PITOS Y FRESAS

Nada mejor que pasar un viernes rodeada de diez diferentes tipos de pitos de plástico, viejas erizas y gorilas en tanga bailando a tu alrededor al ritmo de de canciones que hablan sobre la envidia, la duda y el recelo de cuando tu «chico» besa a alguien cortesía de Pedro Damian. Mejor que estar entre chicas fresas, es verlas ponerse hasta la madre, sólo porque nadie las ve, y agarrando lo que juran nunca haber visto antes…

En uno de otros miles salones de fiestas con piscina y piso de mármol, se encuentran durante horas y horas chistes sexuales de bolas del prometido y senos de la novia. Las despedidas de soltera de este tipo son eventos para los que nadie te prepara, nunca estas lo suficientemente lista para ver a este clan sediento de sexo. Eso sí, nunca hay que olvidar que todas vienen por la futura esposa, y todo se hace con el afán de divertirla a ella, incluyendo la cuatripeda de triple faje con el hijo de la vecina.

Videos by VICE

Es fácil decir que vi unos pitos de plástico pero la verdad es que vi más penes en una esquina que Sasha Grey en Fashionista. Después de tres tequilas, un coctel fosforescente (con agitador fálico) y pastel Betty Cocker hecho una verga, un toro de 1.56m me rebota sus nalgas en el costado de mi bebida mientras sofoca con la entrepierna a otra mujer, que grita con la risa de la angustia «dámelo todo, papi chulo». Nada puedo hacer más que beber y disfrutar verlas caer tacones arriba, al resbalar con el chupe derramado de excitación, por ver llegar a los bomberos. Mientras tanto imaginaba lo recataditas que se verán en la boda, los manotazos que le pegan al novio cuando tratan de agarrar, las cruces sobre sus camas, pero sobre todo su cara de angelitos cuando dicen «Sí. Acepto».

Thank for your puchase!
You have successfully purchased.