Lo del culto a Obama ya pasa de castaño oscuro, y no es una broma racial, por Dios, tranquilos. Supongo que los norteamericanos deben odiar profundamente ese cinismo típicamente europeo (si es que un tío de L’Hospitalet puede tener algo que ver con lo «típicamente europeo») que juzga siempre desde cierta superioridad moral a los norteamericanos y que, por supuesto, hace meses que se burla de esa «corriente de ilusión y positivismo que está regenerando el alma de los Estados Unidos», etc, etc. No va por ahí la cosa.
La Obamamanía es una exageración, se mire como se mire, y también hace estragos en Europa. Eso sí, la inevitable mutación del fenómeno, la Obamaxploitation, parece no tener límites y promete grandes momentos de diversión. Que yo sepa, Obama YA GANÓ las elecciones. Sólo faltan unas horas para que tome posesión y Bono, que hasta hace poco chupaba cámara al lado de George Bush, ya se ha hecho la foto con él (curiosamente U2 actuaron para Obama un par de días antes de lanzar una canción de adelanto de su presumible nuevo truño, fíjate tú qué casualidad). Todo en orden. No sé, en un mundo sensato todos deberían descansar un poco y dejarse de clips musicales, videojuegos cutres y animaciones sin maldita la gracia y esperar a ver qué hace el presidente número 44. Pero para los Obamaxplotadores este fervor acabará sólo cuando ellos lo digan. Como no sé explicarme mejor, os pondré un puñado de ejemplos recientes, para los que no he tenido que investigar un carajo. De un simple vistazo a los mails recibidos en los últimos cinco días he encontrado lo siguiente:
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Cami Obama
Tres reediciones diferentes de camisetas con la efigie de Obama «en patrióticos colores». O tienen mucho stock sobrante y nos lo quieren colar como «reedición limitada» o es que no piensan dejar de exprimir el carisma y el tirón de este hombre hasta dejarlo más seco de contenido que la estampa del Che.
Rap-O-bama
El mail lo envía un DJ neoyorquino que responde al nombre de Mick Boogie (yo, de ti, ni me acercaría a sus mixtapes; los adjetivos «baboso» y «comercial» se quedan cortos). Bien, pues este tipo, entre las credenciales del cual se cuentan el hecho de ser amigo de Will Smith y haber pinchado en la cancha de los Cleveland Cavaliers, ha montado un proyecto (una semana antes de que Obama tome posesión) con el abogado metido a rappero Mekka Don. El disco se titula All Eyes On Me y consiste en un remix de todos los clásicos de 2Pac con fragmentos de discursos de Obama. La idea ya es delirante de por sí, pero, digo yo, ¿se os ocurre mejor forma de alimentar la paranoia global de que a Obama le puedan pegar un tiro que remezclar sus discursos con las canciones de una estrella del rap que murió cosido a balazos? Por cierto, si están utilizando discursos de Obama, ¿a santo de qué ponen una etiqueta que avisa a los padres de su «Explicit content»?
PornObama
De hoy mismo. Me llega un mail de un tipo francés cuyo asunto reza: Obama d day – 1. Primero he pensado que sería un virus y que Obama ha conseguido reemplazar a ya clásicos camuflajes víricos como «I miss you» o «Noséquién te
ha dejado un mensaje en Facebook». Luego he pensado que, total, lo estaba mirando desde el ordenador del curro… Así que he abierto el archivo adjunto y, bajo el título de Obama President, me he encontrado un numerito de erotismo soft lesbiano reproducido marcha
atrás. El escenario, una cueva ¿de Afganistán?
decorada con velas. El fondo musical, el Piano Trio in E-flat de Schubert (que sí, me sonaba y la he encontrado en el CD de la banda sonora de Barry Lindon). Y… acción: dos tías buenas se besan y se tocan las tetas. Luego (antes) empiezan a (des)vestirse. Ooooh, una es marine de los Estados Unidos y otra luce un resultón chador. Fundido a negro. Slogan: Change Can Happen. Toma castaña.
El Obama Shitter
Esto no tiene nada que ver, pero no me he podido resistir a añadirlo. Ya se sabe que los catalanes «son muy suyos». Ponen a gente cagando y meando en el pesebre, sin ir más lejos. Pues estas pasadas Navidades me compré un «caganer» («cagador» en catalán) como este enfrente de la catedral de Barcelona. Sí, todos podemos cagarla.
SANTIAGO SALVADOR
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