Chicago. Territorio de los Cubs. La auténtica Ciudad Gótica. Otro mes de agosto, otro Lollapalooza. Ahora me corresponde el máximo honor de ser el corresponsal. ¿Se vale hacer una crónica del festival con puros DOs y DON’Ts? Lo vamos a intentar mas adelante.
La cita, como siempre, es en el majestuoso parque Grant, en el corazón de la ciudad. El acuario y los museos están ahí, a tiro de piedra, por si te aburres. El calor suele derretir la suela de los zapatos, aunque hay ocasiones en las que la lluvia hace acto de presencia. El año pasado colaboró para hacer aun más dramáticas (o épicas, dirán algunos exagerados) las actuaciones de Bon Iver y Fleet Foxes. Esperemos que este año no aparezca, porque las cervezas entran mejor cuando la temperatura ambiente es de 35 grados centígrados
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«Uy, este año no esta tan bueno,» dicen algunos (que probablemente nunca han venido) en cuanto se anuncia el cartel. Su lamento es inevitable, como la muerte y los impuestos. Y yo me pregunto ¿Pues que esperaban? Perdón, pero cualquier evento que incluya a Devo, Arcade Fire, The Strokes, Erykah Badu, Jimmy Cliff y los Dirty Projectors vale la pena, a menos que seas sordo, tarado o las dos cosas al mismo tiempo, lo cual sería una verdadera tragedia. También se vale ilusionarse con Lady Gaga y sus cambios de vestuarios. Su servidor a esa hora intentará estar ubicado exáctamente al otro lado del parque, pero eso sí, celebrando que la corriente principal y el under, las estrellas de los blogs más oscuros y de las FMs más populacheras, convivan armoniosamente en el mismo kilómetro cuadrado, sin que nadie levante la ceja o acuse con un dedo flamíguero. Habrá que evitar la reunión de Soundgarden; no le podemos perdonar a Cornell lo de Audioslave ni el disco que hizo con Timberland. Desafortunadamente, hay muchos enamorados del pasado, nostálgicos necios que prefieren ver para atrás que para adelante. Les tengo una mala noticia: Soundgarden hasta en su mejor momento (1994, cuando el Superunknown) protagonizaba conciertos aburridos y predecibles. Ese es mi primer DON’T: Soundgarden. Ya iremos sumando otros.
RULO



