a lo que ya estaba acostumbrado. Tratar de participar en clase era siempre una experiencia aterradora. Hasta este día, cuando me pongo en «situaciones públicas» teniendo que explicar cualquier cosa, me congelo. Se siente como estar congelado en el tiempo con carbón ardiente quemando en el cuello.
Niños, maestros y padres se burlaban de mí. No necesariamente a propósito, pero pensaban que estaban siendo graciosos de alguna manera , como si mi impedimento fuera un chiste.
Esto me hizo sentir totalmente ajeno ––por lo que nunca pude tener conversaciones legítimas con personas sin que mi manera de hablar los distrajera, ya sea por ignorancia, malicia o ambas.
Estuve solo mucho tiempo durante mi desarrollo. Mis padres viajaban mucho pues eran músicos, así que tan rápido como me dejaban en casa, me pasaba el tiempo solo aprendiendo percusiones y piano. Mi papá me compró una batería cuando tenía 5 años.
En la secundaria, toqué en algunas bandas con algunos chicos de la escuela, pero pasaba la mayoría del tiempo afilando mis habilidades con la batería. Un amigo tenía el Garageband en la computadora de su mamá y me fascinó la idea de que pudieras hacer música simplemente con una laptop. Después de jugar un tiempo con Garageband y Logic, llegó Ableton.
Después de que me gradué de la prepa, mi depresión empeoró. El año pasado, me inscribí a la Universidad de Minnesota sin entender muy bien hacia donde me dirigía. Sentía que mi tartamudeo me impedía participar en clase y limitaba mis posibilidades de trabajar. Estaba bastante quebrado durante ese tiempo. Por un par de meses, no comía la mitad de la semana porque no podía pagarla. No dormía mucho y cuando lo hacía, era solo por un par de horas. Lo único que quería hacer era estar en el estudio trabajando en mi música todo el tiempo.
La música se transformó en un desahogo más allá de un hobby. Entre más trabajaba en mi música, lo más que sentía que era lo único que yo debería estar haciendo. La música trae consigo un nivel de plenitud que no alcanzo con nada más –gente, drogas, alcohol, etc. Me hace sentir completo y sano. Hago música porque salvó mi vida; no para alguien más que no sea yo mismo.
Después de medio año de tratar de mantener mis notas altas, todos mis sentimientos de soledad y depresión se acumularon y alcanzaron el momento donde tuve que tomar una decisión: podría continuar en la universidad, donde irónicamente estaba estudiando Terapia del Habla, o podría irme por la música, lo que era literalmente lo único en la vida que me traía algo de felicidad.
Decidí dejar la escuela y seguir mis sueños en la música.
Antes de empezar cualquier canción, yo ya sabía cómo quería que sonara. Trataba de mantenerlo tan abierto y libre y sencillo como fuera posible, como una improvisación de jazz. Me encanta samplearme a mi mismo mientras toco instrumentos y luego hacer mierda esos sonidos para crear algo nuevo. Los juguetes de niños son increíbles para esto. Casi siempre necesito escuchar algo como 50 veces antes de saber qué quiero hacer con ello.
La mayoría de las personas ven el habla como una función vital necesaria. Yo vi el hacer música como una función vital necesaria. Ya que no puedo hablar como la mayoría de las personas, reemplacé mi necesidad de hablar con la música. Hacer canciones con mis amigos llena mi necesidad de conectar con otras personas. Se siente como una conversación cuando estamos trabajando en una rola, aunque no se diga ni una palabra. «Darkness» con Nazeem y Jaylap se hizo en el estudio, con cada uno de nosotros concentrándose en nuestra parte en silencio. Se sintió como si estuviéramos todos en la misma frecuencia sin tener que traducir mis pensamientos a palabras.
Aún me siento aislado la mayoría del tiempo. La música lo hace mucho más fácil. Tener una comunidad donde la «conversación» no es verbal me hace sentir que me puedo comunicar de una manera sana.