MADRID – DESPERTARES

Hola a todos. Una pregunta rápida: ¿cómo os habéis levantado esta mañana? ¿Con los mugidos digitales del reloj despertador tan altos que también han despertado a tus compañeros de piso? ¿Con el politono de arpas celestiales del teléfono móvil? ¿Con tu novia, todavía con los ojos legañosos, animándote a entrar con buen pie en el mundo laboral con una taza de té y una soñolienta mamada?
Bueno, pues yo hoy me he levantado con dos maderos apuntándome con sus armas a bocajarro. La noche pasada me dejé la puerta del piso abierta y la vieja paranoica de al lado pensó que, en vez de picar en la puerta con los nudillos a ver si todo iba bien, sería mejor llamar a la policía.

Si alguna vez te pasa a ti, te conviene saber lo siguiente:

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1. Decir que «le estás vigilando el piso a un amigo» no es la mejor manera de calmar los ánimos.
2. Los policías españoles a veces son jóvenes y guapos y tienen uniformes muy bonitos.
3. SIEMPRE hay un poli bueno y un poli malo. El bueno dice, «Muy bien, de acuerdo, todo en orden», pero el malo no se irá hasta que te haya aleccionado sobre lo poco conveniente de volver a casa con una curda de campeonato, dejar la puerta abierta de par en par y despertar así al dragón. «Y luego pasa lo que pasa».
4. Se mueren por dispararle a alguien. Viven para eso.
5. Son personas humanas y españolas, o sea que les gusta la tortilla de patatas y el café. Procura tener siempre a mano. A falta de tortilla, unas galletas de chocolate también pueden resultar útiles.
Ah, y no sería mala idea que cada noche, antes de irte a la cama, escondieras bien las drogas, por lo que pudiera suceder.

JULIA IGLESIAS

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