ENTREVISTAS DE ELLIS JONES

Una de las mejores cosas que le hayan sucedido a internet fue la creación de Napster 1.0. No era un simple servicio de intercambio de archivos inventado para que los universita-rios se apropiaran de canciones de Snoop Dogg. Era, más bien, un gigantesco bazar en el que todo el mundo tenía acceso a prácticamente cualquier estilo musical jamás creado. A los pocos meses de su lanzamiento en verano de 1999, millones de personas descargaban a través de Napster raros artefactos imposibles de encontrar en otra parte. Incluso los etnomusicólogos lo utilizaban para localizar grabaciones largo tiempo perdidas. Para fans de la música y buscadores de rarezas, Napster era la puerta de acceso a las canciones publicadas en su día por sellos como Folkways y Melodiya. Y no sólo era accesible, también era rápido como las balas.
Evidentemente, los ejecutivos de las compañías discográficas y los artistas populares, temerosos de quedarse con los bolsillos vacíos, vieron Napster como el más grande de los demonios; en base a ese miedo no tardaron en actuar, lo cual se convirtió a la postre en el catalizador de la desaparición del servicio.
Antes de su caída, no obstante, hubo personas que encararon el tema de Napster desde una posición intermedia: pese a estar de acuerdo en que fomentaba la piratería, aprovecharon la coyuntura para abrir un debate sobre el futuro de la industria musical y las nuevas tecnologías, y lo que todo ello en conjunto significaba para nuestra generación. Diez años después, despejado hace largo tiempo los humos del incendio, nos citamos con dos de aquellos instigadores: John Fix, inventor de los famosos “huevos de cuco” de Napster, y Tyler Stewart, el batería de, ehem, Barenaked Ladies.
Vice: Hace diez años, tú y tu hermano Michael dejabais en Napster huevos de cuco, temas sin sentido con el mismo título que canciones populares, que los incautos descargaban creyendo que eran las auténticas. La notoriedad fue tanta que incluso salisteis en la cadena CNN y el New York Times. Puesto que ninguno de los dos era artista, ¿por qué asumir la responsabilidad de sabotear Napster?
John Fix: Cuando apareció Napster no tardé en descargar el programa, pero mi hermano no se mostró ni mucho menos tan entusiasta. Su esposa, Stephanie, intentaba ganarse la vida con su música. Napster les inquietó, les preocupaba que a los artistas no se les pagara por la distribución de sus canciones. Ella pensaba, “Eh, ¿se está viniendo abajo la industria de la música justo ahora que empezaba a abrirme camino?”
¿Opinabas lo mismo que ellos? ¿Que Napster no era una herramienta de intercambio sino de piratería a nivel mundial?
Yo tenía opiniones encontradas. Por un lado estaba de acuerdo en que debía haber alguna manera de compensar a los artistas, pero la tecnología estaba avanzando tan rápido que comprendí que no había más remedio que intentar moverse al ritmo de los tiempos.
Una de la pegas que le veía a Napster era que podías encontrar ocho versiones diferentes de la misma canción, de calidad variable y por lo general baja. ¡Algunas ni siquiera eran la correcta! La gente se bajaba tantos archivos que ni siquiera dedicaban tiempo a escucharlos. Se me ocurrió que esa podía ser una forma de usar Napster para dar a conocer la música de Stephanie. Cogeríamos una de sus canciones y la retitularíamos como algo que tuviese gran atractivo para los usuarios de Napster. Por ejemplo, “American Skin (41 Shots)”, de Bruce Springsteen.
Pero en vuestra web lo calificabais de “hacktivismo”. ¿Suponía un atractivo añadido el estar saboteando un programa popular?
Sin duda. Yo fui al MIT (Massachusetts Institute of Technology) un par de años, tenía cierto historial al respecto. Y en términos de hacking resultaba bastante sencillo. Era una broma, algo inofensivo, no era como si estuviéramos robando números de tarjetas de crédito.

Videos by VICE
La web apunta de forma explícita que vuestra intención no era ayudar a la industria musical.
Creando los huevos de cuco, inadvertidamente le echasteis un cable a las discográficas. Bastante irónico.
Echando la vista atrás, ¿cómo te sientes ahora respecto a todo aquello?
Vice

Tyler Stewart: ¿De verdad?
Al igual que algunos artistas. El más recordado es, sin duda, Lars Ulrich, de Metallica, por sus rabietas y juicios contra Napster. Pronto le siguieron Dr. Dre y otros. Vosotros, por el contrario, no estabais contribuyendo a la aniquilación de Napster, ¿no?
iTunes es un buen ejemplo de cómo están empezando a darse cuenta de por dónde van los tiros. Cuando Reprise vino con la idea de las descargas troyanas, ¿os dieron al menos la oportunidad de hacerlas a vuestra manera?
¿No os preocupaba mosquear a los fans? ¿O quizá fue esa la razón de que vuestro enfoque fuera suave y humorístico?
De poder cambiar las cosas, ¿afrontaríais ahora aquella situación de otra manera?
Demasiado asustados para aceptarlo.
Napster fue el “Jódete” de esta generación al negocio discográfico.