Todos alguna vez en nuestra vida nos hemos comido quince pastillas de Valium para después ir a robar algo de la manera más inocente. Desgraciadamente para nuestro amigo Tommy Gill, de Portsmouth, Inglaterra, esta experiencia prácticamente lo lleva a la oscuridad de una celda, básicamente, por pepino. Ya que Tommy, después de refinarse las pastilllas, se quedó dormido en una habitación de la casa que había robado, en la de los niños específicamente. Estaba tan jetón que los policías no lo podían despertar, lo encontraron acostado al lado de «su nuevo X-Box» mientras soñaba que probaba todos ý cada uno de los juegos que llevaba en su mochila. Aunque Tom pidió disculpas fue penetrado a profundidad por el sistema y no cumple hoy condena gracias a que en Vice nos dimos cuenta a tiempo, juntamos esfuerzos y pedimos a Vice Londres que fuera a pagar la multa. Hoy Tommy se encuentra sano y salvo en su hogar, le regalamos un poco de perico para cuando realice su próximo «golpe». Aún no tiene su X-Box.




