No importa si eres creyente o no, nada de debe de haber mejor que una chaquetita con la gracia todopoderosa, o un palito de dimensiones bíblicas, si a esas nos vamos.
Por eso, la fe de John LaVoie, y su gusto por el dinero, han traído para nosotros el masaje celestial con calambre divino, y otras delicias del reino de los cielos, a la tierra.
Así es hermanos y hermanas (lesbianas obviamente, o experimentales).
Lo único que tienen que hacer es dirigirse a Tucson, Arizona y encontrar el «Angel’s Heaven Relaxation Spa», hacer un pago (se aceptan tarjetas), y echarse a disfrutar la tersura de unas manitas devotas. Aunque deben apresurarse,ya que este recinto podría cerrar sus puertas por una temporada.
Las autoridades, obviamente, quieren penetrar a John LaVoie, y alegan que este recinto, con aspecto de iglesia, no es más que un prostíbulo disfrazado, pero LaVoie dice que ni madre, que sólo se trata de ayuda para aquel que lo necesita, y que ninguna ley prohibe que en su recinto se practique lo que muchas otras religiones conocen como «sanar con la mano».
Lo del juicio no me preocupa, en EU, gente como Fray LaVoie todo el tiempo está ganando en los tribunales.
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