Captura de pantalla de la red de cables de los BRICS, vía.
Después de descubrir que el gobierno de Estados Unidos había estado violando la privacidad no sólo de los estadounidenses, sino también de los brasileños, Brasil sacó los dientes. El país respondió a las revelaciones de espionaje declarando que creará su propio internet, y pondrá un gran letrero que diga: «Estados Unidos No Es Bienvenido».
Videos by VICE
Por lo menos, esa es la versión que se ha dado a conocer. En realidad, aunque la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no está muy contenta que digamos con las prácticas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional, (NSA, por sus siglas en inglés) Brasil y otras economías nacientes se han esforzado por cambiar la dinámica de poder de la World Wide Web, y alejarse del modelo EUcentrista durante años.
Con una nueva luz sobre esos esfuerzos, es buen momento para preguntar: ¿Es posible? ¿Plausible? Y si sí, ¿cómo va a funcionar?
La opción que prevalece entre expertos es que esas respuestas son sí, no, y es complicado. El debate sobre si se puede construir una red independiente, compartimentada ha eclipsado el debate sobre si se debería. ¿Causaría un efecto del fin del mundo que debilitaría la conectividad global de una red abierta, o nivelaría el campo de juego para naciones en desarrollo en la era de la información?
Brasil va tras la última, con la meta agregada de proteger a los ciudadanos de federales orwellianos. Para ese fin, el país propuso un plan polifacético para cortar lazos con el ciberespacio controlado por EU, que incluye los siguientes puntos:
- Abrir centros de datos en Brasil que estarán sujetos a las leyes de privacidad del país.
- Sacar datos de la nube y guardarlos localmente en estos centros.
- Pasar un legislación que obligue a Google y a Facebook de la red a mantener cualquier dato que se origine en Brasil dentro Brasil, además de borrar toda la información del usuario una vez que la cuenta sea cerrada.
- Completar el actual desarrollo de los cables BRIC, una banda ancha submarina que conectará a los países emergentes que conformen el grupo de los BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
En primera instancia Brasil parece entre audaz y soñador, pero los expertos dicen que la idea va por buen camino. «No creo que haya nada en internet que requiera que el routing tenga que ser centralizado como ha sido hecho hasta ahora», me dijo Seth Schoen, técnico ejecutivo en Electronic Frontier Foundation. «Hoy la comunicación entre países extranjeros pasa por Estado Unidos, pero no hay razón para que esto tenga que ser común en el futuro». Toma el cable de los BRICS. El proyecto comenzó antes de las filtraciones de Edward Snowden, y fue lanzado por una compañía sudafricana que busca mejorar la cobertura mundial (el cable provee acceso directo a 21 países africanos) y ha ayudado a mejorar las situaciones económicas y sociales de estas naciones. La red alterna consta de 34 mil kilómetros de cables de fibra óptica y llegará a 45% de la población mundial y 25% de su PIB. Está estipulado que funcione para 2015.
El problema es que no hay garantía en la ruta que seguirá la información del usuario, como lo señaló Al Jazeera America en un editorial. ¿Quién dice que los bultos de información brasileños optarán por una nueva infraestructura, en lugar de pasar por un rápido punto de conexión en EU?
«El internet no tiene lo que se llama ‘source routing’», dijo Joss Wright, un doctor por el Instituto de Investigaciones de Internet de Oxford. «Eso significa que no puedes decir a dónde quieres que vaya tu tráfico. Sólo mandas información con un destino, y el internet conspira para resolver cómo hacer que llegue ese mensaje ahí».
Incluso si pudieras controlar por dónde se mueven los datos en la red, también tendrías que controlar dónde terminar. Puede que la ubicación física de la infraestructura de la red pueda rodear Estados Unidos, pero lo más probable es que los usuarios frecuenten todo tipo de compañías y servicios que están basados ahí.
Para molestar realmente a la ciberdominancia estadounidense, los usuarios tienen que condenarse a ellos mismos a una vida sin Google, Facebook, Twitter ni Apple. Necesitarían crear no sólo una nueva red, sino también nuevos servicios que garanticen que toda la información se quedará en un internet independiente y local. Eso es lo que propone Rousseff, pero convencer a la gente de dejar Gmail por un servicio seguro de e-mail provisto por el servicio postal brasileño no es una tarea pequeña, incluso si esos servicios son ofrecidos gratis o miserablemente baratos.
También está la pregunta de si los gigantes de la red corporativa aceptarán ser parte de nuevas demandas legales sobre dónde poner los datos, incluso si esas leyes vienen de un país con un mercado tan grande y potencial para el crecimiento en Brasil.
Incluso si las compañías accedieran a no guardar datos brasileños en sus servidores, y los locales se abstuvieran de la conveniencia del legado de los servicios web, y los datos viajaran exclusivamente en infraestructura alternativa como el cable de los BRICS, la privacidad total sigue siendo imposible, porque la gente tiene amigos y parientes en todo el mundo.
Si, por decir algo, mandas un correo a un estadounidense con una cuenta de Gmail de un servidor seguro en Brasil, o comentas en el estatus de un británico, Google y Facebook —y probablemente también la NSA— aún pueden «ver» esas interacciones. «Realmente no hay manera de arreglar esto por completo para esos servicios», dijo Schoen. «Si quiero mandar postales a gente en Francia con una fuerte garantía de que el gobierno francés no pueda leer esas postales, probablemente no tendré suerte».
Nada de esto es para decir que es imposible, o que no vale la pena esforzarse para moverse a un internet menos EUcéntrico, especialmente en la fiebre post PRISM (programa de vigilancia electrónica del gobierno estadounidense). Ya se ha avanzado en cuanto a migrar el control fuera del fuerte de EU. «La fuerza del internet fue inicialmente su descentralización, y creo que se vuelve a dirigir en esa dirección, que involucra sacrificar algo de conveniencia… eso sería lo mejor», dijo Wright.
Tampoco es Brasil el único que intenta esto: las Naciones Unidas, con muchos países respaldando el movimiento, ha luchado por años por un cuerpo internacional, ya sea la ONU o un grupo con muchos accionistas, para que tomen el control de esos reinos, y esto ha tenido cierto éxito.
Por su parte, la presidenta Rousseff habló ayer en la Asamblea General de la ONU, donde llamó a “establecer un marco civil multilateral para la utilización de internet y la protección eficaz de los datos que viajan a través de la red”.