Música

Himnos insurgentes: Un recorrido por la música de las FARC

«Bueno, bueno, bueno, todo el mundo a bailar, a mover la cintura con fusil y fornitura porque llegaron ¡LAS FARC! ».

Con el reciente «Acuerdo sobre las víctimas del conflicto», logrado en La Habana (Cuba), parece que el proceso de paz pronto llegará a su final. Con esto, se abrirá un espectro social que por décadas ha sido ignorado y estigmatizado por una parte de la sociedad colombiana: la cotidianidad y el pensamiento del guerrillero.

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oferta musical está compuesta por todo tipo de ritmos, desde vallenatos hasta salsas, pasando por trovas, corridos y hasta reggae.

«Una lágrima dejaste en el rancho viejo, rondando en el rostro de una buena mujer/ Que te vio partir sin esperar tu regreso, porque el guerrillero no promete volver/ Con un envoltorio de cosas necesarias, un cepillo dental y un viejo pantalón/ Partiste a un campamento oculto en la montaña, donde muchachos guerrilleros te enseñaban a que dieras los tiros en la formación», dice la letra de «Guerrillero nuevo», una canción polémica que puede propiciar una serie de juicios y opiniones muy diversos y antagónicos.

En los comentarios de YouTube podemos encontrar usuarios que ponen mensajes llenos de odio y rencor, y algunos que escriben textos de simpatía y admiración. Pero, si vemos más allá de las posturas políticas, en la canción encontramos la historia de una persona pobre que se va a la guerra. Una historia que es bastante común en este país y que, sin embargo, no se cuenta con frecuencia.

«Me voy para La Habana, esta vez a conversar/ El burgués que nos buscaba no nos pudo derrotar»
Bloque Comandante Briceño Suárez o Bloque Oriental, desde lo más recóndito del vasto llano, con arpa, tiple y maraca grita «Aaaaaa/ Yo también tengo un gabán/ más de un revolucionario, más de un revolucionario que lleva 50 años en nuestra patria luchando» «El que ame la libertad, que se meta al cuento hermano/ Que venga, que aquí en las FARC luchará contra el tirano/ Y en combate por la paz, también es bolivariano»

Dentro de las filas guerrilleras existen varios grupos y músicos que han grabado cientos de canciones y que vendrían a ser los abanderados de la cultura guerrillera. Lucas Iguarán Uriana, Cristián Pérez u Horizonte Fariano, son algunos de los nombres más recurrentes en las discografías que se pueden encontrar en páginas como: Paz FARC-EP, el medio oficial de la delegación de esa guerrilla en la mesa de conversaciones de La Habana; Resistencia-Colombia, la página del Bloque Martín Caballero (Bloque Caribe) o Víctor Saavedra FARC-EP, blog de La Compañía Víctor Saavedra que opera en el Valle del Cauca.

Sin duda el músico guerrillero más reconocido es un costeño flaco, alto y bigotón llamado Julián Conrado. Este personaje ingresó a las FARC en los años ochenta, luego del fracaso de los diálogos de paz durante el gobierno de Belisario Betancur y del inicio del genocidio de la Unión Patriótica, partido al que pertenecía. Por un momento se pensó que Conrado había muerto junto con el segundo de las FARC para entonces, Raúl Reyes, en el bombardeo del Ejército colombiano en marzo del 2008, en Angostura, provincia de Sucumbíos, Ecuador. Pero el hombre siguió recorriendo el monte colombiano con su fusil y su guitarra. En 2011, el trovador guerrillero fue detenido en Venezuela y fue visto por última vez en la mesa de Cuba.

rebelion.org en 1988 Mensaje Fariano
na radio clandestina que opera en el sur de Colombia, documentales

Pero, la música fariana no sólo cumple una función ideológica. Algunos de estos vallenatos y merengues tienen una ingeniosa función «pedagógica», ya que enseñan historia nacional y de las FARC, e incluso dan entrenamientos básicos y hasta explican cómo darle mantenimiento a las armas. Con un aura de solemnidad y heroísmo, estos temas muestran cómo son los campamentos guerrilleros y las personas que viven en ellos. Se asoma un estilo de vida cómodo y a veces jovial, bastante liviano cuando no están en combate, una imagen muy distinta a la que se ha formado en el imaginario de muchos colombianos que ven estos campamentos como lugares turbios, como las guaridas de un grupo de villanos.

Lo más curioso que uno encuentra dentro de este repertorio son las canciones dedicadas a la fuerza pública como “Hermano soldado, hermano policía” cuya letra dice: «Si te mandan a morir sólo por una libreta/ Yo te voy a repetir lo que un día dijo un poeta/ Sí soy pobre como tú, somos hermanos los dos/ No sé por qué piensas tú, que tu enemigo soy yo». Este tipo de temas son similares a las propagandas de televisión en las que el Ejército invita a los guerrilleros a desmovilizarse porque «Colombia les está guardando el puesto». La diferencia es que las FARC invitan a los soldados a luchar junto a ellos contra «el verdadero enemigo del pueblo», lo que ellos llaman «oligarquía».

De llegar a concretarse el proceso de paz, quedarían muchas preguntas con respecto a todas estas expresiones, que seguramente serán un legado secundario y menos doloroso de la guerra. Considerando el ADN compartido entre la música que escuchamos en nuestro cotidiano y estas canciones, podríamos decir que también son parte de nuestra historia nacional y que son parte de la memoria del conflicto.¿Qué sucederá con todos estos documentos? ¿Será que podríamos verlos en alguna edición especial en acetato? ¿Será que dejaremos de escucharlos como canciones? Sea como sea, una de las peores decisiones que podríamos tomar, sería sepultarlas en el olvido.

Si quiere conocer más de la música de las FARC, aquí le dejamos una lista de canciones:

Un vallenatico dedicado al Frente 59.
Música indígena hecha con quenas y tambores, pa’ zapatear toda la noche.
Entre los temas más recurrentes de los compositores de las FARC, está cantarle a las guerrilleras.
Uno de los personajes más mencionados, obviamente, es Tirofijo.
Un curioso manual para usar el rifle Fal.

Si usted quiere, puede aprenderse la coreografía.

Y para acabar, un último vallenato.

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