Los fascistas olvidados de la moda

Hará alrededor de una década, al editor de la revista británica GQ le dieron la patada por incluir a los nazis en su lista de gente mejor vestida del siglo XX, pero la influencia nazi en la moda está ahí para quien la quiera ver. Aún menos atención se le ha prestado a los fascistas italianos de Benito Mussolini, hasta ahora: Mario Lupano y Alessandra Vaccari han editado Fashion at The Time of Fascism, la primera historia visual de la moda italiana. Un libro tremendo. Hablamos con Mario acerca de aquellos hijoputas fachas bien vestidos.

Vice: Para la mayoría de la gente, fascismo es igual a camisas negras y uniformes.
Mario Lupano: Correcto. Nuestro libro no trata de los fascistas y sus uniformes sino de la moda en los 20 años que los italianos vivieron bajo el fascismo. Lo que resulta interesante es que el fascismo, el modernismo y la moda se influyeron mutuamente. Queríamos tratar la uniformidad como una estética y de cómo el orden, la racionalidad y el control técnico se hicieron tan importantes. Hay mucho totalitarismo en el mundo de la moda: los grandes sueños y ambiciones, la sensación de nuevos comienzos, los intentos de definir una época.

Los fascistas italianos parecían estar obsesionados con el cuerpo.
Estaban obsesionados con las proporciones de los cuerpos. La introducción de tallas estándar, el auge de la cirugía plástica y la práctica del ejercicio físico y la toma de conciencia de la imagen del propio cuerpo; todo eso formaba parte de una meta consistente en moldear el cuerpo y construir la nueva humanidad con la que los fascistas soñaban.

Las mujeres italianas cobraron gran importancia durante el fascismo.
El régimen impulsó la Massaie Rurali, mostrando mujeres vistiendo trajes regionales y ropas de estilo campestre y bucólico.

Gran parte de la moda que aparece en el libro recuerda la moderna ropa casual. ¿Acaso se inventó durante la etapa fascista italiana?

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En realidad no, pero tanto el gobierno fascista como la fiebre modernista apoyaron el deporte y la ropa deportiva. El modernismo acogió la creciente codificación de la ropa técnica, como los cubretodos de trabajo y los trajes para jugar al tenis y el golf y montar a caballo. También los fascistas la tenían en gran aprecio.

¿Dictaba el gobierno lo que los diseñadores podían diseñar y lo que no?
Sí, por completo. Especialmente durante la segunda mitad de los años 30, cuando el Ente Nazionale Della Moda intentó aislar el país de la haute couture francesa. El nacionalismo y una creencia ideológica en la autosuficiencia nacional se mezclaron con la propaganda. En 1936, el Commentario Dizionario Italiano Della Moda de Cesare Meano formaba parte de un proyecto más amplio del gobierno cuyo objetivo era italianizar las palabras extranjeras. Famosos iconos de la moda de la época –Biki, René Gruau y John Guida- fueron rebautizados como Bichi, Renato y Gion.

¿Había firmas disidentes?
La diseñadora italiana Elsa Schiaparelli es quizá la más conocida. Vivía en París y declinó las invitaciones de Mussolini cuando regresó a Roma. Algunas revistas de moda italianas sólo se atrevían a prublicar su trabajo de forma anónima.

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