En los años cuarenta, el artista Will Eisner estaba experimentando con las formas visuales de un arte secuencial en su historieta, The Spirit; jugando con las convenciones y yendo más allá de los recuadros estáticos, con personajes y sonidos se desbordaban sobre la página.
Setenta años después el director Edson Oda creó una historieta con stop-motion que usa la estructura de paneles como un trampolín para la experimentación. En lugar de un arreglo con nueve cuadros, la historia se cuenta a través de recortes superpuestos para avanzar la narrativa. Es una idea ingeniosa que permite a Oda jugar con el formato, e incorporar nuevas ideas como sumergir el papel en un líquido rojo para mostrar la sangre, o incluso bañarlo con gasolina y prenderle fuego para hacerlo más dramático.
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El corto anterior, llamado Malaria, sigue la historia de un asesino a sueldo contratado para acabar con la Muerte en persona. Lo que podría haber sido una historieta estándar, se convierte en algo con mayor dinamismo que combina varias técnicas, entre ellas el origami, kirigami, ilustración nankin, historietas y cine Western.
Más abajo puedes ver una versión anterior de esa mescolanza de estilos y técnicas en otra obra de Oda,The Writer.
[via io9]
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