VETERANO’S FEST

El pasado 20 de agosto se llevó a cabo, como cada año en las inmediaciones del Palacio de los Deportes, un carnaval maratónico que convoca a cientos de cuadrillas de la tercera edad  en el Palacio de los Deportes.

Otrora conocido como: «Una cana al aire», hoy sólo llamado; «Bailar es Recordar», este baile muiltitudinario es organizado por el INAPAM (Instituto Nacional para la Adultos Mayores) con ayuda de una de mis estaciones favoritas en todo el mundo, el Fonógrafo 1150 am

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Decidí ir a darme una vuelta para ver con mis propios ojos los reventones a los que terminaré yendo en unos años si el calentamiento global me presta vida.

Como en cualquier otro festival de música, «Bailar es recordar» maneja varios escenarios además del domo principal, tres espacios en donde orquestas como la de Lupe López, la de Sebastián Cedillo, la Orquesta de la Tercera Edad, y grupos de la talla la de  Pepe Arévalo y su Mulatos, La Sonora Santanera, Los Teen Tops y Los Locos del Ritmo hacen bailar a la veterana multitud llevándolos al absoluto desenfreno.

Una de las cosas que más destacan en los conciertos masivos es la ropa, y «Bailar para recordar» no se queda atrás. La gente mayor sí se saben vestir y no mamadas. Esta pareja tenía mejor condición física que cualquiera de tus amigos.

«Entonces eran otros tiempos, eran otros tomates» me explicó con
nostalgia este señor antes de invitarme una una copita a media pista.

Conforme llegaba la noche el baile fue siendo cada vez más prendido, podríamos decir incluso que la gente bailó como si no hubiera un mañana, sin tachas, ni perico, ni aceite ni nada; nada más con alegría de vivir, canas y alguno que otro ron con coca-cola en vaso desechable. Creo que vi a un señor fumando un gallito, pero después se puso a bailar y me dio pena pedirle.

A medio evento el hambre hizo su aparición, pero más sabe el diablo por viejo que por diablo, así que había picnics localizados estrategicamente en medio de la pista, muchos tomaban un descanso para beber, comer y, si era el caso, tomar sus medicinas.

Después de aceptar un par de emparedados y tomarnos otro par de copitas más, nos fuimos. Todo el último rato estuve bailando con esta señora, bailaba increíble y era un amor, creo que nos gustamos, pero preferí marcharme, no quise preguntarle ni su nombre ni su teléfono.

Un saludo a todos los adultos mayores, y a los menores, y a los niños y  a los jóvenes también, un saludo a mi novia y al Ave Fénix, es más un saludo a todos. Que viva el baile.

Texto, por David Somellera.
Fotos, por Abelardo Martín.

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