BULLETSTORM
Compañía: People Can Fly, Epic Games, EA
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Plataforma: PlayStation 3, Xbox 360, PC
En una entrada reciente de su blog, Alberto Olmos pone a Hemingway, García Márquez y Vargas Llosa frente a Samuel Beckett, Thomas Bernhard y Fernando Vallejo para ilustrar la diferencia entre narradores y prosistas; trasladando la cuestión, dentro de lo posible, al mundo del videojuego, resulta interesante enfrentar BioShock o Uncharted a Bayonetta o este Bulletstorm del que hablamos ahora para ayudarnos a explicar la diferencia entre «juegos de historia» y «juegos de jugar», por usar una terminología que quite hierro al asunto. People Can Fly, creadores de Bulletstorm, lo tenían muy claro: querían hacer un juego de tiros que fuera divertido; devolver a los disparos el protagonismo en un género, los first person shooters, últimamente demasiado recargado de historias vulgares y tontorronas. El sistema que se han sacado de la manga es fenomenal: una mecánica de juego brutalmente bien montada que bebe tanto de (casi) clásicos contemporáneos como Vanquish como de la filosofía del shooter de máquina recreativa de toda la vida. El quid de esta mecánica son los Skillshots: distintas formas de matar a nuestros enemigos que nos recompensarán con puntuaciones más altas cuanto más imaginativa sea la muerte: así, tumbar a un enemigo a tiros son 10 puntos, pero si le volamos la cabeza la cosa sube a 25, y puede llegar hasta 100 si lo ensartamos en un cactus; puede ser incluso más si le disparamos en la entrepierna y luego le arrancamos la cabeza de una patada. En este plan. La imaginación y el fabuloso sentido del humor de Bulletstorm, unido a lo bien explotado de su planteamiento (en especial en el modo flashback), lo convierten en una muestra de superioridad de la mecánica sobre la narrativa que ningún jugador debería dejar pasar.
MARVEL VS. CAPCOM 3
Compañía: Capcom
Plataforma: PlayStation 3, Xbox 360
Los videojuegos y los cómics tienen mucho en común: en ambos medios los usuarios somos tan zopencos que podemos sentir emociones relativamente complejas con argumentos y artimañas narrativas dignas de redacción escolar, y en ambos se permiten cosas tan mongolas como los crossovers sin demasiado problema. Capcom son maestros en el pueril arte del crossover: este Marvel vs. Capcom 3 demuestra que, sin despeinarse, la compañía japonesa puede sacarse de la manga un juego de lucha con la misma cantidad de avance y fan service, pilares esenciales del crossover en videojuegueril. El sistema de combate simplificado de Marvel vs. Capcom 3 (que deja de lado las refinadas combinaciones de Street Fighter IV y opta por tres únicos botones, sin distinción de patada y puñetazo) tiene sus pros y sus contras. Por un lado, permite combates espectaculares, ágiles y emocionantes incluso si no se sabe jugar demasiado bien. Pero por otro resulta molesto que el ataque más poderoso del juego, aquel que combina los tres personajes de nuestro equipo, esté al alcance de todos con sólo pulsar un botón: de algún modo, el reto de mejorar como jugador se pierde y seguir machacando el juego pierde gracia. Otro añadido, el X Factor (que se activa pulsando todos los botones y nos da mayor fuerza y resistencia a los golpes), puede ser más motivo de desventaja que nivelador del combate, como pretende, si uno no mide bien el timing de su uso. La gran ventaja de Marvel vs. Capcom 3 es que no pretende ser un juego de lucha para competiciones profesionales, como sí es Street Fighter IV, sino carnaza para fans. Y, como tal, alcanza con sobresaliente la categoría de sueño húmedo de cualquier aficionado a Marvel o Capcom.
FIGHT NIGHT CHAMPION
Compañía: EA
Plataforma: PlayStation 3, Xbox 360
La edad de oro de los juegos deportivos parece estar ocurriendo ahora mismo: el año pasado FIFA se superó a sí mismo y NBA 2K11 dejó el listón tan alto que su competidor, el NBA Elite 11 de EA, decidió retirarse antes de tiempo y ni siquiera llegó a salir. Precisamente EA llega ahora con Fight Night Champion para sorprender a propios y extraños con el juego de boxeo más robusto jamás parido; y lo de propios y extraños, en este caso, no es sólo una forma de hablar. Los que ya lleven el boxeo en las venas disfrutarán como enanos del modo Le gacy, en el que entrenamos a nuestro púgil desde los 18 años hasta el estrellato, y se sorprenderán con un modo Historia que tiene mejores personajes que muchos juegos basados en la narración; los que no sientan tanta pasión por este denostado deporte, notarán cómo empiezan a amarlo a medida que acompañan a Andre Bishop, prota de la historia, en su drama de traición y superación. Que un juego deportivo tenga historia es una rareza, pero que además esté integrado en el juego de una forma tan, ehem, orgánica, y sea tan útil para aprender tanto los rudimentos del deporte como las mecánicas más avanzadas de la jugabilidad, es todo un logro: cuando hayamos terminado la historia, seremos jugadores con un nivel razonable y podremos entrar a combatir con amigos, auténtico modo estrella del juego. Desde Super Street Fighter II en SNES no recuerdo unos combates a dobles tan vivos. Y si uno se lía con apuestas y chupitos de por medio el asunto se pone muy serio, comprobado. Difícil, muy difícil, lo tienen el resto para hacer un mejor juego deportivo este año.
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