El genio que se esconde tras el mejor corto del año

El día que vimos el corto El Alpinista y descubrimos a Miguelito haciendo de sherpa, fue el día más feliz de nuestra semana. Miguelito es Miguel de Cruz, ayudante de producción de VICE. Un tipo discreto y trabajador -quizá el único discreto y trabajador en esta empresa- y responsable de que los eventos que celebramos de vez en cuando salgan siempre bien.

Estábamos seguros de que iba a triunfar en las dos categorías en las que era finalista. Como habla poco, un día le acorralamos en la oficina y le exijimos que si ganaba nos dedicara el premio y se hiciera un selfie recogiéndolo. No dijo ni que sí ni que no. Pero sabíamos que era un no, porque es muy discreto y trabajador. Hemos tenido que contactar con los directores del corto, Oriol Segarra y Adrián Ramos de Cretino Films, para saber algo más de este tipo misterioso tan cotizado en el audiovisual español.

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VICE: Gracias por concedernos la entrevista. Miguel ha rechazado todas las peticiones de medios para hablar con él tras el premio.

Directores de El Alpinista: Miguel es un superhombre de Carabanchel.

En el sector audiovisual se le conoce popularmente como ‘Miguelito’ ¿verdad?

Sí, le llamamos de mil maneras diferentes, pero ‘Miguelito’ es la primordial.

Una compañera de oficina le llama ‘el negrito’.

Es otro de sus nombres habituales, pero no es negro, sólo lo parece a ratos. Con diferentes luces cambia de raza. También se le conoce como Sweety Miguelo, Sexy Miguel, Chelsea…

¿Chelsea?

De Miguel a Michel, Michelo, Chelo, Chelsea… Es un genio loco. Puede parecer áspero en ocasiones, pero es un peluche. En Notodofilmfest ha ganado dos premios,desdoblándose como director artístico y actor. Y eso es algo al alcance de muy pocos. Miguelito es esquivo y huraño, por eso salir a recoger el premio le costó horrores.

Miguel de Cruz en una escena de El Alpinista.

No parece que el éxito se le vaya a subir a la cabeza.

La mañana siguiente a la gala, mientras todos éramos pasto de una resaca diabólica, Miguelito estaba haciendo fotos de una posible localización para nuestro próximo proyecto. Eso te da una idea de cómo es.

¿Hace mucho que trabajáis juntos?

Coincidimos hace como siete años en los cines Verdi. Allí nos conocimos el 80 por ciento del equipo del corto. Él estudiaba en la ECAM, nosotros en el TAI, comenzamos a hablar de pelis y libros, y enseguida conectamos. Desde entonces, empezamos a hacer cortos, y no hemos parado. Miguel siempre a nuestro lado como director de arte. Es un tío que, a pesar de su reticencia a ponerse delante de la cámara, se dejó convencer para ser el sherpa en El Alpinista. Ha tenido que actuar para ganarse su primer premio como dire de arte.

Os costó mucho convencerle, claro.

Somos muy amigos y fíjate que yo creo que para él fue un poco reto. En el fondo tenía ganas de hacerlo, exponerse un poco. Lo que le acabó de convencer fue el reto físico. Cualquier otro papel no le hubiese convencido. Pero le ponía eso de ir cargado hasta las cejas durante casi ocho horas. Y sólo podía hacerlo él. Le prometimos por nuestras madres que acabaría encorvado. Le gusta ponerse al límite de sus fuerzas. Él mismo eligió el peso que llevaba en lo alto.

No me creo que esas alforjas y mochilas estuvieran llenas.

Decidimos con a él lo que iba a llevar, y no escatimó en cachivaches, en llenar la mochila de peso, en complicarse la libertad de movimientos. Iba petado. Sólo los esquíes pesaban una barbaridad. Todo empezó a escorarse a un lado y entre toma y toma lo empujábamos a un lado entre dos.

¿Por qué decidisteis que interpretara él al sherpa? Hace un papelón.

Solo podía hacerlo él o alguien nacido en las laderas del Tibet. Es el sherpa perfecto. Por su versatilidad racial y por el contraste con Manu, el que hace de alpinista.

La escena con ojos vendados ya es historia del cine.

Miguelito es como Anthony Quinn pero de Carabanchel. Es un camaleón. Y casi se nos quema en esa escena. El marshmallow empezó a arder a lo loco y Miguelito no veía absolutamente nada. Tuvimos que alejarlo del fuego a gritos.

Menuda broma pesada.

Siendo tan manitas ha tenido mil accidentes. Su piel es de un material que repele el fuego. Luego, como dire de arte, es garantía de calidad. Tan pronto te hace una foto, te pinta una pared o te hace veinte flexiones. Además de artista, es experto en artes marciales, una máquina de matar. En serio, es muy pacífico pero sabe romper huesos con pocos movimientos. Puede romperte la tráquea y hacerte un dibujo precioso con tu propia sangre.

¿Por qué le consideran uno de los mejores directores de arte de nuestro país?

Porque cualquier sueño que tengas lo puede llevar a cabo. Una vez trepó a un árbol enorme en un parque para cubrirlo con bocatas de mortadela. Era para un corto que se llamaba A Marte. Te saca detalles geniales de cualquier parte. La cesta de enea que carga en el corto la fichó enseguida, quería llevarla llena de ropa sucia. Con él sabes que nunca vas a caer en la noñería.

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